Glifosato y glufosinato potencian sus efectos sobre vida y ambiente
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24/11/2022

Especialistas de tres universidades nacionales llevaron adelante una investigación multidisciplinaria sobre las alteraciones genéticas y neurológicas de los dos fitosanitarios. Uno fue introducido con la soja transgénica en la década de 1990. El uso del otro está impulsado por el trigo HB4 de reciente aprobación 

Autor:
Redacción web

Un informe del Inta publicado este 2022, estima con datos del Senasa que en los 36 millones de hectáreas cultivadas del país se utilizan 230 millones de litros de herbicidas y 350 millones de otros fitosanitarios al año. La reciente autorización del trigo transgénico HB4, un desarrollo argentino, hace prever un crecimiento en el uso de glufosinato de amonio, al que la variedad es resistente. ¿Qué pasará cuando se apliquen volúmenes mayores, junto al más usado de los productos, el glifosato? Diez científicos pertenecientes a tres universidades nacionales realizaron una investigación multidisciplinaria para determinar los efectos combinados de esos dos químicos y comprobaron que las moléculas de ambos pueden agruparse y generar compuestos igualmente perjudiciales para el ambiente y la vida humana. Es uno de los primeros trabajos de ese tipo en el mundo.

Los investigadores compararon los impactos que el glifosato, el glufosinato y la mezcla de ambos tienen sobre anfibios, especie testigo por ser una especie considerada “centinela” que se utiliza en numerosos estudios de ecotoxicidad. Midieron los efectos ya conocidos de estos agrotóxicos: malformaciones, genotoxicidad, alteraciones hormonales, neurotoxicidad y estrés oxidativo. Entre los principales resultados observaron que el glufosinato de amonio provocó una mayor tasa de malformaciones, así como mayor daño genético y más alteración en los niveles de la hormona T4. “Se necesita poner un alto urgente a la aprobación continua de cultivos transgénicos resistentes a herbicidas, como el glufosinato de amonio, que carecen de evaluaciones bioéticas y avales científicos multidiscipinarios”, es una de las recomendaciones derivadas del estudio.

 

 

Las biólogas Julieta Peluso y Carolina Aronzon, integrantes del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de San Martín, conversaron con el programa ABC sobre el trabajo del que formaron parte.

Las especialistas aclararon que no hace falta una aplicación conjunta de los dos agroquímicos para que se den los efectos potenciados que detectaron. Las moléculas de uno de ellos, el que se usó primero, siguen presentes cuando se fumiga con el segundo y entonces se produce la interacción.

“La mayor cantidad de malformaciones documentadas fueron hasta las 48 horas de exposición, cuando los anfibios estaban aún en fase embrionaria. El resto de los parámetros se midieron a los 45 días, es decir una exposición crónica”, explicaron las especialistas.

 

Estudio sobre efectos combinados de glifosato y glufosinato de amonio by Claudio de Moya on Scribd

 

El estudio es una fuerte alera, debe avanzar en afinar el tipo y tiempo de exposición para traspolar los resultados a un modelo con centro en la especie humana. Daño al ADN (genotoxicidad, particularmente en el glifosato daños oxidativos, que se traduce en un estrés en dos enzimas clave, y efectos neurotóxicos. Es decir, problemas endocrinol´pogicos por alteración de algunas hormonas, una neutrotoxicidad que puede estar asociada a problemas cognitivos y comportamentales.

Las dos especialistas indicaron que participan de varias líneas de investigación paralelas pero vinculadas a los efectos de los agroquímicos, tanto directamente sobre las formulaciones comerciales como sobre los ambientes donde se utilizan. En una de ellas, refieren, les impactó comprobar la mortalidad de las larvas de anfibios sometidas a las muestras de aguas de ríos y arroyos contaminados con fitosanitarios y metales pesados.

De los 66 cultivos transgénicos de soja, maíz, algodón y trigo aprobados en la Argentina, 31 son resistentes al glufosinato de amonio, de acuerdo al listado de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) comerciales que publica la Secretaría de Agricultura de la Nación. La mayor parte de ellos fueron introducidos en los últimos nueve años.

El caso más reciente es el del trigo transgénico. Se trata del primero en su tipo aprobado en el mundo, desarrollado por el equipo de la investigadora Raquel Chan, de la Universidad del Litoral y el Conicet, y comercializado por la empresa Bioceres a través de contratos de identidad preservada que le permiten cobrar regalías por las semillas.