Nuevas formas de tratar la diabetes
  • Compartir

03/10/2022

Entre el 28 de septiembre y el 1° de octubre de 2022 se desarrolló en Rosario el XXIII Congreso Argentino de Diabetes con el foco puesto en las nuevas pautas de terapia con fármacos recientes, el tratamiento y la adhesión de los pacientes al mismo. También, la necesidad de un abordaje integral de la enfermedad en lugar del tradicional centrado en la glucemia. Es que cuatro de cada 10 argentinos con diabetes tipo 2 tienen además enfermedad cardiovascular.

 

Autor:
Redacción web

En la Argentina, entre un 12,7 y un 12,8% de las personas padece diabetes. Apenas una de cada cinco personas lo sabe, y el 40 por ciento de las diagnosticadas tiene problemas cardiovasculares. Este dato obligó hace un tiempo a modificar el paradigma de las terapias, tradicionalmente enfocadas en detectar y controlar la cantidad de azúcar en sangre. "Tenemos que dejar de ser glucemiólogos", resume en el programa ABC la médica endocrinóloga Astrid Libman.

Rosario fue sede, entre finales de septiembre y principios del mes siguiente, del XXIII Congreso Argentino de Diabetes. Libman repasa lo que se debatió. Es, además, profesora adjunto de Semiología Clínica de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR.

 

 

Los datos duros de la enfermedad hablan por sí mismos de la necesidad de abordarla en toda su complejidad. Además de las asociaciones que más recientemente quedaron en la agenda de prioridades para las terapias, como las cardíacas, el 90% de los pacientes con diabetes tipo 2 tienen sobrepeso u obesidad. 

Ante la elevada prevalencia de diabetes, exceso de peso y posible desconocimiento, o subestimación del riesgo cardiovascular asociado, comienza a haber respuestas para lograr mejores resultados de salud abordando en simultáneo todas estas problemáticas. En la Argentina, por ejemplo, ya está aprobado y disponible semaglutida, un tratamiento de administración inyectable para la diabetes tipo 2 de aplicación semanal, que ayuda al control glucémico, reduce el riesgo de tener un evento cardiovascular y contribuye a controlar el peso. 

"Es una mirada que vamos aprendiendo con el tiempo, tratamos de enfocar el tratamiento incluyendo al resto de los factores de riesgo, porque, en general, esta población con diabetes también tiene hipertensión arterial, problemas con la obesidad, el colesterol, los triglicéridos. Esto lleva a que trabajemos con el equipo de salud completo, es decir médicos de diferentes especialidades y psicólogos, podólogos, licenciados en nutrición", explica Libman.

La necesidad, a la vez, está dada por un preocupante avance de la enfermedad. "La cantidad de pacientes aumenta por las condiciones de vida: el sedentarismo, la alimentación", sintetiza la profesional. Hay nuevos fármacos, algunos de los cuales atacan la afectación de base y sus asociadas, otras que permiten un suministro más espaciado con lo que mejoran la calidad de vida, y a la par indicaciones que permiten reducir los efectos adversos. Pero aquí, resalta la endocrinóloga, hay que descartar también algunos mecanismos. 

"Hay que pedirles a los pacientes que hagan cosas que nosotros (por los médicos, o cualquiera) también podemos o estamos dispuestos a hacer. Hay que ser realistas", señala contra recomendaciones que no se cumplen y terminan siendo abstractas. Y baja a tierra ese concepto: "Sugerir, por ejemplo, ir caminando al trabajo en lugar de hacerlo en un transporte motorizado, y no prohibir alimentos en forma radical. Ser coherentes en las recomendaciones nutricionales, porque se puede comer de todo en cantidades razonables". El peor consejo, en definitiva, es el que no se puede cumplir por exagerado.

La otra parte del abordaje, la de los tratamientos farmacológicos, también es objeto de debate en el ámbito de la salud. Los nuevos medicamentos, mejores para la mayoría de los pacientes, suelen ser costosos. Y aquí ingresa el problema de la accesibilidad. Es un tema que, destaca Libman, preocupa a la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD). "Hay que ver el panorama no sólo al día de la fecha. En definitiva, incluso considerando sólo la dimensión económica, a largo plazo la ecuación cierra mejor incluso con fármacos más caros, por ejemplo aquellos que tratan múltples aspectos relacionados", enfatiza la profesional.

En ese sentido, cuenta, los profesionales de diferentes disciplinas médicas realizan un "trabajo de hormiga" en relación al propio Estado y los sistemas de salud públicos y privados, para que contemplen en sus listas los nuevos medicamentos.

De todos modos, recalca la docente de la UNR, como la diabetes "no da síntomas hasta que los da, y aunque eso no quiere decir que sea tarde complica el tratamiento, lo que se incentiva es el control rutinario de glucemia, para llegar temprano al diagnóstico". Aquí sí, aclara, se trata de un análisis sencillo y económico, que mejora en forma relevante el abordaje, como indica el nuevo paradigma, integral de la enfermedad.