Un punto de inflexión para la historia chilena
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27/10/2020

Las contundentes manifestaciones pasaron a votos y en un arrollante triunfo. Chile terminará con la herencia constitucional de Pinochet

Autor:
Redacción web

El pueblo chileno manifestó con autoridad su voluntad de cambiar la constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet. El 78,27 por ciento de los electores aprobó la necesidad de la reforma. Algo más de 7,5 millones de personas concurrieron a las urnas, en una cifra que estuvo a la altura de la primera elección en el retorno a la democracia.

La lucha que comenzó en la década pasada con estudiantes secundarios, entre 2006 y 2008; que se transformó en manifestaciones de estudiantes universitarios, entre 2011 y 2015; y que en 2019 llegó a Plaza Italia, ayer tuvo su correlato en las urnas. El cientista político y académico del Departamento de Historia en la Universidad de Santiago de Chile, Marcelo Mella, expresó en "Apuntes y Resumen": “Es un hecho histórico. Plaza Italia es el kilómetro 0 de las manifestaciones que comenzaron el 18 de octubre del año pasado y culminaron con el acuerdo político de noviembre que hizo posible el plebiscito”.

La desigualdad y la exclusión intolerables son parte de los últimos años de la democracia de Chile. Es un día a día para muchos ciudadanos chilenos y esperamos poder contribuir a superarlo en este proceso que se abre desde ayer”, indicó. “El continuo de protesta y movilización impulsados por estudiantes viene a romper con el sentido común hegemónico. La mitad del país se mostraba fuera del proceso electoral y se mostraba una imagen externa de estabilidad y fortaleza institucional que no se correspondía con la experiencia de tantos chilenos que la estaban pasando mal”, agregó Mella.

En un análisis del sector de la sociedad que concurrió ayer a las urnas, el académico indicó que hubo “mucha juventud y una fuerte presencia de los sectores populares de bajos ingresos”. “Una ley de hierro dice que hay mayor participación electoral en las comunas de mayores ingresos y esto ocurre principalmente en Santiago. Esto se rompió ayer con las largas filas de jóvenes y vecinos que se volcaron masivamente en este acto histórico, en medio de una pandemia”, detalló.

Mella explicó que en Chile al igual que en buena parte del mundo están inmersos en lógicas de mediatización y el efecto de las redes sociales contribuye a exacerbar la polarización dentro de las sociedades. “La tremenda inercia del sistema chileno no modificó la herencia de Pinochet en 30 años. La explicación más inmediata es que el sistema electoral que creó en la dictadura estableció sentido para que la estabilidad política se mantuviera en función a los acuerdos de dos coaliciones”, dijo y agregó: “Hasta 2013 el modelo establecía en cada elección un resultado parecido a un empate permanente, que llevaba a conseguir acuerdos sin escuchar las terceras opciones y el ruido creciente desde la calle”. “El equipo que gana no se toca estaba perdiendo sustento y el 50 por ciento no participaba. Hasta que la protesta no tuvo expresión orgánica en la calle la clase política fue indiferente”, sostuvo.

El cientista político alertó que “los políticos son objeto de repudio no pueden marchar por la complicidad de mantener con vida al modelo del dictador”. Por eso en la próxima elección presidencial puede haber “liderazgos con características fuertes populistas”. Del mismo modo, en un análisis actual “se visualiza como lo más probable que la derecha gane la elección”.

A pesar de ello en este proceso que se extenderá hasta el 11 de abril para la elección de constituyentes los partidos volverán a tener importancia. “Es una gran paradoja que a pesar del rechazo va a ser muy relevante la tardea de los partidos. Allí se juega la capacidad de la clase política de recuperar la legitimidad en la sociedad política, con propuestas ganadoras y no con capacidad de bloqueos de un espacio a otro”.

“Al progresismo le cuesta entender la convivencia. Hay cuatro bloques de oposición con grandes diferencias y distinciones respecto al quehacer. La oposición a Piñera, de centro izquierda o izquierda, dependerá de que estos sectores logren dialogar y transformar los conflictos en espacios de acuerdo. También con la capacidad del sistema de procesar las demandas de la calle y transformarla en una constitución democrática legítima, que esté a la altura de la movilización”, consideró.