La concejala del PJ advirtió que la nueva normativa sobre construcción en altura en Rosario “cambia las reglas de juego” y reclamó la participación vecinal en decisiones que “modifican completamente los barrios”

El Concejo Municipal de Rosario aprobó una ordenanza que habilita la construcción de torres de perímetro libre de hasta 120 metros de altura en zonas específicas de la ciudad. La iniciativa, que obtuvo 16 votos a favor, 7 en contra y 3 abstenciones, fue cuestionada por la concejala justicialista Norma López, quien sostuvo que el proyecto “implica un cambio profundo en la planificación urbana sin darle voz a los ciudadanos”.
“Estamos hablando de torres de 40 pisos en parcelas de entre 1.000 y 5.000 metros cuadrados. Es una decisión que impacta directamente en los barrios, en su fisonomía, en la vida cotidiana de los vecinos. Por eso pedimos una audiencia pública vinculante, porque son ellos quienes van a convivir con estas construcciones”, subrayó López.
La edil señaló que Rosario “ha crecido con diferentes miradas urbanísticas: el tejido central tuvo mayor fortaleza, mientras que en la periferia el paisaje quedó interrumpido por construcciones discontinuas”. En ese marco, consideró que la ordenanza sancionada “profundiza un modelo desigual que no está siendo discutido con la ciudadanía”.
Desde el oficialismo se planteó como instancia de consulta la conformación de un Consejo Asesor de la Secretaría de Planeamiento, integrado por empresarios, urbanizadores y el Colegio de Arquitectos. Sin embargo, López fue tajante: “No le tengo miedo al lobby, pero los vecinos deben estar. Si no los incluimos, el proceso es cerrado y unilateral. Lo que se aprobó no responde a una planificación integral sino a una mirada sesgada, donde quienes construyen tienen más peso que quienes habitan la ciudad”.
La normativa establece que las torres podrán levantarse en el área central delimitada por bulevar Oroño, avenida Pellegrini y el río Paraná, en sectores del primer anillo perimetral al centro, en corredores urbanos y en el Frente de Renovación Urbana Rondeau, excluyendo áreas de reserva, frentistas a pasajes y sectores de los corredores Eva Perón y Rivarola. Además, fija un retiro mínimo de seis metros respecto a los deslindes parcelarios y exige un 30% de superficie con cobertura vegetal, junto a un mecanismo de compensación económica del 10 por ciento sobre el precio base por metro cuadrado.
Para López, las exigencias ambientales y de compensación económica “son necesarias pero insuficientes” si no se complementan con instancias de participación ciudadana. “No se trata solo de metros cuadrados, de indicadores o de dinero: se trata de cómo vamos a vivir en Rosario en los próximos años, qué ciudad queremos construir y quiénes tienen voz en esa definición”, remarcó.