“No podemos cuidar lo que no conocemos”
  • Compartir

20/10/2021

El ornitólogo Martín de la Peña habló de su cuarto libro digital, que está disponible en el sitio web del museo Ameghino 

Martín Rodolfo de la Peña.
Autor:
Redacción web

Martín Rodolfo de la Peña nació en San Justo, Santa Fe, en 1941 y reside actualmente en la ciudad de Esperanza. Es profesor honorario de la Universidad Nacional del Litoral, Académico Correspondiente de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria, autor de más de 50 libros (incluyendo varias guías y diccionarios especializados en ornitología), documentalista y observador metódico del mundo de las aves. Expandió su acción a muchísimas otras áreas del país y el extranjero, sin cejar nunca en conciliar los aportes de valor científico con la tarea de divulgación, sin distinción de niveles.

Esta semana el Museo Provincial de Ciencias Naturales “Florentino Ameghino”, dependiente del Ministerio de Cultura, presentó su cuarto libro digital y gratuito para su descarga online en formato pdf desde el sitio www.museoameghino.gob.ar.

“Martín de la Peña, a vuelo de pájaro” es un libro digital que, a lo largo de once capítulos, introduce a diversas facetas de la vida de este reconocido ornitólogo santafesino nacido en San Justo y radicado en Esperanza.

El material reúne los primeros libros de de la Peña, las guías de aves, las producciones audiovisuales, las colecciones de nidos y huevos o la profusa actividad de divulgación. En ocasiones aparecen por primera vez imágenes inéditas de ilustradoras e ilustradores, y fotografías antiguas.

En diálogo con ABC Universidad, el reconocido ornitólogo habló de su vínculo con la naturaleza, su interés por la avifauna, la divulgación y los trabajos científicos que le permitieron develar algunos de los innumerables secretos del mundo de las aves.

“Yo los recuerdos que tengo de la naturaleza son de muy chico, alrededor de 7 años, cuando mis padres que era maestros rurales daba clases en la escuela de un pueblo muy cerca de Escalada, en el norte de Santa Fe. Y de ahí tengo mis primeros recuerdos. Después nos fuimos a vivir a Vera, a Santa Fe y después estudié Veterinarias en Esperanza. Y durante todo ese periodo siempre tuve contacto con la naturaleza”, comentó.

Consultado sobre su extensa labor en esta área, la modalidad de trabajo y el avance del tiempo, el especialista reveló: “Yo tuve muchas, pero muchas dificultades, porque no es como ahora que hay computadoras. Por ejemplo, mis primeros libros cada vez que los tenía que corregir estaba de dos a tres meses sentado en la máquina. Y ahora con la computadora capaz que en una hora lo corrijo y lo acomodo. Y tampoco había nadie que te enseñe, ni guías ni internet”.

En este punto, confesó: “Apenas comencé con los estudios de campo empecé con las anotaciones. Tengo la carpeta del primer nido que encontré”.

Por último, el ornitólogo destacó su rol central en la difusión y divulgación de las investigaciones para llegar a la comunidad. “No podemos cuidar lo que no conocemos”, afirmó, al tiempo que advirtió “La educación es muy lerda. Se tarda mucho tiempo en educar a alguien en que cuide la naturaleza. Y la destrucción es muy rápida. Por eso cada vez tenemos menos”.