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El Gobierno festejó cifras de pobreza en retroceso mientras especialistas cuestionaron la medición

El Ministerio de Capital Humano destacó que más de 6 millones de personas salieron de la pobreza en un año. Desde ATE, Indec y el CEPA advirtieron que la metodología utilizada subestima el impacto de los servicios y que las políticas de ajuste agravan las desigualdades

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó este jueves que la pobreza en el primer semestre de 2025 alcanzó al 31,6% de la población de los 31 conglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares. El dato representa una baja de 21,3 puntos porcentuales en relación al mismo período de 2024 y de 8,5 puntos frente al registro de 2023. En comparación con 2022, la caída fue de 4,9 puntos.

Según el organismo, actualmente son casi 15 millones las personas que viven en hogares con ingresos por debajo de la Canasta Básica Total. De todos modos, en el último año cerca de 10 millones de habitantes lograron superarla, en un contexto de caída de la inflación en alimentos y productos básicos tras la política de ajuste fiscal aplicada por el gobierno.

La indigencia, en tanto, afectó a 3,3 millones de personas (6,9%), frente a los 8,4 millones (18,1%) registrados en 2024, durante los meses posteriores a la devaluación de diciembre de 2023.

Desde el Ejecutivo salieron a destacar el dato. En un comunicado, el Ministerio de Capital Humano afirmó que “la pobreza en la Argentina continúa descendiendo” y atribuyó la baja a las políticas económicas que “permitieron equilibrar la macroeconomía y poner un freno a la inflación, y a la focalización de transferencias directas hacia los sectores más vulnerables”.

La ministra Sandra Pettovello, imputada en la causa por presuntas retenciones de fondos destinados a asistencia social, subrayó que “el 93,5% de los recursos son transferencias directas a las familias que más lo necesitan”, a diferencia de gestiones anteriores, cuando “el 50% de los recursos destinados a poblaciones vulnerables se distribuía a través de intermediarios como comedores, cooperativas o programas como Potenciar Trabajo”.

Desde el Indec, sin embargo, técnicos cuestionaron la lectura oficial. Raúl Llaneza, delegado general de ATE Indec, advirtió en una columna publicada horas antes de la difusión del dato que “más de la mitad de los niños y niñas vive en hogares pobres, lo que implica carencias en alimentación, salud y educación”. Y añadió: “Lejos de revertir esta situación, las políticas de ajuste económico agravan las desigualdades, pues mientras los salarios pierden frente a la inflación y los trabajadores estatales son empujados a la marginalidad, son las familias con niños las que más sufren los costos de una estrategia centrada en el déficit cero y el achicamiento del Estado”.

Llaneza también repasó el impacto de la devaluación de diciembre de 2023: “El presidente, luego de ganar el ballotage, instaló un escenario apocalíptico con una mega devaluación del dólar oficial de $366 a $800. La variación de precios de diciembre fue mayor al 25%. Lejos de hacerse cargo de esa devaluación y de la incidencia que tuvo en el dato de pobreza del primer semestre de 2024, el gobierno apuntó a los anteriores como responsables de la herencia recibida”.

El dirigente cuestionó además la estrategia comunicacional del oficialismo: “Necesita un espejito que le diga que es el mejor presidente de la historia. Como la madrastra de Blancanieves frente al cristal encantado, insiste en preguntarle a las cifras quién gobierna mejor. El problema es que los espejos devuelven apariencias, pero no pueden ocultar lo que está a la vista: la pobreza, la inflación y la pérdida de derechos son realidades que ningún relato consigue embellecer”.

Por su parte, el Centro de Economía Política de Argentina (CEPA) alertó sobre limitaciones en la metodología estadística. En un informe señaló “la subestimación de los servicios en la Encuesta Nacional de Gasto en Hogares (ENGHo) de 2004”, aún utilizada por el Indec. Según el centro, “el peso de lo no alimentario, en particular los servicios y el transporte, en la estructura de consumo de los hogares está muy por debajo de su peso real actual”, lo que genera que el valor de la Canasta Básica Total “quede artificialmente bajo” y, en consecuencia, se subestime la pobreza.