Lo dijo el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la UNR, Javier Ganem. El profesor analizó el mensaje en cadena nacional de Javier Milei y cuestionó la proyección de recursos para la educación superior. Señaló que el proyecto de Presupuesto 2026 mantiene el superávit como única certeza, pero deja bajo un “halo de incertidumbre” la ejecución real de las partidas

El presidente Javier Milei presentó en cadena nacional el proyecto de Presupuesto 2026, en un mensaje grabado de 15 minutos en el que defendió el equilibrio fiscal como meta innegociable y aseguró que “lo peor ya pasó”. En su discurso, afirmó que las partidas de educación, salud, discapacidad y jubilaciones crecerán por encima de la inflación prevista de 10,1% para el próximo año.
Sin embargo, para las universidades nacionales el proyecto prevé 4,8 billones de pesos, lejos de los 7,3 billones que el Consejo Interuniversitario Nacional considera necesarios para cubrir las demandas del sistema.
En diálogo con La Marca de la Almohada, Javier Ganem, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la UNR, sostuvo que “lo manifestado por el presidente no varía en el esquema que viene sosteniendo en los dos años de mandato. En la política presupuestaria la única certeza es mantener el superávit fiscal, con poca credibilidad acerca de la ejecución de las partidas y los números que ha manifestado”.
Ganem advirtió que “la regla fiscal clara es mantenerlo con un determinado ajuste, que el resto de las consideraciones en principio están bajo un halo de incertidumbre: cuánto van a aumentar en términos reales esas partidas. El presupuesto se hace bajo una proyección macroeconómica que le da sustento a otras proyecciones y no están fundamentadas”.
Respecto a la asignación para universidades públicas, fue categórico: “Claramente es insuficiente y no responde a las necesidades y demandas del sistema universitario, donde hoy hay un reclamo, viendo si se rechaza o no el veto. El presupuesto a las universidades son transferencias que se hacen y se componen de dos grandes partidas: una para salarios y otra para gastos de funcionamiento”.
“Estamos con un presupuesto insuficiente, con demandas reales, con salarios atrasados en un 40 por ciento; todo eso está proyectado anualizado para el próximo año, lo cual no ofrece ninguna solución para el financiamiento universitario”, concluyó el decano.