Hacia el mercado global del cannabis medicinal y cáñamo industrial
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17/10/2022

El Conicet, la Universidad Nacional Arturo Jauretche y el Hospital El Cruce anunciaron la Empresa de Base Tecnológica Cannabis Conicet. El objetivo es integrar el conocimiento y el desarrollo tecnológico asociado al cannabis medicinal, al cáñamo industrial y sus derivados de todo el país para obtener ventajas competitivas y soberanía en un mercado regional e internacional en crecimiento acelerado

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En el año 2000, la producción global de cannabis medicinal fue de entre 1,4 y 1,5 millón de toneladas, pero en 2019 pasó a 468 millones. Y para 2024, se calcula que la producción mundial va a superar en términos económicos los 40 mil millones de dólares. Todo un desafío para el que la Argentina se viene preparando y ahora da un salto con el anuncio de la creación de la la Empresa de Base Tecnológica (EBT) Cannabis Conicet. Con las cifras iniciales, el doctor Ariel Saez De Guinoa ilustró sobre la trascendencia de una apuesta que da el Estado nacional centrada en la soberanía, con carácter federal y articulación del conocimiento y los recursos humanos de los que dispone el país. El director del Hospital El Cruce habló en el programa ABC sobre los objetivos y los valores que persigue la iniciativa.

"La idea es generar estándares de calidad en todas las etapas, desde el cultivo, la producción, el uso clínico y el desarrollo industrial. Además, favorecer la formación y capacitación de recursos humanos, el estudio del valor económico y otros aspectos relacionados con el cannabis", explica De Guinoa, uno de los referentes del ambicioso proyecto.

La Empresa Cannabis Conicet tiene tres apoyos: el propio organismo de ciencia y técnica, la Universidad Nacional Arturo Jauretche (Unaj) y el Hospital El Cruce Néstor Kirchner. Fue anunciada el pasado 11 de octubre por la presidenta del Conicet, Ana Franchi, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, el rector de la UNAJ, Arnaldo Medina, De Guinoa y los investigadores Silvia Kochen, Gregorio Bigatti y Esteban Colman Lerner. 

 

 

La inclusión de El Cruce, un hospital universitario de alta complejidad ubicado en la ciudad bonaerense de Florencio Varela, tiene como justificación el trabajo que viene realizando la Unidad Ejecutora de Neurociencias y Sistemas Complejos, dentro del Centro de Medicina Traslacional del centro de salud, destaca su director. "Hace un año y medio se lanzó el Servicio Tecnológico de alto nivel de control de cannabis en el hospital", recuerda.

Sobre el avance en las materias que busca profundizar le Empresa Cannabis, De Guinoa menciona la Red Argentina de Cannabis para Uso Medicinal y la Diplomatura Superior en Cannabis y sus usos medicinales dirigida a ONG, cooperativas y la sociedad en general que, enfatiza, completó su "segunda cohorte con más de 4 mil estudiantes". Además, como antecedentes, hay activos más 25 servicios, y otros 15 de asistencia técnica.

 

 

El director de El Cruce señala la oportunidad y el desafìo para el país que significa poner en sintonía y reforzar las capacidades científicas, tecnológicas, productivas y de recursos humanos de cara a un sector en crecimiento explosivo. Y da algunos datos: Hasta el año 2000, se contabilizaban unas 320 solicitudes de patentes para usos del cannabis, pero sólo entre 2017 y 2020 hubo 470. La importancia de que la Argentina se sume, con el Estado como protagonista, en ese universo, es lo que busca impulsar la Empresa Cannabis.

De Guinoa celebra que la Argentina, junto con Uruguay y Colombia, lideren ese proceso en la región. Una forma de insertarse en lo que, a escala global, iniciaron países como Canadá, Estados Unidos e Israel. Es, enfatiza, soberanía y capitalización de las capacidades nacionales construidas con políticas públicas.

La Empresa, agrega el director de El Cruce, "va a actuar como una unidad de vinculación tecnológica con tres valores centrales. Uno, relativo al federalismo, es articular las capacidades tecnológicas y productivas relacionadas al cannabis ya existentes y contribuir a la generación de nuevas en todo el país". Un segundo, sigue, es lograr "la calidad y la excelencia, con asistencia técnica y transferencia de tecnología, más servicios de alto nivel como algunos de los que se están desarrollando en el hospital". Por último, completa, "la responsabilidad social, que el Estado tenga la capacidad técnica y humana para planificar el uso de políticas públicas que permitan el acceso igualitario del cannabis medicinal a toda la población". Es una forma, dice, de devolver a la sociedad lo que ésta aporta para sostener la educación superior y la investigación.

En paralelo, y en el concierto global, la propuesta va en línea con el desarrollo de "la industria del sector" para que sea competitiva en un mercado de crecimiento explosivo. De ehcho, menciona, el camino está iniciado: "Hay cultivares de cannabis medicinal desarrollados por el Conicet en proceso de registro". Se trata de un aspecto central de soberanía, en el marco de la búsqueda de patentes que pongan en valor el desarrollo nacional y potencien la "posibilidad de crecimiento en una actividad intensiva tanto en conocimiento tecnológico como agroindustrial". El cannabis medicinal y la industrialización del cáñamo.

En la presentación de la Empresa Cannabis, el ministro Filmus destacó “la importancia de que el Estado apoye este tipo de iniciativas, para que democráticamente se pueda acceder al derecho de la salud. El mercado no resuelve este tipo de cuestiones, sino el Estado a través de todos los organismos involucrados”.

La nueva empresa de innovación tecnológica ofrece capacitación de recursos humanos especializados y otras organizadas a demanda, control de calidad estandarizado, estudios observacionales del uso terapéutico del cannabis medicinal para contar con la evidencia sobre la eficacia, efectos adversos, dosis, y otros aspectos que involucran el uso del cannabis en salud. También, el desarrollo de Semillas Conicet y el registro de nuevos cultivares. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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