¿Alguna vez tuviste claro, en un sueño, que soñabas?
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10/06/2022

El Laboratorio del Sueño y la Memoria, en Buenos Aires, es un referente en el estudio de los llamados sueños lúcidos, en los que hay consciencia del estado onírico

Autor:
Redacción web

¿Alguna vez soñaste y, en el sueño, tenías en claro que estabas soñando? No es una cifra en firme, pero alrededor de la mitad de las personas entrevistadas para varios estudios independientes admitieron que les pasó al menos una vez. Mucho menor es el universo de quienes lo experimentaron varias, y el porcentaje se desploma cuando se cuenta a quienes atraviesan esos momentos con una frecuencia significativa. Definitivamente singulares son aquellos que, además de saber que están en un sueño, y gracias a eso, pueden transformarlo.

Son los llamados “sueños lúcidos”, en los que el soñante es consciente de que está inmerso en un estado onírico. Los relatos que dan cuenta de estos momentos se remontan a la antigüedad. El arte los toma como material desde hace siglos. La ciencia, en cambio, recién comenzó a sumergirse en ellos con sus métodos entre las décadas del 70 y el 80 del siglo pasado. El Laboratorio del Sueño y la Memoria, dentro del Instituto Científico Tecnológico de Buenos Aires (Itba), es un referente del tema en la Argentina, y uno de sus integrantes conversó con ABC.

“Al despertar, ignoraba si era Chuang Tse que había soñado que era una mariposa, o si era una mariposa que soñaba ser Chuang Tse”. El relato es atribuido a Zhuangzi o Zhuang Zi, entre otros nombres del filósofo chino del siglo IV AC considerado como uno de los pensadores orientales más originales. Da cuenta de lo difícil que es tener certezas sobre los estados de vigilia y oníricos, y más sobre las fases de estos últimos. Eso explica la llegada tardía de la ciencia a la materia.

“Es un fenómeno muy particular, en el que, dentro del sueño, la persona que está soñando entiende que está en el entorno onírico, y no se despierta. Permanece en ese estado y puede navegar el sueño ejerciendo voluntad, pudiendo racionalizar la situación e incluso, en algunos casos, dominar el entorno del sueño”, resume el biotecnólogo y doctor en Medicina Francisco Gallo, miembro del equipo del Laboratorio que dirige la bióloga Cecilia Forcato.

“El estudio de estos fenómenos es complicado”, recalca Gallo. “No podemos acceder al contenido de lo que una persona está soñando mientras lo hace, sino que una vez que se despierta cuenta lo que le pasó y desde esa perspectiva es inverificable. No alcanza con el relato para certificar que la experiencia haya ocurrido”, explica sobre el rigor de un método científico.

Lo anterior fue una barrera por mucho tiempo hasta… un “experimento inteligente” que permitió encontrar un camino. Convenir una forma de comunicarse entre la persona inmersa en un sueño lúcido y el exterior, que en este caso lo constituyen quienes investigan el fenómeno. ¿Cómo?: a través del cuerpo.

El integrante del Laboratorio cuenta de qué se trata: “Una persona que tiene determinado control sobre lo que sueña puede utilizar el mismo sueño para dejar marcas y hasta codificar mensajes” descifrables por los observadores.

Más concreto: investigadores y soñador convienen un patrón de movimiento de los ojos para comunicar determinadas cosas. Por ejemplo, dos o tres secuencias de izquierda a derecha que avisen: “en este momento me desperté dentro del sueño”. Esas marcas se inscriben en la línea temporal de, por caso, un electroencefalograma. Y así se tienen tres registros combinados: los mensajes emitidos por el soñador con la determinación exacta del momento en que se dan, la actividad eléctrica cerebral en cada instante del experimento y el relato de quien soñó, una vez que despierta. Triple entrada para la verificación de que, efectivamente, hubo momentos de conciencia dentro del sueño que fueron expresados con marcas corporales, que son coherentes con los registros eléctricos y están en sintonía con el relato hablado posterior. En resumen, “que la persona tuvo control volitivo dentro del sueño”, insiste Gallo.