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Cuando un programa de la radio trasciende los límites inesperados

Un video y podcast del programa “Alguien que nos aloje”, que se emite los domingos a las 18 por Radio UNR, superó las 850 mil visitas en Instagram y su contenido fue reproducido por el diario La Nación

Hay ocasiones en que los programas de Radio Universidad Nacional de Rosario trascienden, quizás sin quererlo, los límites que sus conductores y productores imaginan cuando los realizan y ponen al aire con mucho esfuerzo, día a día y a todo pulmón. Eso fue lo que ocurrió esta semana con el podcast y video que realizó Patricio “Cartu” Magnano, el ideólogo, productor y conductor de “Alguien que nos aloje”, el programa que todos los domingos a las 18 se emite por la 103.3 y cuya subida a Instagram y otras redes sociales tuvo más de 850 mil visitas, una repercusión tan inusitada que lo llevó a ser reproducido por el diario porteño La Nación.


El pasado domingo 4 de octubre, Cartu invitó a su programa al profesor Jorge Rozenbaum para divagar a través de cinco historias con sus anécdotas y otros desvaríos. Entonces abordaron temas como la foto que ilustra el disco “Abbey Road” de The Beatles, sobre la famosa “cebra” blanca que atraviesa la calle en la que se erige el estudio donde grababan; también la tapa del disco “Confesiones de Invierno” de Sui Generis donde está registrado el tema “Rasguña las piedras”; el sentido de la palabra “merde” en el marco del deseo de suerte que se les da a los actores de teatro; el significado de la frase “entre Pampa y la vía” inmortalizada en el tango y finalmente la historia que trascendió todo lo que Cartu y su equipo esperaban. La historia futbolera que superó ampliamente lo pensado en un país futbolero.

El tema que abordó Cartu fue la estatua de bronce que don Prudencio Miguel Reyes tiene levantada en el estadio del Club Nacional de Fútbol de Montevideo. El hombre, que tiene en su mano izquierda una pelota y su puño derecho levantado alentando a su equipo, es considerado el “primer hincha” del fútbol sudamericano y también el primer “hinchapelotas” del club que dice tener “la primera hinchada del fútbol” del continente.

“Nosotros intentamos focalizar en cada uno de los programas temas totalmente diferentes y si me preguntás por qué éste tuvo la repercusión que está teniendo, no te sabría responder”, dijo Cartu a la Web de Radio Universidad Nacional de Rosario. Y agregó: “Creo que salió publicado en el momento justo y el video subido a Instagram tiene un editado atractivo que nos dio está sorpresa”.

“Nosotros hace cinco años que venimos produciendo contenidos, y cada capítulo tiene una temática y un entrevistado distinto. Son programas de historias no tan conocidas y hay varias que nos sorprendieron hasta a nosotros mismos. Hace unos dos años empezamos a hacer los videos de los programas y éste se viralizó en Instagram  como ninguno otro lo hizo”, agregó Cartu.

La historia

A pesar de que Rosario es una ciudad futbolera al extremo, el tema que abordó Cartu y que se viralizó hasta sumar 850 mil seguidores en Instagram fue la estatua de bronce que don Prudencio Miguel Reyes tiene levantada en el estadio del Club Nacional de Fútbol de Montevideo, en la cual el hombre tiene en su mano izquierda una pelota y su puño derecho levantado alentando a su equipo. Además, según el historiador, don Prudencio es considerado el “primer hincha” del fútbol sudamericano y también el primer “hinchapelotas” del club que dice tener “la primera hinchada del fútbol” del continente.

En “Alquien que nos aloje”, Rozenbaum contó que Reyes nació en Montevideo en 1882 y aprendió desde joven el oficio de la talabartería. En su taller reparaba e inflaba las pelotas de fútbol del recién fundado Nacional Football Club, hoy conocido como “El bolso” por sus casacas originales con bolsillos. También hacía trabajos de utilería en el club. En esa época, principios del siglo XIX, las pelotas todavía eran de cuero y no tenían cámara, sino una vejiga que debía ser hinchada a pulmón.

Pero además de trabajar en el club, Reyes era un fanático acérrimo del fútbol y tenía una costumbre que muchos de los socios, que asistían a los partidos en saco y corbata, consideraban molesta: durante el juego corría a lo largo de la línea de cal alentando a gritos a los jugadores con su característica voz ronca: “¡Nacional, Nacional!, ¡Arriba Nacional!, ¡Vamo’ arriba Nacional!”.

“Cuando la gente preguntaba ¿y éste quién es?, le respondían: es el hinchador de pelotas, es el hincha pelotas que tiene Nacional. Y de ahí viene el decirle hinchapelotas al tipo que molesta”, resumió Rozenbaum.

De la misma manera, Reyes se convirtió en el primer “hincha”. Pero poco tiempo después, su forma efusiva de alentar a su club fue contagiando al resto de los hombres de las gradas, que comenzaron a reemplazar el tradicional silencio respetuoso por los gritos de aliento. Así fue como se conformó la primera “hinchada”. Con el tiempo, el término comenzó a ser adoptado en toda la región hasta pasar a formar parte del léxico hispano e incluso a ser incorporado por la Real Academia Española, que lo define como “partidario entusiasta de alguien o algo, especialmente de un equipo deportivo”.

El histórico futbolista y periodista deportivo uruguayo Luis Alfredo Sciutto (1901-1995), famoso por ser el único que cubrió todos los Mundiales de Fútbol desde 1930 hasta 1994 y conocido en Argentina con el seudónimo “Diego Lucero”, describió al hincha uruguayo de la siguiente manera: “Prudencio Miguelito Reyes, el gordo Reyes, un fanático de los nacionales por afición, y talabartero de oficio, iba al Parque Central donde los muchachos le daban un lindo laburo: hinchar la pelota con que se tenían que jugar los partidos. Como era talabartero, con gran dominio del cuero, y además tenía dos manos como dos marrones y unos dedos que parecían salames, el coso era poseedor de un arte maestro para cerrarle la boca a la traviesa, previo dobladillo del piripicho, pasada limpia de la orejera y enhebrada del tiento; porque desde afuera parece poca cosa el asunto, pero ese es un arte como otro cualquiera”.

Reyes falleció en Montevideo el 7 de febrero de 1948, a los 66 años. Desde hace décadas que el club Nacional de Fútbol celebra “El día del hincha” cada 28 de abril, en honor a su cumpleaños. Además de la estatua que le rinde honor en el Estadio Gran Parque Central, el primer hincha ha recibido también otros homenajes, incluso un poema que lo recuerda.