La reinvención del Microteatro hacia la virtualidad
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23/09/2020

En formato virtual para consumir vía streaming, las obras del Ciclo de Microteatro La Raíz, contabilizan a principios de Septiembre, desde sus estrenos en Agosto, más de 4500 vistas en la página del Teatro La Comedia. Seguirán disponibles todo el mes en una apuesta del Ciclo, la UNR, La Comedia y la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario por seguir ofreciendo contenidos culturales en tiempos de virtualidad

Autor:
Redacción web

En 15x15 puede imprimirse un recuerdo, cortarse un papel para construir origami y elegirse un azulejo para intervenir. En 15x15 puede, también, resumirse el secreto de una propuesta artística innovadora nacida en España que arribó a Rosario hace apenas nueve meses: el Microteatro. Obras de teatro de 15 minutos de duración en salas de 15 metros cuadrados con un público de 15 espectadores. En este combo cruzado con la gastronomía local consistía la propuesta que llevaron adelante Romina Tamburello, Juan Nemirovsky y la Galería de Arte La Raíz durante todo el verano, un ciclo por el que transitaron cerca de 120 artistas locales y que reunió más de 4mil espectadores hasta su finalización en marzo, debido a la irrupción del COVID-19. Hoy, la cercanía inmediata entre público y actores en las diversas salas de la galería de arte se encuentra mediatizada a través de la(s) pantalla(s). La transición por aquel pasillo de luz tenue en el corazón de Pichincha mutó hacia un caminar virtual, el scrolleo por la página web del Teatro La Comedia, donde las obras se encuentran reversionadas en formato audiovisual. La Universidad Nacional de Rosario, a través de la Coordinación de Comunicación, llevó a cabo la dirección técnica y de fotografía del rodaje, en una alianza estratégica con la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario y el Teatro La Comedia. Constituye una apuesta renovada por seguir produciendo cultura en tiempos de virtualidad y confinamiento.

¿(Micro)Teatro virtual?
El desgarro de Ana monopoliza la sala. No hay quien no lo sienta propio al verla sentada en el piso de su monoambiente en penumbras, relatándole su historia de desamor al chico de Fáchil, aquel repartidor que irrumpió minutos antes de Navidad a traerle las pertenencias que habían quedado en casa de su ex. El teatro tiene ese distintivo: conjuga una experiencia aurática, un espacio-tiempo singular donde la temporalidad se transforma dando lugar a una intimidad estrecha entre los artistas y su público. De ahí que surja la eterna duda: ¿puede replicarse en la pantalla manteniendo su esencia? ¿Serán las mismas las sensaciones de quienes consuman la obra Kevin pantallas mediante? ¿Cuáles son las diferencias y similitudes con lo cinematográfico?
Quienes coordinan el ciclo parecen compartir una mirada unánime: el teatro en vivo es irremplazable. Sebastián D'Addario, director del Teatro La Comedia y uno de los impulsores del Ciclo de Microteatro virtual, asegura que hay acuerdo en pensar al teatro con la presencialidad como característica distintiva. "No creo que nadie entienda que este formato nuevo haya llegado para quedarse. El teatro va a volver a ser lo que era antes, con el público presencial, porque ese es uno de sus hechos fundamentales. Sin embargo, entendiendo el contexto, creo que es de suma importancia poder adaptarse a estas circunstancias no sólo por continuar produciendo sino también para mantener al público con una oferta cultural y teatral, seguir vinculado y seguir resistiendo: es una manera de resistir", enfatiza.
Romina Tamburello, coordinadora del ciclo, concuerda: "Me parece que es interesante repensar estas nuevas formas de poder acercar nuestros contenidos, si bien por supuesto no son lo mismo— el teatro es un convivio permanente entre el espectador y el actor, que el actor te cuente el cuentito en vivo no tiene precio ni comparación con nada". Al ser la comunidad teatral junto a la artística y cultural una de las primeras en cesar su actividad con el comienzo del aislamiento social preventivo y obligatorio, transmutar su hacer a la virtualidad se vuelve necesario y urgente. "A mí me interesa que estos formatos transitorios puedan convivir, y no entrar en la discusión si es o no teatro", remarca.
El desafío que presenta este contexto, de adaptar las expresiones culturales al formato de la virtualidad es uno que "en la medida en que lo transitamos lo vamos incorporando", señala el Subsecretario de Industrias Culturales y Creativas de la Municipalidad de Rosario, Federico Valentini, y agrega que en el teatro, "una experiencia que requiere obligadamente de público", se vuelve crucial "innovar en la manera de filmar, cuidar esos contenidos y ofrecer la posibilidad distinta de vivir una experiencia teatral a través de la pantalla".
En cuanto al retorno, según asegura Sebastián, será triunfal. "[Seguir vinculados] es, creo yo, el punto fundamental para poder volver con más fuerza cuando las salas se abran. Al haber seguido estando en contacto con los espectadores no tengo dudas de que la vuelta va a tener mucha más fuerza cuando las salas puedan abrirse".

