La Universidad de todas y todos
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28/08/2020

El Área de Derechos Humanos, a través de la Dirección de Inclusión y Accesibilidad, está desarrollando un proyecto para relevar y mejorar las condiciones de acceso académico de los estudiantes con discapacidad

Autor:
Redacción web

El Consejo Superior de la UNR aprobó el  proyecto y la ordenanza de "Una Universidad para todos y todas". La propuesta plantea hacer  un relevamiento de todas las facultades  para generar un protocolo de cartelería y señalética colocada en las aulas, auditorios, salas de usos múltiples  y todo espacio que se utilice a los fines académicos.

La reglamentación establece que la información deberá estar ubicada  de manera visible, siguiendo los protocolos para que su acceso sea lo más abarcativo posible, donde se establezca  el uso prioritario en las aulas, sillas y espacios cercanos a los docentes, pizarras o pantallas para las personas con discapacidad, así como señalización de los espacios con sistema braille, confeccionados en material resistente y sobre los picaportes de la puerta de cada aula, oficina ó ambiente correspondiente, y en los casos que no se pudiera sobre la misma puerta, a la misma altura sobre la pared. También se establecen colores, tamaños y formas de la cartelería, papelería e información digital , así como otros dispositivos tecnológicos e institucionales que faciliten el acceso a las distintas instancias de vida universitaria. 

Esta propuesta apela a la responsabilidad colectiva de toda la comunidad de la Universidad para facilitar el acceso de las personas con discapacidad. 

“Comenzamos este año haciendo visitas a las facultades, luego un diagnóstico con un propuesta de protocolo general de una nueva identidad  y estética comunicacional  con respecto a la señalética, mapas hápticos, espacios reservados en las aulas, bancos accesibles, entre otros” señala Miriam Bidyeran de la Dirección de Inclusión y Accesibilidad, Área de Derechos Humanos de la UNR. 

El recorrido por las unidades académicas, que comenzó con Derecho y Ciencias Económicas y Estadísticas,  está siendo llevado adelante desde la Dirección de Inclusión y Accesibilidad,  articulado con Derechos Humanos de la Facultad de Arquitectura y la  cátedra de "Inclusividad arquitectónica", a cargo de Juan Alegre. 

“Es muy importante como distintos actores se suman a este proyecto, el relevamiento se llevará  adelante con docentes y estudiantes  de la cátedra, que son quienes brindan esa mirada desde la arquitectura, y, de esta manera, la tarea se está realizando  con recursos propios de la Universidad, y a través de los canales institucionales ya existentes”, destaca Bidyeran, y resalta el acompañamiento de la Facultad de Arquitectura, a través de su área de Derechos Humanos. 

El reconocimiento de los espacios se está realizando durante la pandemia,  aprovechando la baja circulación de personas, permitiendo la realización de un primer  relevamiento general con docentes de la cátedra y representantes de las Áreas de Derechos Humanos

“En una segunda instancia,  los docentes y estudiantes  de “Inclusividad Arquitectónica”  realizarán  un relevamiento comunicacional y vinculado al uso de los espacios compartidos. Además evaluarán donde sea necesario incorporar diferentes dispositivos tecnológicos que faciliten el acceso y tránsito de todas y todos por los espacios educativos”explica  Miriam Bidyeran.    

“Es muy importante que los alumnos puedan realizar una experiencia práctica, interviniendo sobre la comunicación, la señalética y los espacios reservados para las personas con discapacidad, lo que también nos permite reconocer las barreras que existen en estos edificios y utilizar esta información paras impulsar proyectos de futuras mejoras a fin de que todos los espacios de la Universidad sean accesibles”, señala Juan Alegre.  El docente considera que estos trabajos contribuyen a la formación de profesionales conscientes de su responsabilidad en la construcción de ciudades accesibles.

Previamente a esta etapa, junto a la dirección de Bienestar Estudiantil,  se realizaron entrevistas en las que estudiantes con distintas discapacidades manifestaron que  “se reiteran situaciones que limitan o impiden el adecuado acceso a la educación superior”, por ejemplo: alumnos  con discapacidad auditiva que no pueden atender al contenido de la clase por no poder ubicarse cerca y frente al docente; usuarios de sillas de ruedas a quienes se les dificulta o imposibilita ingresar o circular por el aula debido a la mala distribución de sillas, pupitres y demás obstáculos con que se encuentran; estudiantes ciegos y con baja visión que no pueden escuchar o grabar las clases al no estar ubicados cerca de los docentes

 

La inclusión como política 

Los  obstáculos que  rompen la cadena de accesibilidad a la Universidad, se convierten en una responsabilidad de la  institución y  es deber de la misma eliminarlos. 

La Política de la Universidad Nacional de Rosario en la temática de Derechos Humanos se basa en el compromiso con la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, promulgada en el año 2008,  y en la adopción de un “modelo social de la discapacidad”, que otorga un lugar central a la diversidad humana, considerando a la discapacidad como un hecho social y que las personas en situación de discapacidad tienen mucho que aportar a la sociedad en que viven. 

“Nuestra universidad, en el marco de las responsabilidades públicas que le competen, trata de asumir este compromiso, diseñando programas y políticas inclusivas para todas las personas que deciden elegir una carrera como horizonte futuro.En ese sentido, intentamos hacer propio el enfoque de la Convención entendiendo que es necesario potenciar la autonomía de las personas propiciando su independencia, al tiempo que disminuyan las barreras materiales y simbólicas de su entorno” destaca Paula Contino, responsable del Área de Derechos Humanos. 

Contino señala los alcances de entender a la discapacidad desde una perspectiva social y como un fenómeno complejo que no se limita a las condiciones individuales de cada persona: “ En este sentido la discapacidad deja de ser vista como una tragedia personal, como un castigo o una enfermedad, es decir, con aquellas miradas condescendientes que sólo “crean dispositivos de dependencia” , para ser considerada una cuestión de derechos humanos que tiene como principal función disputar y conseguir la igual dignidad de los seres humanos, hecho que supone el libre desarrollo de sus identidades y capacidades”.