Conicet alertó sobre los daños por quemas
  • Compartir

30/07/2020

En el contexto de la emergencia por el Covid-19, investigadores de la UNL reflexionaron sobre las quemas de pastizales en las zonas de islas

Los incendios representan un riesgo al ecosistema.
Autor:
Redacción web

Los extendidos incendios en el delta del Paraná generarán estragos cuantiosos en la flora, fauna y suelo del humedal, además del propio río. Es por eso que varios investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) - Conicet,  alertaron sobre los daños: pérdidas de bancos de semillas, muerte de crías de animales, liberación de grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera con su consecuente aumento de efecto invernadero, desertificación del humedal que se suma a su “pampeanización” por los permanentes endicamientos para hacer ganadería y agricultura, contaminación del río por las cenizas.

En lo que va del año, se constataron más de 3.700 focos de incendios en islas del Delta superior del Río Paraná bajo jurisdicción de la provincia de Entre Ríos. Es la mayor cantidad en los últimos nueve años, desde los siniestros de 2008, y 2011. Las columnas de humo llegaron hasta Rosario y otras ciudades santafesinas, además de las bonaerenses de San Nicolás y San Pedro.

Al respecto, ABC Universidad dialogó con Alejandro Giraudo, doctor en Ciencias Biológicas, docente en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) e investigador del Conicet, quien señaló que si bien las quemas tal vez tengan por objetivo, como argumentan los ganaderos, limpiar o desmalezar las islas y quemar los pajonales en forma racional, tienen varios efectos negativos importantes.

La gravedad de los daños, explicó Giraudo, dependen de las condiciones del humedal que no se tienen en cuenta. “Como hay una sequía muy grande, los focos llegan a altas temperaturas que pueden afectar bancos de semillas de las plantas en el suelo y provocar que las plantas verdes que se refugian debajo de estos pajonales se quemen también. Siendo uno de los pocos recursos que tiene el ganado en invierno”, reveló.

Además, aseguró que esto constituye una problemática ambiental. “Estas quemas se están realizando en momentos de mucha sequía, con escasas precipitaciones y hay mucha materia seca. Además de quemar biomasa, microorganismos del suelo y animales mayores, libera dióxido de carbono a la atmósfera“, lo que genera, de nuevo, daños al ambiente, las personas, la flora y la fauna.

Por último, Giraudo dijo que no tienen sentido que se sigan realizando las prácticas de fuego como se vienen haciendo en los últimos tiempos porque deben planificarse para maximizar su beneficio productivo y minimizar su impacto en la biodiversidad. Como se están realizando actualmente, va en contra de los intereses productivos de las personas que están quemando.