Una sola ronda con varios mates
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26/10/2021

Investigadores de la Universidades de Rosario y Entre Ríos estudian cómo cambió el uso y la circulación de la infusión a raíz de la pandemia que obligó a adaptar una costumbre arraigada

Cada uno con su mate, nos cuidamos entre todos.
Autor:
Redacción web

Para los argentinos el mate es mucho más que una bebida, es una excusa para encontrarse, una costumbre familiar que se hereda y acompaña siempre. Pero, a raíz de la pandemia, este hábito sufrió algunos cambios ya que una de las recomendaciones sanitarias oficiales fue la de no compartirlo.

"Cada uno con su mate, nos cuidamos entre todos", fue el lema de una campaña que lanzó el Instituto Nacional de la Yerba Mate con el objetivo de concientizar a la población para tomar recaudos frente al covid. El consejo era que el mate cebado se consuma de forma individual y los utensilios (mate, bombilla y termo) sean higienizados luego de cada uso.

En este contexto, un  equipo de investigadores de la Universidad Autónoma de Entre Ríos y de la Universidad Nacional de Rosario realizó una investigación para analizar los cambios en el consumo del mate a partir de observaciones y entrevistas.

Los resultados indican que el hábito de tomar mate continúa y la cantidad de  ingestas diarias no varió considerablemente. Sin embargo, un cambio fundamental se da en el hecho de compartirlo. Antes de la pandemia, el 96% de quienes tomaban la infusión la compartían con otras personas pero ese porcentaje bajó luego de las recomendaciones sanitarias. Si bien el 71% lo sigue compartiendo, lo hacen sólo con su grupo familiar o conviviente. En tanto, el 66% de los encuestados reconoció el consejo del área de salud. De todos modos, la mitad de ellos volvería a los hábitos tradicionales finalizada la pandemia. Otro cambio relevante que arrojó la investigación es la  incorporación de otras infusiones, en el 20% de los casos.

Según datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate, en Argentina se consume un promedio 6,4 kg por habitante por año y la yerba mate está presente en más del 90% de los hogares. Su consumo es altamente beneficioso para la salud, ya que contiene vitaminas del grupo B, posee un gran poder antioxidante, produce un efecto energizante y ayuda a reducir el colesterol malo y los triglicéridos.

Pero además, compartir la infusión da cuenta de una profunda simbología. Un texto de la Cancillería Argentina expresa que “es el compañerismo hecho momento, es la modestia de quien ceba el mejor mate, es la generosidad de dar hasta el final, es la hospitalidad de la invitación, es la justicia de uno por uno,  es la obligación de decir “gracias”, al menos una vez al día, es la actitud ética, franca y leal de encontrarse, sin mayores pretensiones que compartir”.

“Por razones de salud, bajó el porcentaje de personas que comparten el mate con desconocidos que, antes de la pandemia, se unían a la ronda como una especie de ritual de ingreso al grupo”, explica la directora del estudio Norma Levrand y agrega que también impactó debido a las restricciones en  espacios como plazas, parques, instituciones educativas y espacios laborales donde era habitual esta práctica.

Quienes no forman parte de esta comunidad consideran como una condición insalubre el hecho de compartir el mismo recipiente para sorber la infusión. De hecho, el uso compartido de la bombilla ya había sido  asociado a conductas poco higiénicas o directamente a la transmisión de  enfermedades. Entre la documentación consultada, disposiciones de la  Policía Federal Argentina de 1899 y 1936 prohíben el consumo de la  infusión en la repartición. 

El avance de la Modernidad produjo cambios con la implementación de nuevos elementos para su consumo tales como termo individual, introducción del plástico y vidrio para los recipientes en los que se ceba el mate, que tuvieron su justificación en los argumentos higienistas.