• Tiempo de lectura:3 mins read

Celulosa Argentina paralizó por completo su producción y profundiza la crisis en Capitán Bermúdez

La histórica empresa del sector papelero detuvo sus plantas en todo el país por falta de capital operativo. Asegura que busca reestructurar su deuda y atraer nuevos inversores. Preocupa el impacto social en una región donde representa una de las principales fuentes de empleo


La situación de Celulosa Argentina, una de las compañías más emblemáticas del sector papelero nacional, ingresó esta semana en un nuevo nivel de gravedad. Este miércoles, la firma anunció oficialmente la paralización total de sus plantas industriales en el país, incluida la de Capitán Bermúdez, en el sur santafesino, donde actualmente solo se mantienen tareas básicas de conservación, sin actividad productiva.

El comunicado, dirigido a los mercados financieros, atribuye la decisión a un “fuerte deterioro del capital de trabajo”, como consecuencia de una combinación crítica: la caída sostenida de ventas —superior al 30% en el mercado interno— y el aumento de los costos fijos, mayormente dolarizados. “El complejo escenario financiero que enfrentamos nos obliga a mantener inactivas nuestras instalaciones industriales”, señala el texto.

La paralización también afecta a la planta de Zárate, en la provincia de Buenos Aires, lo que confirma que la compañía —controlada por el grupo Tapebicuá— enfrenta una crisis estructural que excede lo coyuntural. Desde hace meses, la empresa venía operando con restricciones severas, tras declarar en mayo que no podía afrontar el pago de sus compromisos financieros, incluyendo títulos de deuda emitidos en dólares.

En junio, Celulosa presentó una propuesta de reestructuración ante sus acreedores, pero las negociaciones no avanzaron hasta el momento. Según estimaciones periodísticas, el pasivo financiero ronda los 128 millones de dólares. En paralelo, se busca capital externo que permita recomponer el flujo operativo.

“Estamos abocados a avanzar en la reestructuración de nuestras deudas y en la búsqueda de nuevos socios o inversores estratégicos que nos permitan recomponer el capital de trabajo y retomar la operación productiva”, aseguraron desde la empresa. Sin embargo, hasta ahora no hubo anuncios concretos ni avances verificables.

La crisis no solo pone en riesgo la continuidad de una compañía con más de un siglo de trayectoria, sino que genera una fuerte preocupación social, particularmente en Capitán Bermúdez, donde la planta representa una de las principales fuentes de empleo directo e indirecto para la región.

Actualmente, solo permanece activo un grupo reducido de trabajadores encargados de garantizar el mantenimiento mínimo de las instalaciones. La mayoría del personal se encuentra licenciado o sin funciones asignadas. La incertidumbre crece también en los gremios vinculados al sector papelero, que siguen de cerca la evolución del caso sin respuestas claras por parte de la conducción empresarial.

Celulosa Argentina es un actor clave en la producción de papel kraft y papeles especiales para uso industrial, con destino tanto al mercado interno como externo. Su situación es vista como un termómetro de la crisis que atraviesa el sector manufacturero argentino en general, golpeado por la retracción del consumo, el encarecimiento del crédito y la falta de estímulos a la producción local.

En las próximas semanas, se espera que la empresa retome el diálogo con sus acreedores y defina los pasos a seguir para evitar una cesación definitiva de operaciones. En Capitán Bermúdez, mientras tanto, la paralización total genera un efecto dominó sobre comercios, proveedores y cientos de familias que dependen directa o indirectamente de la planta.