Enseñar desde la virtualidad
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06/07/2020

La experiencia educativa en el entorno virtual produjo cambios en la forma de diagramar y sostener el vínculo pedagógico. Docentes de nuestra institución cuentan como sostienen las propuestas educativas

Los docentes acompañan a los estudiantes por el Campus Virtual, redes sociales y plataformas de videollamada.
Autor:
Redacción web

Las medidas sanitarias adoptadas para afrontar el Covid-19 trajeron aparejadas el desplazamiento de la educación al entorno virtual. Si bien, la Universidad Nacional de Rosario contaba con la plataforma del Campus Virtual y un número de propuestas educativas a través de redes sociales, no todas las modalidades y actividades que la comprenden estaban orientadas a desarrollarse bajo esta configuración.

El nuevo proceso produce cambios en la forma de diagramar las actividades, a tal punto que el docente debe reinventarse. “Estamos utilizando el Campus Virtual para seguir desarrollando la tarea docente. Aprendí que tengo que minimizar la posibilidad de que haya dudas porque, si bien hay lugar para todas las consultas necesarias, es imposible contestarlas en cualquier momento. Otro cambio enorme es que a falta de rutina, de horarios y timbres, en modo virtual constantemente se re-calculan los tiempos para intentar que todos los integrantes de una aula virtual sincronicemos”, admitió Ricardo Salvador, docente de la Escuela Superior de Comercio.

Marina Antonio, Jefa de Trabajos Prácticos en la materia Garantía de Calidad de Medicamentos de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, comentó que tuvieron que innovar como cátedra, ya que es una materia práctica que tiene como escenario principal el laboratorio y que, en condiciones normales, los estudiantes deberían llevar a cabo experimentos y armar equipos, pero lo readaptaron para que los estudiantes no pierdan el año. “Nos sirve para evaluarnos y analizar como veníamos dando la materia, porque necesitamos que se entiendan los contenidos y para eso es necesario encontrar alternativas pedagógicas para que eso suceda. Cambiamos la manera de organización y estamos explicando mucho más para plasmar la actividad en el laboratorio”.

En el espacio del dictado de actividad física, también el aislamiento ha traído modificaciones en las rutinas de clase. “El cambio es notorio, ya que yo me manejo dentro de un ámbito en donde la interacción es vital para el aprendizaje. Dicto clases de natación tanto para alumnos del nivel principiante, intermedio y adultos mayores. Es muy distinto el estar dentro de la pileta con ellos mostrando los ejercicios a tener contacto vía Web. Hago videos, donde se les permita a los alumnos desde casa no dejar de hacer una actividad física y a su vez sirva de manera recreativa”, expresó María Laura Arese, quién junto a Tatiana Osuna, coordina el Natatorio del Gimnasio de la UNR.

María Carolina Montano, coordinadora del Taller "Proyecto Todo Técnicas: Aplicadas al arte y el diseño", que funciona en el Programa Universidad Abierta para Adultos Mayores, comentó que se siguió adelante con las mismas ganas de generar el encuentro y la participación. “Hay que pensar actividades atractivas y divertidas para que los adultos mayores disfruten, que funcionan también como una contención. Hacemos encuentros vía Facebook Live y me adapté a trabajar técnicas de arte que puedan llevarse a cabo con materiales que tengan en la casa con el fin de seguir cumpliendo con los objetivos del taller”.

 

Conectarnos para vincularnos

Los docentes coinciden en que la virtualidad no sólo modifica la planificación sino que en esta nueva modalidad se reconfigura el vínculo con los estudiantes. “En nuestro caso, utilizamos las redes sociales del gimnasio para estar en contacto. Leemos los mensajes en las publicaciones y en las clases en vivo, nos fijamos en las reacciones en los videos, nos adaptamos a la sugerencias de los estudiantes y tenemos en cuenta número de participantes en las sesiones de entrenamiento. Buscamos mostrar cercanía a partir de la imagen”, comentó María Laura Arese.

