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“La sociedad vive la espectacularización y banalización de la vida de las personas pobres”

Así lo planteó en Apuntes y Resumen Georgina Orellano, Trabajadora Sexual y secretaria general de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina). La realidad de la calle es “violencia institucional, hostigamiento, arbitrariedades, mirada con sesgo de los sectores populares, del colectivo Trans, del migrante”, afirma. Habló de “el blanqueamiento social” y la “peligrosa” diferencia sobre “pobres buenos y malos”.

Morena Verri, Brenda Loreley Del Castillo y Lara Morena Gutiérrez –las primeras dos de 20 años, la última de 15– fueron encontradas sin vida durante la madrugada del miércoles en una casa en Florencio Varela. La principal hipótesis de la investigación es que el triple femicidio se perpetró en el marco de una venganza de una organización vinculada al narcotráfico dirigida desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

“Poner en el centro de discusión las situaciones de conflictividad de los sectores populares y hablar de la ruptura del tejido social es hacer hincapié en un modo de espectacularización y banalización de la vida de las personas pobres, de su economía y su trayectoria sin escucharnos y hacerlo con sesgos morales y entonces difícilmente podamos recomponer este seguido social que se rompió”, dijo Georgina Orellano, Trabajadora Sexual y secretaria general de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina), en Apuntes y Resumen de Radio UNR.

Según cuenta esta situación “viene sucediendo desde hace muchos años y ahora profundizado por la violencia institucional sobre todo en la calle, con hostigamiento, arbitrariedades, violencia y robo de las pertenencias de las chicas, la expulsión del espacio público. Son las trabajadoras sexuales de la calle que en su gran mayoría son de los sectores populares, del colectivo trans, del colectivo migrante las que denuncian operativos desmedidos, razias, detenciones arbitrarias”.

“Ahora indagan desde la morbosidad sus vidas con un escarnio social, enun contexto que cada vez nuestras vidas son más descartables. Personas que están expuestas a una gran precariedad en lo privado y no pueden trabajar en la calle”, dijo Orellano.

Para la secretaria general de AMMAR “decir que hay pobres buenos y malos es peligrosísimo, porque se instalan socialmente y se habita el conflicto de situaciones que suceden en los barrios, pasa todo el tiempo, es una realidad y no hay que espantarse cuando lo reconocemos en diálogo con sectores del feminismo”, analiza.

Cuenta que “la venta de estupefacientes en el espacio público es lo más común y te dicen que es esto o me cago de hambre. La realidad es que hay un Estado que no acompaña, políticas de géneros desfinanciadas, las chicas cobran 78 mil pesos por mes con un plan de trabajo cuando una pieza en una pensión les sale 36 mil pesos. En la vida de esas compañeras no hay nada más, no está la universidad como proyecto de avance social y no hay trabajos registrados para vivir mejor”, cuenta descarnadamente.

Para Orellano, “hay que reconocer la ruptura de nuestra sociedad sin escandalizarnos. Es la posibilidad para reconstruirnos y ver cómo hacemos para que estas pibes y pibas que dejan la escuela tengan otros proyectos que no sean solo ser cantantes de trap o ponerse un onlyfans”.

PUTA, POBRE, CHORRA Y MALA

En otra parte de la entrevista Orellano desarrolla el concepto de “blancamiento social” , la higienizacion y normalización de la sociedad.

“Son vidas abrazadas por la narcocriminalidad  por lo tanto no son buenas victimas para abrazar, porque responden a tramas de vida que no tienen que ver con la romantización de la pobreza”, analiza.

Por otro lado sostiene que “hay relatos de pobres que salen de adicciones, dejan de robar, van a ala universidad y no se prostituyen. El sistema te pide que muestres un grado de heroísmo y entonces te queda afuera el descarte” y advierte que “incluso los sectores progresistas tienen este discurso porque se discute el cupo trans, en donde se eligen a las menos conflictivas, a las que renuncien a estar en la esquina, no están las que hacen bardo, pero que en la sociedad siguen existiendo”.

“Hay sectores progresistas que se preocupan por instalar nuevos conceptos  como narcofemicidio, narcotravesti, el narcoperuano o el crimen transnacional cuando el problema les estalló en la cara”, dijo y al mismo tiempo “que digan que esto se parece a Ciudad Juárez le da la posibilidad a la ministra de seguridad, por ejemplo militarizar los barrios populares o que cierren las fronteras y echen a todos los migrantes y no necesitamos esto”