La perito cuestiona la Justicia
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03/03/2020

Virginia Creimer habló sobre los contrapuntos que surgieron en la autopsia de Carlos Orellano en torno al protocolo de Minnesota

Sin certeza aún sobre cómo murió Bocacha.
Autor:
Redacción web

La autopsia sobre el cuerpo de Carlos “Bocacha” Orellano, el joven de 23 años hallado muerto en el río Paraná, a la misma altura del boliche Ming de la Fluvial donde había ido a bailar la noche generó una gran polémica y confusión. Es que minutos antes de que comience el procedimiento, la familia del joven denunció trabas de la Justicia para que el equipo de la perito de parte Virginia Creimer pueda participar en el mismo.

Ante esta situación confusa, el juez Nicolás Foppiani determinó que los expertos convocados por las partes podían presenciar el examen del cuerpo, pero sin intervenir personalmente en la práctica.

Este mediodía, Apuntes y Resumen dialogó con Virginia Creimer quien acusó a la Justicia local de tener mala predisposición para la realización de la autopsia del joven bajo el protocolo de Minnesota, como se denomina el procedimiento recomendado por la Organización de Naciones Unidada (ONU) para garantizar transparencia cuando hay presunción de que están implicados actores del Estado en una muerte violenta.

Los pasos del Protocolo de Minnesota consisten en congelar el cuerpo apenas ingresa a la morgue para luego, en presencia de peritos y sin la participación de las fuerzas comprometidas en los hechos, en este caso la policía de la provincia. realizar la autopsia por medio de técnicas y protocolos determinados.

“Este protocolo tiene la particularidad de que deben participar equipos multi e interdisciplinarios para tener diferentes miradas”, explicó la médica forense, al tiempo que agregó: “es sumamente útil porque elimina los sesgos y minimiza cualquier tipo de error”.

“En este caso lo que ocurrió es que se nos citó, como se nos ha citado en reiteradas ocasiones a intervenir el Instituto Médico Legal, en caso de muertes en dónde está sospechada las fuerzas de seguridad y nos encontramos con un desmadre que, yo no dejo de asombrarme que es la justicia en Rosario, pero conductas, parcialidades como las que se ven en el poder judicial de rosario, la verdad que no dejan de admirarme”, reveló.

Vale decir que, además de escribir un libro sobre las ciencias forenses y los derechos humanos, Creimer es una de las personas con más experiencia en protocolo de Minnesota. “Franco Casco, Pichón Escobar, el de la bibliotecaria María de los Ángeles Paris, son todos casos en los que tuve que intervenir o re-intervenir porque el Instituto Médico Legal no realizaba las prácticas, no aplicaba el protocolo de Minesotta, o lo aplicaba en forma sui-generi”, remarcó.