Algo similar ocurre en el Programa de Universidad Abierta para Adultos Mayores, ya que los encuentros se producen en vivo por Facebook y se da lugar para leer los comentarios de los participantes. “Tenemos un promedio de 150 personas por vivo, algo que es gratificante porque marca una gran respuesta sobre todo porque el público son adultos mayores. Buscamos rescatar el vínculo y de producir el intercambio, más allá de la distancia física”, señaló María Carolina Montano.

Esta resignificación también llega a la educación de grado, donde la mayoría de los acompañamientos se dan por alguna de las plataformas de videollamada. “En nuestro caso contábamos antes con cursos de hasta 14 alumnos en el laboratorio, lo que ayudaba a conocer más rápido a cada estudiante. En la virtualidad, si bien utilizan mucho el chat, les cuesta prender el micrófono y muchas veces ingresan sin cámara para no saturar el ancho de banda. Al principio, cuesta un poco incentivarlos a participar pero luego se van soltando y sentimos que estamos teniendo buena respuesta. Ellos se están adaptando, tanto como nosotros, a vincularse por esta modalidad”.

Ricardo Salvador subrayó que para un docente de escuela media esta nueva relación es toda una aventura porque con la mitad de los cursos tuvo un encuentro presencial y con la otra mitad, ninguno. “Prácticamente nos estamos conociendo dentro del Campus Virtual y el vínculo se construye a partir de comunicación escrita, por medio de introducción a los temas y actividades en documentos de texto, chats, videos y entrega de tareas por medio trabajos escritos u otro tipo de archivos digitales. Entonces el vínculo carece esencialmente de toda la carga emotiva y gestual que genera la presencia y ahí se impone exprimir la palabra escrita para recuperar algo de ese terreno perdido”.

 

Una ventana de oportunidades

La situación obligada por las medidas sanitarias trae consigo también una oportunidad para repensar la educación y encontrar nuevos horizontes. “Sirve para replantearse prácticas pedagógicas y salir de la comodidad. Te impulsa a intentar encontrar nuevas herramientas de enseñar determinados contenidos, en algunos casos no dar tanta teoría y fomentar más al estudiante a que piense más por sí sólo. Es un descubrimiento en conjunto”, comentó Marina Antonio.

“Creo que encontramos una manera nueva, en algunos casos ideal y otros no, en dónde también podemos enseñar. En lo personal es todo un crecimiento, el vincularse mediante una cámara: si comparo mi primer video con uno de los últimos, se nota el cambio y cómo fui naturalizando esta nueva alternativa”, confesó María Laura Arese.

Para Ricardo Salvador, uno de los desafíos es conocer más a fondo las plataformas virtuales y otros recursos para ofrecer a los alumnos propuestas didácticas más adecuadas al modo no-presencial, como así también el reformular los contenidos. “Creo que generar motivación es uno de los desafíos principales: las plataformas virtuales funcionan mejor con adultos que están motivados por su propia elección de la propuesta que cursan. La educación secundaria es obligatoria y no una elección de cada adolescente, y la pregunta pasa en cómo motivarlos, no sólo a la escuela, sino también hacia un aprendizaje que ahora es más autónomo. Ya no podemos conducir, coordinar o facilitar una actividad de la misma manera que si tuviéramos uno o más encuentros por semana en el mismo espacio físico, por ende hay que imaginar qué pueden hacer los estudiantes en sus hogares y qué contenidos pueden abordar desde ese escenario”.

María Carolina Montano se mostró convencida de que esta experiencia va a enriquecer el panorama educativo porque cada encuentro es único, poniendo en valor, una vez más, la importancia de la educación pública y de acceso para todas y todos. “Para mi el nuevo desafío es reinventarnos mutuamente: tanto de mi rol docente, como de las personas que participan. Es elemental pensar en lo virtual como un medio que sirve para concretar este encuentro que antes teníamos de manera presencial”.

 

Periodista: Gonzalo J. García