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De un sueño estudiantil a la élite mundial: la UNR entre las mejores del mundo en programación

En apenas una década, la Universidad Nacional de Rosario se consolidó como una de las instituciones más destacadas del planeta en el International Collegiate Programming Contest (ICPC). Todo comenzó con tres estudiantes que rompieron los límites y abrieron un camino que hoy sigue creciendo con nuevas generaciones

Durante los últimos diez años, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) se convirtió en un referente mundial de la programación competitiva. Lo que empezó como el sueño de tres jóvenes estudiantes terminó transformándose en una historia de esfuerzo colectivo, formación de excelencia y reconocimiento internacional. Su participación sostenida en los mundiales del International Collegiate Programming Contest (ICPC), la competencia universitaria de programación más prestigiosa del mundo, colocó a Rosario en el mapa global del talento tecnológico.

La ICPC reúne cada año a los mejores equipos de más de 3.000 universidades distribuidas en 130 países. En la última edición participaron 50 mil estudiantes, lo que da cuenta de la magnitud del desafío. La historia de la UNR dentro de este circuito comenzó en 2015, cuando tres alumnos de la Licenciatura en Ciencias de la Computación —Pablo Zimmermann, Mariano Crosetti y Martín Villagra— decidieron representar a la universidad en un campeonato mundial.

Bajo el nombre de “Caloventor en dos”, el grupo hizo historia: fue el primero de la provincia de Santa Fe en clasificar a un Mundial de la ICPC. El logro llegó tras meses de entrenamientos intensivos y una convicción que se transformó en método. “Nos reuníamos semana tras semana, durante horas, para resolver problemas y mejorar. No había antecedentes en Rosario, ni entrenadores especializados, pero teníamos la determinación de hacerlo posible”, recuerdan los protagonistas.

El debut fue en Marruecos, pero el equipo no se conformó. Un año después, volvió a clasificar, esta vez al Mundial de Tailandia, y alcanzó un resultado histórico: se ubicó primero entre los 17 equipos latinoamericanos y 32° a nivel global, superando a universidades como Stanford y Berkeley. “Era algo impensado. Traducíamos textos del ruso para poder entrenar, y pasábamos fines de semana enteros practicando. Estábamos bastante solos, pero sabíamos que era el camino correcto”, recordó Crosetti.

Los tres estudiantes, egresados del Instituto Politécnico Superior, ya se habían destacado en olimpiadas matemáticas y de computación antes de llegar a la universidad. Esa pasión por la lógica y la resolución de problemas fue el cimiento de un recorrido que no solo los llevó al podio internacional, sino que también abrió un nuevo horizonte para la UNR.

Una vez cumplidas sus dos participaciones —el máximo permitido por reglamento—, los integrantes de “Caloventor en dos” dejaron la competencia para convertirse en entrenadores de las nuevas generaciones. Desde entonces, la UNR siguió clasificando equipos al Mundial de manera ininterrumpida entre 2015 y 2019, y nuevamente desde 2023 hasta 2025. En total, fueron ocho participaciones en una década, con sedes en Marruecos, Tailandia, Egipto, Kazajistán y Azerbaiyán, entre otras.

Durante ese período, otros equipos como los integrados por Maximiliano Redigonda, Iván Díaz y Brian Morris (2017 y 2019) o Margarita Capretto, Fernando Fiori y Emilio López (2018) mantuvieron en alto el nombre de la universidad. En los últimos años, el trío formado por Federico Bersano, Franco De Rico y Sebastián Mestre volvió a posicionar a Rosario entre los grandes del continente, mientras que en 2025, Julián Cabrera, Matías Raimundez y Francesco Mozzatti representaron a la institución en Bakú.

Para Crosetti, hoy docente y coordinador del programa de entrenamiento, el éxito de la UNR no es casual: “Antes se creía imposible clasificar. Incluso en un training camp nos dijeron que era imposible superar a la Universidad de Buenos Aires o a la de Córdoba. Pero los resultados muestran que, con trabajo y continuidad, la UNR se convirtió en un rival de peso”.

El impulso institucional fue clave. En 2022, la universidad puso en marcha un ciclo permanente de entrenamiento en la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura, con clases abiertas a cualquier estudiante interesado en mejorar sus habilidades de programación. El objetivo es doble: formar competidores de alto rendimiento y generar una comunidad que garantice la continuidad del proyecto.

En 2024, ese compromiso se profundizó con la organización del Training Camp Argentino en Rosario, un evento que reunió a más de 300 estudiantes de distintas universidades del país y consolidó a la UNR como un polo de formación en programación competitiva. “El crecimiento de nuestros estudiantes es una muestra de la calidad de la educación pública y del esfuerzo sostenido. Apostamos a formar no solo competidores, sino también futuros entrenadores”, subrayó Crosetti.

Los frutos de ese trabajo ya se ven también en el ámbito profesional. Los tres integrantes del histórico equipo inicial hoy trabajan en empresas tecnológicas líderes: Zimmermann en Google (Múnich), Villagra en Meta y Crosetti en una startup de la reconocida incubadora Y Combinator. “Participar del Mundial fue decisivo para nuestro desarrollo. Abrió puertas y nos dio herramientas que seguimos usando todos los días”, contó el docente.

Y no son los únicos. Cada vez más empresas internacionales se interesan en el talento argentino a partir del desempeño de la comunidad ICPC. Sebastián Mestre y Franco De Rico, por ejemplo, hoy trabajan en GTS, la firma de high frequency trading más grande de la Bolsa de Nueva York.

El impacto del proyecto excede las competencias: es una apuesta al futuro. Una demostración de que la educación pública argentina, con esfuerzo, creatividad y compromiso, puede medirse con las mejores universidades del mundo. “Lo que empezó como el sueño de tres estudiantes se convirtió en una escuela de excelencia. Hoy la UNR ya no es una sorpresa: es una institución que pisa fuerte en la élite global de la programación”, concluyó Crosetti.

Para conocer más:
Quienes deseen acercarse a las competencias o sumarse a la comunidad pueden visitar icpc.com.ar/rosario o la cuenta de Instagram @icpc.argentina. Allí también se encuentra el enlace al grupo de Telegram de la comunidad rosarina, que ya supera los 400 miembros.