Luz, cámara, pandemia.
Quien adquiere un rol protagónico en esta producción es la distancia. No solo aquella que separa al elenco de su público con la mediatización de la experiencia, sino también la que se hace presente en medio de las grabaciones, erigiéndose entre las obras como la integrante ineludible de esta nueva normalidad pandémica.
Cuatro días de rodaje. Barbijos obligatorios. Desinfección de escenografías. Distanciamiento entre artistas, camarógrafos y sonidistas. El contexto ciertamente supuso cambios en la transmutación del Ciclo a la virtualidad. "Las obras sufrieron casi todas alguna suerte de adaptación", cuenta Juan Nemirovsky, coordinador del Ciclo junto a Tamburello. "Desde el distanciamiento social entre los intérpretes, la dramaturgia [hubo algunos Microteatros que incorporaron el contexto y hablaron de la pandemia] y ni hablar de la puesta, que pasamos de un espacio de pequeños cubículos a uno muy distinto como es La Comedia". En este sentido, se ideó una propuesta novedosa: utilizar el ciclo como trampolín para que el espectador, desde su casa, pudiera adentrarse en la geografía total del teatro. "Algunas puestas se hicieron en el escenario con el fondo de la pared de ladrillo del teatro, otras [...] con el fondo de la butaca vacía, que terminó funcionando como un reflejo de lo que está pasando, del teatro vacío", analiza el coordinador, y añade que otro espacio utilizado fue el hall, por lo que pudieron darse el lujo de "mostrar todo el teatro, con lo bello que es ese espacio, a través de las ficciones".
En el camino hacia la pantalla, aparecieron también otros desafíos. "Esa sensibilidad que hay que dar para que la función teatral pase a ser una función audiovisual fue lo que más nos inquietó durante todo el proceso", cuenta Sebastián D'Addario, y agrega: "Tenemos claro que son dos lenguajes diferentes: una cosa es el teatro, otra es el formato audiovisual y cada uno tiene sus reglas, sus pautas, sus formas de desarrollo". La tarea de "repensar cada una de las escenas con esa mirada audiovisual y no con la mirada del público sentado frente al escenario" resultó clave al buscar una modalidad que no intentara repetir un formato de teatro filmado sino justamente adaptar los contenidos a un lenguaje nuevo. Esto supuso un reaprendizaje en relación a lo actoral. Como revela Nemirovsky, quien además de coordinar el ciclo actúa en una de las obras, Rosamaría, "estar ahí sin el espectador, entendiendo a qué cámara mirar, cómo colocarse, cómo jugar en relación al cuerpo y en relación a la cámara es toda una gimnasia que tenemos poca".
Desde lo técnico, Ramiro Ortega, realizador audiovisual de la Coordinación de Comunicación de la UNR, se enfrentó al desafío no solo de operar tres cámaras en simultáneo sino también de, en relación a la ambición compartida con el resto del equipo, encontrar un intersticio entre el teatro filmado y la pieza cinematográfica, donde se conservara ese "aspecto más intimista que nos da el teatro" conjugando "el lenguaje audiovisual y el teatral para que no quedara algo estático y en un solo plano". Hoy, después de catorce obras estrenadas, manifiesta sentirse "muy satisfecho" con el resultado final de las producciones, que, luego de estrenarse semanalmente en Agosto, permanecerán disponibles todo el mes de Septiembre para seguir disfrutandolas vía streaming.

Cultura, alimento esencial.
En un contexto de incertidumbre, el arte deviene consuelo, salvación y compañía reconfortante. Como Universidad Pública, cuyo pilar fundamental no es sólo la producción de conocimiento sino también la extensión, resulta imprescindible realizar alianzas estratégicas para seguir promoviendo contenidos culturales que nutran y acompañen, no solo a su público, sino también a sectores que, como el teatral, se encuentran atravesando épocas difíciles.
"Quedó muy clara a partir de este contexto la fragilidad de nuestro sector, la importancia de seguir produciendo en estas condiciones y la importancia para la vida diaria de cualquier persona en su salud [de] consumir un contenido cultural, un contenido que lo divierta o lo emocione", asegura Juan, quien junto al equipo de producción decidió adoptar el sistema de la gorra virtual con la intención de monetizar su trabajo ya que "no te impone un número que a lo mejor pueda ser difícil de alcanzar para un espectador que también está sufriendo la fragilidad económica del momento". "Nos parecía que viniendo de una propuesta del estado el material esté libre y gratuito pero que también tenga la posibilidad de que quienes pudieran hacerlo aporten", detalla sobre el sistema que permite, a través de Mercado Pago, transferencia bancaria o la plataforma 1000tickets, pagar el equivalente a una entrada de teatro donde el 100% de lo recaudado va hacia los artistas.
En su primer fin de semana de estreno, las obras de Microteatro obtuvieron el mismo público que hubiera llenado el Teatro La Comedia. Hoy contabilizan más de 4.500 vistas. Teatro o no, es evidente que el vuelco del ciclo hacia lo virtual sigue cumpliendo su función primordial: entreabrir, durante 15 minutos, un mundo de posibilidades, emociones a flor de piel, compañía segura. Devenir, entre tanta incertidumbre, línea de fuga.