20 años de Cosquín Rock

02/12/2019

El festival volvió con un homenaje a su primera edición, en la Plaza Próspero Molina que lo vio nacer 

20 años del Cosquín Rock.
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Autor:
Redacción web

La Plaza Próspero Molina, ubicada en la Ciudad de Cosquín, tiene una mística difícil de explicar. “Si tocas en Cosquín, es porque te consagraste” narran sus pasillos que vieron pasar cantores, bailarines, copladores, grupos musicales, balets, entre otros. Con los años, el escenario de la plaza fue recinto de ceremonia cada verano: “que mi nombre se conserve mucho tiempo, pero que se borre si desde este escenario viene a cantar un tirano” dijo Atahualpa Yupanqui y la marcó por siempre. 

Epicentro de reclamos cantados, la Próspero ha sido el refugio para el reclamo social, como cuando Cafrune, en 1978, se animó a entonar “Zamba de mi esperanza” a pedido del pueblo siendo una canción censurada. Con los años la plaza mutó, sus cantores también y se abrió a la posibilidad que no solo el folklore la habitara, sino que sea casa de la música en general. 

En el 2001 llegaría una propuesta diferente: el Cosquín Rock. Dos días a puro rock en la ciudad. Las Pelotas, Los Piojos, Catupecu Machu, Divididos, fueron algunas de las dieciséis bandas que se presentaron el sábado 10 y domingo 11 de febrero del 2001. Luego de cuatro años la ciudad rompió su vínculo y el festival se marchó, dejando el recuerdo y algunos tragos amargos. El CR llego a la Comuna de San Roque, para luego migrar nuevamente y terminar en el medio de todo: Santa María de Punilla. Así encontró su lugar en el aeródromo de Punilla, muchos metros cuadrados para rock, con escenarios temáticos, actividades y sobre todo lejos de los vecinos del pueblo y así no interrumpir su habitual paz. 

Lo más llamativo del Cosquín Rock es que siempre conservó su nombre. Fuera a donde fuera, el hecho de haber nacido en la plaza que consagró a tantos artistas que le dieron identidad a un pueblo no era en vano y su peso se hacía sentir. Hoy, en el 2019, siendo el festival más grande de Argentina y cumpliendo 20 años ininterrumpidos de rock, era necesario y sanador volver a su casa. Al mismo escenario donde entre el 2001 y el 2004 tocaron Charly, Pappo y el Flaco tenía que reunirse con sus hijos rockeros y darle la magia a las nuevas generaciones que no vieron a una plaza temblar de rock.

La tarde calurosa empezó temprano, la plaza sin asientos espera a sus visitantes. A las 15.30 horas Los Navarros, banda cordobesa sube y recuerda su paso por el festival allá en el 2001 “estábamos en un escenario pequeño acá, en el lado izquierdo” recordó Julio Anastasía. El cantante de la banda Juan Terrenal dijo que volver a la Próspero Molina era “conectar con esa mística de siglos de la música de todo nuestro país” y que siempre fue impactante tocar en Cosquín. 

La banda Armando Flores con el “Ají” como cabeza y líder fueron sin duda los que prendieron fuego el escenario. Es que el Ají sumó hace unos años a sus hijes a la banda, una piba y un pibe de unos veinte tantos que entre freestyle y beatbox se le paran de pecho al patriarcado, Monsanto, gobiernos neoliberalista y abrazan a Chile. “Yo aprendo de ellos, aprendí a desmasculinizar el rock, con mi hija me siento y hablo, la escucho” dice Ají Rivarola. 

Estos temas son los picantes en el homenaje al Cosquín, porque la vieja escuela se enfrenta a grilla del Cosquín Rock 2020 que sumó a los artistas más escuchados de esta “nueva generación” mezclando rock, con trap, con indie, con reggae. 

A las 16 horas subió al escenario Palo Pandolfo & la hermandad, también recordando su paso por el 2001 hicieron vibrar una plaza que se va llenando para la misa de a poco. Palo dice que “WOS es Charly García” y aclara que lo dice con cinismo por solo una cuestión generacional “me gusta el intento de neo jazz, neo soul, neo funky, trap, estoy viendo mucha música en vivo y los de 20 me están rompiendo la cabeza.  Luego, Micky Rodríguez - ex piojo - entonó algunos de sus himnos y empezaron a flamear banderas en la plaza. Kapanga, con la habitual locura del Mono, hicieron saltar a todos con un sol que se escondía. 

Fernando Ruiz, cantante de Catupecu Machu, uno de los más cálidos a la hora de hablar abajo y arriba del escenario, dijo: “el Cosquín Rock, nació de la idea loca de dos cordobeses. No pudo haber nacido en otro lugar y ha perdurado por 20 años. Pocos países tienen un festival que se hizo tantos años” y durante su tiempo en el escenario les dedicó el show a sus tres creadores. 

La noche llegó y el momento más esperado: un público efervescente de fanáticos que esperó todo el día para el cierre con Las Pelotas. 8.000 personas se congregaron para ver la vuelta del Cosquín Rock a la Próspero Molina y despidieron la noche entonando sus canciones inmortalizadas, como lo hicieran una noche de verano 20 años atrás. 

La Próspero y el rock están en paz, se homenajeó y celebró. Mientras, se abre la temporada para la cuenta regresiva del Cosquín Rock en su vigésima edición, el 8 y 9 de febrero en el Aeródromo de Santa María. 

 

Por: Melisa Barceló