Jarauta: confinamiento y filosofía
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10/06/2020

El catedrático Francisco Jarauta se refirió al confinamiento desde un punto de vista filosófico. Repasamos los audios escuchados en ABC Universidad

Autor:
Redacción web

La rebelión de la naturaleza

El ejemplo de USA. Todo lo que se llama industria armamentística se acerca al 11% del PIB americano. Aparece el coronavirus y se convierte en obsoleta toda esa maquinaria de guerra que todavía la sacan los románticos de la guerra y del imperio, como los Putin y algún otro. Ni los chinos han hecho exhibición de ese poder. Ha cambiado la época totalmente y en este momento a partir de un producto viral como es este o el que vendrá necesariamente son los que van a regir fatalmente. Pero aquí entra en cuestión el título La Rebelión de la Naturaleza, que se ha rebelado. Todo el sistema contemporáneo de la civilización es de esquilmamiento, de explotación, de destrucción de los nichos naturales. Había virus que vivían felizmente con nosotros. Alguno ha tomado patológicamente su propio viaje, nos confina a todos y viaja a velocidad de vértigo ostentando su crueldad. ¿Quién es él? No lo sabemos, mientras tanto se ampara de ese poder. Nos convertimos en vulnerables. 

 

Sobre el miedo y la displicencia

Uno de los elementos que más han marcado y compartido todos es que hemos domesticado el miedo, lo hemos puesto en nuestra agenda vital. Nos importa más protegernos. Las grandes luchas por la libertad han sido sustituidas por las luchas por la seguridad y la seguridad biomédica principalmente. Lo político o lo público está atravesado por quién garantiza más la seguridad. El espacio democrático se ha restringido muchísimo. Lo queda ahora es una garantía que aquel riesgo que han pasado otros fatalmente lo podamos pasar nosotros. Es una cautela que nadie puede negociar. Estamos en una situación, sobre todo en ese futuro se pueden ver, y hay quienes son publicistas de un happy end que llegará para todos. No les interesa a nadie publicitar esa felicidad última. Nadie la puede garantizar. 

 

Temor por el futuro

Veo con muchísima preocupación el futuro a corto y a medio plazo. Esta no es una crisis como otras. Ha implicado todos los niveles de la estructura económica, social y política. Las urgencias han marcado las exigencias, fundamentalmente biomédicas y sanitarias. Era muy difícil negociar un listado de fallecidos diarios que a veces rozaban los 900 (en España). O te encuentras una guerra y no controlas tus fuertes de batalla o te queda absolutamente aterrorizado. Estoy escuchando el rumor de la plaza: gente ocupando las mesas, un ruido que sabe a fiesta. Son todos desaprensivos o temerarios o se adaptan de una manera cómoda a una situación que ya no es de emergencia , que se puede tolerar, negociar. Lo último que he leido es que el número de contagio que se producirá es muy alto y que ellos producirán una cierta involución a este “optimismo”. Es una perplejidad que se construye escuchando el ruido de la plaza.

 

Legitimidad del poder y control

Cualquier sistema político exige un tipo de legitimidad y esa legitimidad la dan los hechos. Eso está garantizado, han dejado de visitarnos los contagios; los muertos ya no existen (en España). Existe una intemperie que va creciendo pero allí quién nos garantiza. Esa es la legitimidad que se está imponiendo y se va a imponer en muchos espacios del mundo. Evidentemente una defensa a ultranza de la democracia no será prioritario. Será una cuestión de formas. Entramos en una fase donde el pragmatismo se impondrá como ilógica de lo político. La palabra es control. Ya no está el problema de cómo negocias tus libertades, tu responsabilidad. El problema es cómo entras en ese gran espacio público y tu tienes que remitirte a tus obligaciones de comportamiento sociales. No puedes extralimitarte.