Electrones para ver más y mejor en el Conicet Rosario
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27/09/2022

El Laboratorio Microscopía Electrónica de Barrido del Conicet Rosario ofrece a la Justicia un servicio de peritajes forenses imposibles de hacer con otras tecnologías y devuelve a la comunidad toda la inversión pública hecha para adquirir un equipo de punta con el que, a la par de una observación de partículas más pequeñas, con mayor profundidad de campo y resolución, permite determinar la composición química de las muestras   

Autor:
Redacción web

La mención de un microscopio genera una idea común y generalizada, pero si se trata de uno electrónico la cosa cambia: no es luz lo que se enfoca con lentes sobre la muestra a observar, sino un haz de electrones alineados por un sistema magnético. Esta tecnología permite mayor resolución (ver cosas màs pequeñas), un mayor enfoque de todos los planos para devolver una visión tridimensional y un plus relevante: no sólo se obtiene una mejor imagen, sino la composición química del objeto mediante una serie de sensores diferentes. Además, sin alterar el original. Esto hace que, entre otras utilidades, sirva para peritajes forenses. Y es lo que sucedió con el equipo instalado en el Instituto de Física Rosario (Ifir).

El servicio de Microscopía Electrónica de Barrido que ofrece el Centro Científico Tecnológico Conicet-Rosario comenzó a colaborar con la Justicia santafesina en 2011. Fue a partir de un laboratorio auspiciado por Raúl Bolmaro, director del Ifir. El equipo se capacitó en la especificidad forense y, con la formación y la experiencia de años de trabajo, comenzó a intervenir en tres tipos de casos: cuando hay personal policial involucrado en el hecho a investigar, cuando lo solicitan desde otras provincias y ante situaciones en las cuales hay que innovar en las características de los peritajes porque no están protocolizados.

La doctora en Física Martina Ávalos dirige el Laboratorio Microscopía Electrónica de Barrido y conversó con el programa ABC sobre lo que hacen y el equipo montado en una habitación especial que, además de haber incursionado en peritajes forenses, ofrece variados servicios para la investigación en los ámbitos académicos y a la sociedad toda. "Es la responsabilidad social como laboratoirio del Conicet. Este equipamiento no nos pertenece a nosotros, fue comprado con fondos públicos, no tenemos que perder de vista la devolución a la comunidad de esa inversión", enfatiza la investigadora. 

En lugar de fotones (las "partículas" de luz), el microscopio en cuestión escudriña las muestras con electrones. En lugar de lentes ópticos para enfocar, utiliza otros, magnéticos, para dirigir los electrones. Y lo hace, como su nombre lo indica, en barrido, algo similar a cómo se forma la imagen en las pantallas de TV, las viejas y las nuevas de led: línea por línea, en una suerte de escaneo secuencial. ¿Cuáles son sus ventajas? Además de mostrar con mayor precisión partículas más pequeñas, el procesamiento que hacen diversos sensores de los "rebotes" electrónicos o las emisiones de los átomos al interactuar con ellos, permite determinar la composición química de la muestra sin modificarla. Un método no destructivo.

¿Cómo fue la génesis de la incursión forense? Lo explica Ávalos: "La gente de la Policía de Investigaciones se acercó con una inquietud sobre una técnica que ya se estaba usando en algunos laboratorios de la Argentina, para el análisis de residuos de disparos de armas de fuego utilizando microscopía electrónica. Ellos estaban utilizando una técnica antigua, destructiva, en base a químicos y microscopía óptica", recuerda. De eso, hace una década.

La directora del Laboratorio explica que, después de esa colaboración, posible gracias a un financiamiento provincial para capacitación, intervinieron en el asesoramiento para la compra de un microscopio electrónico específico para tareas forenses, que la provincia gestionó con destino a la Policía Científica de Rosario. Ávalos aclara que no hay competencia entre su equipo y los forenses. Continúan asesorando o colaborando en algunos casos. Cuando hay conflicto por participación de la fuerza de seguridad en los hechos a investigar, o cuando se trata de pesquisas que no están protocolizadas y hay que diseñar métodos innovadores. El aporte, entonces, es desde el universo científico.  

El análisis más generalizado de colaboración es el de residuos de disparos de armas de fuego. La microscopía electrónica "detecta esa forma especial de partículas producidas por fusión rápida de material y su composición química. Todo resguardando la muestra para futuros estudios si los primeros son cuestionados, o para contrastar con otros", señala Ávalos.

El microscopio del laboratorio del Ifir permite trabajar en los modos de alto vacío, vacío medio y "ambiental". Esto es, sin preparación de la muestra con cobertura metálica o retiro de la humedad, entre otras cosas, con lo que la intervención sobre la misma se minimiza. 

El laboratorio, además, ofrece numerosos servicios a la comunidad, con el solo pago de un arancel que cubre los gastos operativos y algo del mantenimiento del equipo. Àvalos recuerda trabajos, incluso, de estudiantes secundarios, por supuesto empresas de la región, e incluso atención de pedido del exterior.

Además de Ávalos y el también físico Bolmaro, el equipo del laboratorio está integrado por el bioingeniero Pablo Risso, operador principal del equipo, la bióloga y técnica en histología Vanina Tartalini, dedicada a la preparación de muestras, y la recién incorporada Natalia De Vincentis, física.