Una tragedia en el peor momento
  • Compartir

06/08/2020

La explosión en Beirut se produjo en el marco de una fuerte crisis social y política y con un alto porcentaje de la población sumido en la pobreza

Autor:
Alejandro Arnoletti

Las explosiones en el puerto de Beirut, capital de El Líbano, golpearon a un rincón del mundo que está atravesando una fuerte crisis económica y política. El país afronta una complicada situación social, que incluyen movilizaciones y cuestionamientos al primer ministro Hasan Diab. Y la pandemia de coronavirus complicó aún más la situación.

Según estadísticas del Centro Nacional de Datos libanés el 55 por ciento de la población vive en la pobreza producto de la crisis económica. La mitad de ese sector social es indigente y no tiene acceso a las necesidades más básicas. Y un 30 por ciento vive por encima de la pobreza pero tiene dificultades para acceder a otras necesidades, como la vivienda.

La moneda de aquel país es la libra libanesa y en este 2020 está sufriendo un fuerte derrumbe en el mercado ilegal frente al dólar, recordando el sistema de paridad oficial de 1507 libras por dólar. En junio de este año la cotización paralela alcanzó las 6000 libras libanesas por dólar.

La deuda interna respecto al PBI fue la tercera más alta del mundo en 2019. El Estado era consciente de la estafa financiera piramidal del Banco Central para mantener fijo el tipo de cambio. Cortes de energía diarios y falta de agua potable. La renuncia del primer ministro Saad Hariri en octubre pasado luego de manifestaciones contra la intención de gravar nuevos impuestos.

Frente a esta situación y los históricos conflictos geopolíticos se sumó el coronavirus. Hasta este miércoles El Líbano registra 5062 contagiados y 65 fallecidos. Pero las medidas sanitarias preventivas obviamente generaron aún más complicaciones económicas.

En ese contexto la explosión de un cargamento de 2750 toneladas de nitrato de amonio y pirotecnia en Beirut ocasionó la muerte de más de 100 personas, 4 mil heridos y 300 mil personas perdieron su casa. El analista político y conductor de “Rompiendo los Cocos”, Coco López, explicó la situación libanesa en la que se produjo este trágico siniestro en investigación.

 

¿Cuál era el contexto político y social en El Líbano en el que se produjo la explosión?

Un contexto muy complicado social y político. El Líbano siempre fue muy complicado políticamente pero en este momento hay una crisis económica y un gran malestar en la población que se ha visto profundizado por la pandemia. Hay una crisis política. Renunció el primer ministro el año pasado para dar paso a una renovación política, que la mayoría del pueblo no la percibe y por eso hay continuas manifestaciones, en especial en Beirut. Es muy complicado el momento actual de El Líbano cuando ocurre esta tragedia y explosión.

 

¿Cómo se reparte el poder allí? ¿Qué influencia tiene la religión?

El problema religioso es muy importante en El Líbano. Hubo un caso de un comandante militar que ocupaba el sur de El Líbano, en el límite con Israel, y apoyaba a ese país. Pertenecía a una formación armada libanesa que apoyaba a Israel. El Líbano sufrió siempre presiones e incluso tuvo ocupación militar siria. Fue el centro de combate entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina que se había establecido en El Líbano. Fue invadido y bombardeado en esa situación crítica y dada la defensa de un país que se sentía impotente frete al avance israelí, comenzó a crecer una milicia que después se transformaría en un partido legal. La milicia política militar conocida como Hezbollah ha ocupado espacio en el mundo e incluso en Argentina es acusada de ser responsable de la voladura de la AMIA. Es una agrupación política con diputados en el Parlamento y si bien es minoría y no lo conduce, tiene un peso muy grande en la opinión pública. Esto se debe a que ha sido militarmente muy capaz y una barrera muy seria frente a la intención israelí de ocupar parte nuevamente de El Líbano en una de sus invasiones.

 

El siniestro justamente ocurrió en un día donde la noticia eran las advertencias de Israel a Hezbollah.

Son permanentes las advertencias a Hezbollah. Especialmente marcando la conexión que tiene este grupo político militar con Irán y la ayuda que Israel que denuncia que recibe a través del envío de armas.

 

Beirut era conocida como la “París de Medio Oriente”. ¿Cómo pasó de eso a tener cifras alarmantes de pobreza? ¿Cuánto influyó lo que venimos hablando?

Influyó que el país quedara dividido prácticamente en sectores pobres, medios y ricos después de haber tenido una presencia muy grande de refugiados árabes, en especial palestinos. Hubo campamentos y muchísima pobreza allí. Esos campamentos si bien fueron invadidos y se recuerdan las Masacres de Sabra y Chatila, quedaron restos y rastros que aún sobreviven en El Líbano. Es una población marginada que no es distinta a las poblaciones marginadas de Latinoamérica, África, Asia, Oceanía o Argentina misma.

 

Hace unos años se hablaba de un proceso que en Occidente dieron por llamar “Primavera Árabe”. ¿Allí llegó?

La “Primavera Árabe” se dio prácticamente en Túnez y sirvió para derrocar a Gadafi en Libia. Pero no tenemos otro ejemplo de la “Primavera Árabe” como democratización de la vida política y me refiero a una obstinada ilusión de Occidente de querer convertir a los países árabes en democracias occidentales. Eso ha fracasado. George Bush había dado la tarea de convertir Irak en una democracia occidental. Fíjate como esta Irak ahora.