Desarrollan mejores semillas para ampliar el uso de cannabis medicinal
  • Compartir

26/09/2022

El Instituto de Ciencias Agropecuarias del Litoral (Iciagro), de la ciudad de Esperanza, dependiente del Conicet y la Universidad Nacional del Litoral, es pionero en un proyecto de desarrollo genético para obtener las variedades más propicias: mayor cantidad de canabinoides y mejor adaptación a los suelos de la región 

Autor:
0

¿Qué variedades de semillas de cannabis son las que dan plantas con mayor cantidad de canabinoides para su uso medicinal y, además, se adaptan mejor a los suelos santafesinos para su cultivo a gran escala? El Instituto de Ciencias Agropecuarias del Litoral (Iciagro) de la ciudad de Esperanza, dependiente del Conicet y la Universidad Nacional del Litoral, es pionero en un proyecto de desarrollo genético para obtener las variedades más propicias. 

El estudio fue aprobado recientemente por el Ministerio de Salud de la Nación y cuenta con aportes de la empresa santafesina Enersit SA. Lo encabezan investigadores e investigadoras de Iciagro y la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNL.

"El trabajo comenzó en 2020 a través del contacto de una empresa privada con el Instituto. A partir de ahí, nos unimos dos grupos de trabajo, uno especializado en el mejoramiento genético y el otro en extracción de productos de plantas, que ya había tenido experiencia con canabinoides en cannabis sativa", repasa el ingeniero agrónomo Juan Marcelo Zabala en el programa ABC.

El título del proyecto es "Evaluación y desarrollo de variedades de Cannabis para uso medicinal". La dirección del mismo corresponde a Zabala y Marcos Derita, con la participación de Carlos Dezar, Geraldine Richard y Silvia Imhoff.

"El proyecto se presentó al Ministerio de Salud nacional y tiene dos objetivos. El primero es indagar la adaptación de variedades genéticas al llamado cordón frutihortícola de la ciudad de Santa Fe y la región metropolitana hacia el norte, y ello porque se considera que esos espacios son los más adecuadas para cultivos a gran escala. En ese aspecto se harán evaluaciones de los diferentes suelos presentes", explica Zabala.

Y completa: "Otro enfoque es el del cruzamiento de variedades genéticas que, aparte de tener altos contenidos de canabinoides, en particular el CBD que es el único autorizado en el país, estén adaptados a la zona".

 

 

Para todo eso, hubo un convenio con el Ministerio de la Producción de Santa Fe, explica el director del proyecto, porque tiene un campo de experimentación en la localidad de Monte Vera. Allí se implantarán distintos suelos de los cinturones frutihortícolas para hacer estudios, en este etapa, con materiales genéticos que se puedan conseguir. "El objetivo es generar información, antes del desarrollo de cruzamientos", especifica.

Los cruzamientos se harán con semillas importadas o producto de los cultivos locales. Se evaluarán los materiales más apropiados por su cantidad de canabinoides y adaptabilidad a los suelos autóctonos. El proyecto está en la fase de seleccionar el material para los cruzamientos.

Hay más, todo como posibilidad a explorar. Para esta etapa, y en función de las características dioicas del cannabis, es decir, que la planta femenina puede modificarse para que produzca polen (el costado masculino), se probará también si es posible hacer los cruces sólo con ejemplares femeninos.

Aunque en Argentrina la autorización de cannabis medicinal es hoy para tratar sólo epilepsia refractaria, el interés del estudio es ampliar la investigación a diferentes tipos y cantidades relativas de canabinoides de distintas variedades para tratar utilizar potencialmente en otras enfermedades. El objetivo ideal de máxima, explica Zabala, es obtener aceites específicos para tratar cada patología. Es una línea de trabajo, agrega, que se sigue desde hace unos años en otros muchos países.

"Nuestro objetivo es determinar una variedad de genotipos con diferentes contenidos de CBD y THC, y entonces no solo destinar a comercialización los actualmente aprobados sino que sirvan de insumo para ensayos clìnicos relacionados con numerosas afecciones. Así, se tendrán datos científicos que aportar al Ministerio de Salud para la aprobación de otros usos medicinales", redondea el ingeniero agrónomo.

En cuanto a los tiempos, el investigador adelanta que se piensa en hacer dos cultivos este año y dos el próximo para, a finales de 2023, tener datos concretos de los comportamientos de las variedades, en un contexto de ensayos con fertilizantes y otras variables.

Zabala hace un aparte para reivindicar a los colectivos de familiares de pacientes que vienen luchando desde hace años para que se autoricen los tratamientos con aceite de cannabis. "Sin ellos", celebra, "nuestro trabajo no sería posible". Y cierra con especial mención a los grupos de madres: "Siempre las madres". 

 

La autorización

En julio de este año, el proyecto logró la aprobación del Ministerio de Salud de la Nación (Resolución 1433/2022), requisito sine qua non para el desarrollo de actividades que involucren la producción del cultivo de cannabis y la obtención de productos derivados, de acuerdo con la Ley 27.350 que establece el marco regulatorio para la investigación médica y científica del uso medicinal terapéutico o paliativo del dolor de la planta de cannabis y sus derivados.

“El aval del Ministerio Nacional de Salud, específicamente del Programa Nacional de Cannabis, para el estudio y la investigación de la planta de cannabis para uso medicinal implica que a partir de ahora podemos comenzar a desarrollar los estudios”, aseguró la directora del ICiAgro Litoral, Silvia Imhoff, y agregó: “podemos comenzar a producir plantas a partir de las cuales se harán los cruzamientos correspondientes para luego obtener los aceites se van evaluar, tratando de encontrar variedades de semillas que produzcan los mejores aceites y se adapten a nuestra zona, particularmente al cordón hortícola, que necesita hacer rotación de cultivos”.

 

El instituto

El Instituto de Ciencias Agropecuarias del Litoral fue creado a fines del año 2018 por el trabajo conjunto de investigadores de CONICET y Docentes-Investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNL, donde tiene su sede. Ocupa una posición estratégica por su influencia sobre una amplia región que abarca el centro-norte de Santa Fe, el este de Córdoba, el sureste de Santiago del Estero y sur de Chaco. Esta amplia zona contiene parte de las ecorregiones del Espinal Periestépico, Chaco Húmedo, Chaco Seco y del Delta e Islas del Paraná, y se caracteriza por la diversidad de sistemas productivos: agrícolas, agrícolaganaderos, ganaderos y silvo-pastoriles.

Contando con un equipo de 26 investigadores e investigadoras, 3 miembros de la carrera del personal de apoyo, 50 becarios y becarias y personal administrativo, el Instituto se aboca a generar conocimiento científico y aplicado en las diversas áreas disciplinares de las ciencias agropecuarias, promoviendo, además, la innovación productiva y organizacional en los sistemas agroalimentarios.]

 

La red

La Red de Cannabis y sus usos medicinales (RACME), fue impulsada y coordinada por la científica del CONICET Silvia Kochen. Realiza -desde el año 2020- un trabajo en conjunto con investigadores e investigadoras en materia de cannabis medicinal, que aborda en comisiones de trabajo los siguientes puntos: la cuestión de la producción; la reglamentación de la Ley 27350; la investigación clínica; la investigación básica; el control de calidad; y de cómo comunicar sobre cannabis derribando los prejuicios instalados alrededor de la planta.