Lo sostuvo Nicolás Dvoskin, licenciado en Economía y Ciencia Política. Además manifestó que tras las elecciones legislativas de octubre la administración de Javier Milei “no cambiará su política económica y se manejará con más o menos margen de acuerdo a los resultados de las urnas”.

“Lo que está pasando en la economía del país es que a la bicicleta armada por el gobierno se le pincharon las ruedas”. La afirmación pertenece a Nicolás Dvoskin, licenciado en Economía y en Ciencia Política, magister en Historia Económica y doctor en Ciencias Sociales. En diálogo con La Marca de la Almohada, sostuvo que el gobierno de Javier Milei “tiene por meta económica y política bajar la inflación y en gran parte lo ha logrado” y auguró que tras las elecciones legislativas que se realizarán el próximo 26 de octubre la administración nacional “no cambiará su política económica y se manejará con menor o mayor margen de acuerdo a los resultados que arrojen las urnas”.
Dvoskin explicó que la actual situación económica se sostiene en tres instrumentos básicos: “Uno es la recesión que se percibe y se siente en todos los sectores; otro es la represión de los salarios, que para el gobierno es el menos importante pero para nuestros bolsillos es lo más difícil de sobrellevar, y el más importante es la apreciación del tipo de cambio, y en ese sentido les interesa que el dólar no se mueva demasiado”.
Asimismo, el profesional sostuvo que “para lograr esos objetivos el gobierno aplica una batería de herramientas con el fin de tener un dólar barato, y yo destaco lo que doy en llamar el triciclo financiero ya que no llega a ser una bicicleta porque se dio en el marco del cepo cambiario y el dólar controlado. Pero a partir de la segunda mitad del 2024 y el blanqueo de capitales de este año, el gobierno armó una bicicleta chiquita que operaba sobre todo en el mercado del dólar contado con liquidación. A partir de abril, cuando se levanta el cepo el gobierno intenta armar una nueva bicicleta financiera a través de la cual trata de asegurar títulos en pesos con tasas de interés muy altas y un dólar estable para de esa manera se convierta en una alta tasa en dólares, lo que implica una gran rentabilidad para alguno sectores de la economía. Y eso es lo mismo que ocurrió durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando la Argentina colocó deuda en el mercado internacional, lo que no ocurre desde 2018”.
“El gobierno jugó a eso y le salió más o menos bien entre abril y mediados de junio pero eso a la larga no funciona porque hay que pagar esas deudas”, siguió Dvoskin. “Pero en julio esa bicicleta se pinchó porque el dólar dejó de ser barato y perdió estabilidad ya que el gobierno se mandó una macana con el desarme de las Lefis (títulos en pesos que tenían los bancos) y se equivocó con otras medidas por lo que la bicicleta se desarmó y entró en una segunda fase en la que la tasa corre detrás del dólar. Entonces el dólar subió en julio un 15% y en agosto no subió pero el gobierno lo bajó a martillazos subiendo tres veces los encajes bancarios, las tasas de interés que el Tesoro paga por letras de capitalización treparon al 70% y por último se anunció que el Tesoro saldría a vender dólares al mercado”.
“Todo eso tiende a que el dólar no se mueva y que el Banco Central quede impoluto. Entonces todos los días el Banco Central dice que no intervino en el mercado porque el dólar no está ni en el piso ni en el techo de la banda. Es cierto que el Banco Central no interviene, pero también hay que remarcar que es el Banco menos independiente en la historia del país porque está subordinado al Tesoro y esto en los hechos es una gran pantomima para hacernos creer que el dólar barato no es el resultado de una decisión del gobierno sino de un equilibrio del mercado”, aseguró el entrevistado.
En otro momento del diálogo, Dovskin manifestó no creer “que el dólar barato sea una decisión política de cara a las elecciones legislativas de octubre solamente, sino que le sirve al gobierno como herramienta para mantener la inflación a raya. Y éste es un modelo que favorece a ciertos sectores de servicios y financieros, y genera un clima de estabilidad social o Rivotril social ya que genera una sensación de tranquilidad y una fantasía de riqueza que ayuda a calmar las tensiones políticas, y además, al ser Argentina un gran exportador de alimentos, aquí abarata la comida y entonces hay contención social. Pero juega en contra de la competitividad de los sectores productivos”.
Finalmente, Dvoskin explicó: “No creo que tras las elecciones de octubre haya una devaluación como dicen algunos economistas porque eso tampoco sirve al gobierno. Sí creo que las elecciones le marcan una fecha límite al gobierno porque se juega su legitimidad y con un posible triunfo asegurará su discurso de que todo marcha de acuerdo al plan. No hay que olvidar que en términos narrativos este gobierno está en campaña siempre, no sale de ese ritmo y no se da momentos para dejar pasar la situación y hacer una devaluación o corregir su plan económico”.