Relato de una sobreviviente

25/11/2019

Virginia Ducler habló sobre Cuaderno de V, la novela que refleja el abuso sexual que sufrió cuando era niña por parte de su progenitor 

Virginia Ducler.
Autor:
Redacción web

En una entrevista con La Canción del País, la escritora rosarina Virginia Ducler habló sobre los puntos de contacto entre vida y obra, del carácter sanador de la literatura y de lo que generó la novela en los lectores. Habló de escribir con el cuerpo. De escribir brotada, influenciada, sola. Del cansancio enorme para lograr una frase. De buscar la voz propia, encontrarla y después publicar. De cómo hacer para que la escritura toque el cuerpo de las personas. Del peso real de los sueños y de darle cauce a las pesadillas. Del horror que puede llegar a ser una familia; del silencio y la negación, pero también del contexto que forjaron las luchas feministas para poder recordar y hablar.

Basado en su propia historia, Cuaderno de V, avanza a través de la voz de Vica, sobrenombre de Dziewica (virgen, en polaco), la narradora y personaje que a sus cuarenta y dos años recuerda un abuso sexual sufrido en la niñez de parte de su padre y desde allí intenta canibalizar su pasado con la intención de construirse.

“Esta novela salió entera. Es como si se hubiese escrito sola, como si yo no la hubiese escrito. O como si esta novela hubiera crecido en mí durante toda mi vida. Lo que pasa es que la escritura de esta novela ya me encuentra con una práctica de toda la vida en la narrativa, entonces salió con forma de novela. Después acomodé algunas cosas, corregí un poco, taché repeticiones. La escribí y al año la corregí. Pero se me mezclan los tiempos. No recuerdo bien porque fue una época que estuve como dormida. Solo recordando y buceando en mi infancia. A partir de que empecé a recordar empecé a escribir. El recordar y el escribir en la construcción de esta novela van de la mano. En 2016 mi hermano recordó un abuso sexual en la infancia y a partir de ahí empezamos a hablar, hablar y hablar, y yo empiezo a recordar también. El 3 de noviembre de ese año les fuimos a hablar a mis padres, a decirles "nos acordamos de esto". A partir de ahí no nos hablaron nunca más. Fue tal cual como digo en la novela, con las flores, todo igual. Y al año me llega la demanda por calumnias. Puedo errar en los tiempos porque fue muy confuso todo lo que pasó en estos tres años. Al poco tiempo de que sale la novela tuvimos una audiencia de conciliación en donde no hubo conciliación. Después de eso hubo una audiencia preliminar a la que él llego tarde y por lo tanto no se hizo. Ahí llega con mi libro en la mano insultándome. O sea que lo leyó al libro. Hace poco se me ocurrió un paralelismo con Hamlet. Hamlet representa la escena del tío que sucede en el trono a su padre luego de muerte y que se casa con la madre de Hamlet. Entonces la sombra le dice a Hamlet cómo fueron las cosas; que al padre de Hamlet lo mató su hermano, el tío de Hamlet. Entonces él representa esa escena, que era el loquito al que todos van a ver. Y de acuerdo a la reacción del tío se iba a determinar si eso ocurrió o no ocurrió. Y el tío se delata ahí. En mi caso fue muy parecido. Porque él acababa de leer el libro, se ve que no había dormido y llegó a esa audiencia totalmente loco, a los gritos, (Ducler exhala como sacándose el peso interno) … Fue tremendo. Bueno, y en Hamlet a partir de ahí se desata toda la tragedia. Y es tal como Hamlet, Ser o no Ser, esa es la cuestión. Porque recordar y hablar es ser. Seguir manteniendo el silencio es no ser. O sea, escribir esta novela es una manera de seguir siendo… de ser”.

Además, la autora de “Los zapatos del ahorcado” (Ediciones Revólver, Barcelona, 2015) y “El Sol” (Editorial Casagrande, 2016) reflexionó sobre los géneros y conceptos que denominan las formas de escritura en el presente y aportan un acercamiento a su trabajo: Ficción, Autoficción, No Ficción y Autobiografía. Y pensó su escritura a partir de Flannery O'Connor, Borges, Robbe-Grillet y Barón Biza.

 

La entrevista completa aquí.