Madoery: "Hay un cambio de eje que resulta fundamental"
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11/12/2019

Alberto Fernández trazó los ejes de su gestión en el discurso brindado en el Congreso, en el marco de su asunción como nuevo Presidente

Foto: Alberto Fernández
Autor:
Alejandro Arnoletti

El presidente Alberto Fernández asumió este martes a la mañana en la ceremonia llevada a cabo en el Congreso de la Nación. Allí se dirigió al país en su primer discurso, donde tocó diversos temas y trazó los ejes de su gestión. Manifestó su preocupación por los distintos indicadores económicos, resaltando la urgencia por el hambre.

Además tuvo un tono conciliador buscando cerrar las distintas grietas que afectan a la sociedad argentina. Tal cual es el slogan utilizado desde la nueva Presidencia pidió por una “Argentina Unida”. “Quisiera que seamos recordados por ayudar a unir la mesa familiar. Que las diferencias puedan dialogarse en paz sin divisiones ni peleas”, señaló.

El doctor en Ciencias Sociales y director de la Escuela de Ciencia Política de la UNR, Oscar Madoery, analizó el discurso de Alberto Fernández y el contexto en el que le toca asumir la presidencia.

 

¿Qué opinión tiene del discurso de Alberto Fernández?

Me parece el discurso de un líder que está poniendo las cosas en su lugar. Planteando las prioridades necesarias de este momento histórico del país y los ejes fundamentales para ir resolviendo esas cuestiones. Puso muy en claro que la herencia recibida es en muchos aspectos dramática y un país desorganizado. Con esto me refiero a la situación del hambre y la problemática de la exclusión, que el nuevo presidente los plantea como prioridad. El camino que él propone de resolución de esa cuestión es desde los más necesitados en adelante. Ahí hay un cambio de eje que me resulta fundamental.

 

¿Cuáles cree que son los temas más primordiales a los que tiene que abocarse con urgencia?

Él ha tocado en su discurso toda una serie de temas que hacen de la amplia política del Estado. Focaliza en la cuestión del hambre y la exclusión y fue muy enfático al decir “con hambre no hay Democracia”. Es un punto de partida que ya no se debiera discutir en el siglo XXI y es muy auspicioso que la principal figura del país comience desde allí. Y de ahí en adelante con lo que tiene que ver con el trabajo digno, sobre todo con las posibilidades para los jóvenes que están en un 30 por ciento de desocupación y más aún con las mujeres jóvenes; con el cuidado de los jubilados; con una agenda de la educación, marca algunos hitos fundamentales de la historia en lo que tiene que ver con la historia de la educación pública en nuestro país; con la salud que vuelve a ser Ministerio y con la producción y recuperación del entramado productivo e industrial de nuestro país.

 

En su asunción Macri pidió que lo recuerden por bajar la pobreza. Alberto Fernández, con reducir el hambre. ¿Considera que es un objetivo más débil o centrado en la realidad de nuestro país?

No creo que sea más débil sino una agenda urgente, necesaria e imposible de soslayar. Es realista y ese es el camino para avanzar sobre causas mayores. No hay posibilidad de concebir una sociedad que se precie de tal si no resolvemos lo más elemental como que nuestros niños coman. La mitad de los niños pasan hambre en Argentina. Eso significa que si no lo resolvemos con la urgencia que el drama tiene, estamos hipotecando una generación. Es como quitarle al futuro de los argentinos una generación porque la mitad de esas personas no van a estar en condiciones de integrarse a la vida de una sociedad con todas sus capacidades. Ese es el punto de partida, después el crecimiento económico, redistribución, la articulación federal, la incorporación de ciencia y tecnología, todo los demás elementos. Todos esos contribuyen al desarrollo y están en el discurso del presidente, pero la urgencia es lo primero.

 

En varios tramos de su discurso llamó a la unión de los argentinos e incluso el slogan es “Argentina Unida”. ¿Qué opina al respecto?

Eso es necesario porque no nos tiene que unir un discurso hueco sino un compromiso explícito de aquellos temas que más allá de nuestras diferencias lo tiene que hacer el solo hecho de habitar un mismo país. Después vendrán las otras discusiones sobre las direccionalidades y demás pero me parece oportuno asumir que tenemos que ir a una etapa de acuerdos significativos y refundar y resignificar la democracia argentina, que me parece que deja muchas deudas a una parte importante de la población. Ahí hay un eje fundamental.

 

¿Qué le pareció el tono del discurso?

Me pareció el discurso de una persona que ejerce claramente un liderazgo mesurado pero muy enfático en los ejes que quiere plantear. Sin virulencia discursiva, me pareció muy atinado también plantear el “nunca más” de la intromisión de la política, de las presiones, de la apretada de los medios en la Justicia. No hay democracia sin justicia independiente y ese es otro aspecto central. Una sociedad necesidad anclajes institucionales muy firmes para poder desenvolver su agenda de temas tan diversa y compleja como plantea.

 

¿Qué rol va a cumplir la UNR y las Universidades Públicas en la era que se inicia hoy?

El presidente se refirió en un tramo a las universidades. Creo enfáticamente, interpretando incluso la voz del rector y de las principales autoridades de la UNR, que hay una agenda prioritaria y de compromiso con nuestra región y territorios, con sus necesidades, prioridades y estrategias. Ellas tienen que comprometerse enfáticamente con la agenda nacional y agenda regional de cada una de las universidades en su territorios de inserción. Hay un tema fundamental: la Universidad tiene que ser de excelencia en sus contenidos teóricos. Pero esa experiencia no solo se construye con autores y bibliografía que son parte de las principales tendencias internacionales y de época sino con compromisos explícitos con los problemas concretos de nuestro territorios

 

Alberto Fernández asume con una región convulsionada y con un Brasil, socio principal, con un presidente como Jair Bolsonaro. ¿Qué análisis hace del frente externo?

El frente externo que le toca no es el mejor por varias razones. Por el enorme endeudamiento que tiene que enfrentar el país, Alberto Fernández fue muy enfático resaltando la vocación de pago pero reconoció que hoy Argentina no tiene la capacidad de hacerlo . Hay una prioridad de poner en marcha la economía del país, cubrir las necesidades más inmediatas y después ver cómo se va a pagar. Va a haber muchas negociaciones por los responsables de esa área. Y por el frente externo político de la región que no es tan auspicioso como en el momento en que asumió Néstor Kirchner. La política es tomar decisiones en los escenarios no elegidos por los sujetos. Tendrá que hacer política en este marco que le toca y tratar de llevar una relación adecuada y armónica con los países y con Brasil, que es un socio muy grande, aunque también con el resto del contexto. Probablemente Fernández pueda transformarse en un referente regional que pueda ir imponiendo algunos temas de agenda prioritarios.

 

Si bien el Grupo de Puebla está integrado principalmente por dirigentes que hoy no están en el Gobierno, ¿qué rol puede jugar?

Puede operar como un grupo que mantiene viva una agenda regional de DDHH, de reivindicaciones históricas y actuales de la región. Además muchos de sus referentes están dando las disputas políticas de sus países con lo cual creo que lo de Alberto puede ser el inicio de un nuevo ciclo de reversión de algunas lógicas muy regresivas y neoliberales que están predominando en la región. Quiero pensar que por algunos aspectos pueda iniciarse algunos aspectos y hay mucho efecto reflejo en la región: cada país tiene su realidad pero también puede animar a sectores de otros países a priorizar determinadas agendas.