Masculinidades, educación y Universidad
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29/10/2020

El Área de Género y Sexualidades realiza un ciclo de charlas que apuesta a involucrar a los varones y masculinidades en la construcción de una Universidad más diversa, inclusiva y feminista

 


 

Autor:
Redacción web

“Masculinidades, Universidad y producción de conocimiento” fue el título del encuentro inicial que se realizó a través del canal de YouTube UNR oficial y  contó con la presencia del Rector Franco Bartolacci, el coordinador del Area de Género y Sexualidades Luciano Fabbri,  Néstor “Yuyo” García, Daniel Jones y Juan Pablo Livore.

“Pretendemos interpelar y transformar las manera que habitamos nuestras masculinidades con ese horizonte que nos proponen los feminismos”, afirmó Luciano Fabbri, docente investigador de Ciencia Política e integrante del Instituto de Masculinidades y Cambio Social. Desde esta asociación civil, contó que vienen trabajando para lograr la implicancia de los varones en las políticas de género.

El Rector Franco Bartolacci resaltó la decisión política de que la Universidad sea un espacio libre de violencia, más justo, diverso e inclusivo. “Provocar transformaciones en una institución que por constitución  es tradicional, jerárquica y conservadora, es una tarea difícil. El rol de las compañeras en esa lucha, en ese cruce de fronteras, siempre es mucho más presente, activo y fuerte que el que llevamos adelante nosotros”, afirmó. “El punto de partida es la lectura crítica de nuestras propias prácticas porque es tan profunda la deformación cultural, que seguimos reproduciendo muchas veces sin darnos cuenta la lógica de la sociedad patriarcal y machista”, reflexionó.

En este sentido dijo que hay una gran tarea por hacer que consiste en  garantizar esta transformación, no sólo con instancias de capacitación o dispositivos para la atención de varones que hayan participado en situaciones de violencia, sino ir a la raíz de la estructura: los procesos de enseñanza y aprendizaje, de producción de conocimiento, el desarrollo de las lógicas y prácticas de investigación. “Requiere repensar las estructuras de las funciones propias de la  vida universitaria y  en esto la principal responsabilidad la tenemos los varones. Es una enorme oportunidad, una gran conquista colectiva y no tenemos derecho a fallar”, dijo.

Néstor Yuyo García, director de formación y capacitación del Ministerio de Mujeres de la provincia de Buenos Aires, se refirió a la ley que lleva el nombre de su hija, víctima de violencia de género. Expresó que lo más importante que tiene la ley Micaela está en el artículo 7 referido a que las capacitaciones no tienen que ser un mero registro, sino generar un impacto. “Si queremos cambiar realmente la realidad de los estados, tenemos que lograr  que los que tomen las decisiones cotidianas lo hagan con perspectiva de género”.

Considera que la tarea fundamental es que aquellos que no creen en nada y hagan la capacitación, entiendan que esta situación involucra a todos. “Los que tenemos que cambiar somos los varones que poseemos privilegios y accedemos a la mayoría de los derechos que marcan las leyes y otros géneros no”, resaltó y ejemplificó: “No son iguales los derechos que tengo yo como varón heterosexual, con la piel clara y algunos pesos en el bolsillo que otros en situación de vulnerabilidad y estigmatizados”.

A modo de autocrítica dijo: “Los varones nos estamos limitando a acompañar las luchas de las mujeres y de género no binario pero no tenemos nuestra propia lucha”. E instó a que cada uno pueda trabajar con sus vínculos más cercanos para  rebelarse frente a un mandato y una construcción social desigual. “Hay un montón de varones que siguen una costumbre porque en la familia y en la escuela lo educaron de una forma, pero podrían empezar a tomar decisiones con perspectiva de género y después de a poco ir comprometiéndose”.

Desafíos y propuestas

El investigador del Conicet y profesor de Teoría de Género en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Daniel Jones, planteó tres desafíos para el trabajo con varones y/o sobre masculinidades. El primero se refiere a  ¿cómo visibilizar el carácter generizado y androcéntrico de la producción del conocimiento y la organización de la enseñanza en la Universidad? Aclaró que esto no sólo se refiere a los autores varones en los programas de estudio, sino también en la presunción de sujetos universales de muchas teorías que se enseñan y tienen marcas implícitas de clase, género, raza.

El segundo desafío es ¿cómo plantear un trabajo específico con varones y/o masculinidades desde la Universidad y a la vez evitar el separatismo, la endogamia y cierta autoreferencialidad en este campo? Aquí subrayó la toma de conciencia de la condición generizada de los varones: “No somos el universal, pero por ser identificados como varones somos acreedores de este dividendo patriarcal”.

El tercer desafío plantea cómo trabajar el carácter relacional del género para abordar integralmente las violencias. De qué forma integrar a los varones en otros roles además del de victimarios o potenciales victimarios. Por ejemplo, en un trabajo entre pares varones para desactivar las tramas de complicidad y prevenir posibles actos de violencia. “Mi sensación es que se viene trabajando en las Universidades en acompañamiento y conteniendo institucionalmente pero en el trabajo de prevención se podría pensar en dinámicas y roles novedosos para los varones cis heterosexuales”, propuso.

El biólogo marino e investigador del Conicet en Puerto Madryn, Juan Pablo Libore forma parte de un pequeño grupo de varones que se sintieron interpelados por sus compañeras del Cetro Nacional Patagóino (CENPAT). Contó que ellas hace dos años formaron el grupo “La colectiva, una ciencia sin machismo”. Una de las primeras acciones fue la realización de una encuesta y una intervención a partir de los datos recogidos que indicaban que para el 96% había violencia de género en el lugar de trabajo.  Luego, crearon un espacio de atención y escucha para las víctimas y un comité institucional de políticas de género. Este año realizaron una segunda encuesta para observar cómo habían evolucionado.

“Mientras tanto los varones brillábamos por nuestra ausencia. Algunos nos acercamos para ver cómo podíamos aportar nuestro pequeño grano de arena”, relató. En este contexto hicieron una encuesta entre varones del  Centro para ver que percepción tenían sobre la violencia machista en ese lugar de trabajo. Sólo el 44% accedieron a contestarla.

De la misma surgió que el 88% reconoce que hay violencia de género en el CENPAT, el 80% afirma no haberla ejercido y el 75% no reconoce tener privilegios por ser varón. En tanto, el 61%  de los varones observa un cambio de actitud gracias a las actividades de visibilización de La Colectiva: mayor comprensión sobre la violencia machista y más herramientas para intervenir pero también nombraron la “autocensura”, es decir una mayor preocupación por protegerse a sí mismos que por la violencia en sí. “Este indicador no constituye un entendimiento ni reconocimiento del problema, tampoco un cambio de postura, sino todo lo opuesto”, sostuvo Libore.

“Los varones nos ponemos en lugar de espectadores, no hacemos propia la causa ni resolución de la problemática. La superación del conflicto tiene que surgir de aceptar que somos los que generamos esa violencia que tiene muchas formas”, reflexiónó. Mencionó que el desafío es incomodar, llegar a esa mayoría que no contestó porque no reconoce, niega y no quiere saber nada sobre políticas de género, para lograr, como primer paso, que visibilicen los hechos de violencia.

Las charlas continuarán hasta el 12 de noviembre, los jueves de 17 a 19 horas, a través del canal de Youtube UNR oficial.