Zika y embarazo: ataque temprano
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12/08/2021

Un equipo de investigadores argentinos estudió cómo actúa este virus en etapas tempranas del embarazo con resultados promisorios

Imagen de microscopía de células infectadas por el virus Zika.
Autor:
Redacción web

Durante el último brote del virus del Zika (ZIKV) en Latinoamérica en 2015, se registraron numerosos casos de anomalías severas en el desarrollo embrionario asociado a infección materna por el virus. Es por eso que un equipo de investigadoras e investigadores argentinos se propuso estudiar el efecto de la infección por ZIKV sobre la función y el metabolismo de las células trofoblásticas del primer trimestre.

“Este virus emergió en América en 2014 después de circular casi sin ser detectado durante años en África. La propagación del 2015 fue el mayor brote reportado hasta la actualidad”, indica la reciente publicación en Journal of Cellular Physiology.

Al respecto, ABC Universidad conversó con Daiana Vota, del Instituto de Química Biológica de Exactas UBA (IQUIBICEN, UBA-Conicet) y primera autora del paper, sobre la interacción de las células del trofoblasto con las poblaciones inmunes deciduales. “Nos centramos en estas células por su papel coordinador de diversas funciones de la placenta y del crecimiento fetal, teniendo en cuenta que las mayores complicaciones y alteraciones del crecimiento fetal se observaron cuando la mujer había contraído la enfermedad en esa primera etapa del embarazo”.

El reciente estudio demuestra que este patógeno, al infectar las células trofoblásticas, modifica su función y su capacidad de “dialogar” y coordinar la función de otras células de la placenta, como por ejemplo, las células inmunes maternas. La infección viral genera daños directos sobre la placenta y otros asociados a la respuesta inflamatoria.

Según explicó la investigadora, el virus se transmite principalmente por la picadura de mosquitos de ciertas especies, por vía sexual y/o vertical de la madre al feto. En algunos casos, la infección de la mujer embarazada en etapas tempranas altera el desarrollo fetal generando microcefalia, un defecto congénito grave, y distintas secuelas neurológicas, entre otros trastornos.

Al finalizar, Vota consideró que si bien en este momento hay pocos casos, es relevante continuar la investigación por la posibilidad de nuevos brotes y porque aún no se cuenta con vacunas ni tratamientos para esta enfermedad.