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Construcción en torres: Piden limitarlas en zonas residenciales y convocar a audiencia pública para su aprobación

El Concejo Municipal de Rosario comenzó a debatir esta semana el anteproyecto del Ejecutivo local que busca habilitar la construcción de torres de hasta 120 metros en lotes de entre 1.000 y 5.000 m², ubicados en el área central y el primer anillo de la ciudad. La propuesta, impulsada por el intendente Pablo Javkin, fue remitida en junio y apunta a reemplazar el esquema actual de excepciones puntuales por una normativa general para edificaciones de perímetro libre, con más altura, mayor espacio verde y mejores condiciones ambientales. Sin embargo, la discusión se abrió con diferencias.

La concejala María Fernanda Gigliani, de Iniciativa Popular, advirtió que la propuesta podría provocar una transformación abrupta del tejido urbano tradicional, sin criterios claros sobre dónde se permitirá edificar. “Esta normativa es para lotes específicos, entre 1.000 y 5.000 metros cuadrados, pero se permite la unificación, por lo que cualquier lote se puede anexar a otro y llegar a esa superficie”, explicó en declaraciones a La Marca de la Almohada.

Gigliani respaldó la idea de promover construcciones en torre frente a la modalidad de medianeras continuas, pero advirtió sobre su localización: “La construcción en torres creemos que es más amigable desde lo urbanístico, ya que evita el efecto paredón que impide ventilación y asoleamiento. Pero deben pensarse en grandes avenidas, frente a parques, no en zonas de tejido residencial con veredas angostas”.

El anteproyecto plantea que esas nuevas alturas podrían habilitarse en un amplio corredor que va desde Bv. Oroño y Pellegrini hasta Av. Francia y Bv. 27 de Febrero. Para Gigliani, esto abre la puerta a intervenciones profundas en barrios consolidados, con riesgos concretos: “Es preocupante porque puede generar la expulsión de muchos comercios tradicionales y de residentes históricos. La modalidad del intendente Javkin parece no responder a un plan urbano integral, sino a demandas específicas de ciertos sectores que llegan al Concejo”.

Durante la comisión de Planeamiento, algunos concejales oficialistas y opositores —como Carlos Cardozo (PRO), Nadia Amalevi (Arriba Rosario) y Manuel Sciutto (Socialismo)— se manifestaron en contra de una audiencia pública, considerando que la discusión ya se da en el ámbito institucional. Gigliani se desmarcó de esa posición: “No me visto de acuerdo a las circunstancias, siempre fui partidaria de las audiencias públicas. Este tipo de normas tienen un impacto real en la construcción de la ciudad futura, y es necesario que todo aquel que quiera ser escuchado pueda hacerlo”.

Además, criticó la inestabilidad normativa del planeamiento urbano en Rosario: “La seguridad jurídica no es solo para empresarios y constructores. También es para quienes deciden proyectar su vida en un lugar. Hoy vemos que se toquetea todo el tiempo, y eso altera todos los barrios”.

La concejala valoró la esencia del proyecto, al promover edificación de perímetro libre con superficie verde y acceso público al centro de manzana, pero cuestionó la falta de criterios para determinar dónde se pueden aplicar estas nuevas reglas. También objetó que la Comisión de Evaluación de Proyectos Urbanos (Cepu) tenga facultades decisorias sin mayor control legislativo.

“Estamos de acuerdo en la idea general, pero vemos negativamente que no se regule con claridad los sitios donde se podrá construir. Eso habilita discrecionalidad y genera incertidumbre”, advirtió.

El expediente seguirá en análisis en las próximas semanas. Por ahora, el oficialismo busca avanzar con el texto sin convocar a una instancia participativa formal. Para Gigliani, eso implica un retroceso democrático: “Cuanto mayor participación ciudadana haya, más legítimas serán las decisiones que las autoridades tomen”.