El anuncio del presidente Javier Milei en la Exposición Rural de Palermo generó un fuerte respaldo del sector agroexportador, pero también críticas desde el ámbito académico y económico, que advierten sobre el costo fiscal y el sesgo regresivo de la medida

Durante el acto inaugural de la 137º Exposición Rural en Palermo, el presidente Javier Milei anunció una nueva baja en los derechos de exportación para el agro. La medida, que fue celebrada con ovaciones por los empresarios del sector, establece reducciones permanentes en las alícuotas aplicadas a productos como la carne, el maíz, el girasol y especialmente la soja, cuyas retenciones pasarán del 33% al 26%.
El paquete incluye también una rebaja en los subproductos de la soja, que tributarán 24,5% en lugar del 31%. Según estimaciones, el costo fiscal de la medida rondará entre 1.200 y 1.400 millones de dólares para la próxima campaña.
Frente a este anuncio, Sergio Arelovich, economista y coordinador del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), planteó reparos sobre el sentido económico y distributivo de la decisión. En diálogo con La Marca de la Almohada sostuvo que “la estimación del impacto puede variar, pero lo cierto es que en 2025 el complejo agrícola-ganadero representará solo un 4% de la recaudación nacional, por lo que esta baja de retenciones implicará un 0,2% del PBI aproximadamente”.
Arelovich calificó la medida como un beneficio claro para “un sector de la actividad económica que está medianamente bien” y criticó que se inscriba en una política que continúa “el direccionamiento del ajuste hacia los sectores más postergados”. En esa línea, comparó el costo fiscal de la rebaja con el impacto que tendría la actualización de los bonos jubilatorios, iniciativa que el Ejecutivo ya adelantó que vetará: “El gasto para mejorar los haberes mínimos de 4,7 millones de jubilados es incluso menor que esta transferencia al sector agroexportador”.
Superávit artificial y prioridades
Para el economista, el gobierno nacional busca sostener un superávit fiscal “artificial”, basado en la acumulación de deudas impagas y la postergación de compromisos. “A esto hay que sumarle las presiones de las gobernaciones, que también demandan recursos. El margen para sostener esta política sin consecuencias sociales es cada vez más estrecho”, advirtió.
Además, relativizó los beneficios concretos de la baja de retenciones en términos de producción y exportación futura. “Nadie sabe cuánto se va a producir el próximo año ni cuánto de eso se va a exportar. Es todo especulativo. Lo claro es que se consolida un nuevo beneficio para los que más tienen y un nuevo deterioro para los que menos tienen”, concluyó.