Las subas ya superan el 260 por ciento

07/11/2019

Noviembre comenzó con un nuevo aumento en las naftas, a pesar de tener las tarifas congeladas. Es notoria la caída en el consumo de particulares

Autor:
Alejandro Arnoletti

A pesar del anuncio del Gobierno Nacional de congelar el precio de los combustibles durante 3 meses tras la derrota en las PASO, ya hubo dos incrementos en ese lapso que aún no expiró. Tras la ratificación de la voluntad de los argentinos en las Elecciones Generales, nuevamente los valores volvieron a quedar atados al mercado y al precio internacional del barril de petróleo.

Según la pizarra de YPF en Rosario, la nafta súper tiene un precio de 51,64 peso por litros, mientras que la variante Premium, 57,79 pesos por litro. Si se convierten a dólares considerando la cotización en Banco Nación, cuestan 81 centavos y 91 centavos de la divisa estadounidense, respectivamente. Las estimaciones oficiales marcan que los precios están retrasados un 15 por ciento pese a los 7 aumentos registrados en el año.

Un informe elaborado por el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz indica que los combustibles líquidos se incrementaron un 27 por ciento en la provincia. En nafta esa suba implicó un 26 por ciento y en gasoil, un 28 por ciento. Considerando a las cabeceras de las cinco regiones de la provincia, el precio más barato se encuentra en Rosario (51,75 pesos la nafta súper promedio) y el más caro en Rafaela (53,12 pesos promedio).

Tomando como referencia a la petrolera de bandera, el precio de la nafta súper en Reconquista, Venado Tuerto y Rafaela es de 52,59 pesos y la Premium, de 59,09 pesos. En Santa Fe el valor del producto de menor calidad es de 51,64 pesos y el de mayor, de 57,79 pesos, al igual que en Rosario. 

En estos 4 años macristas los incrementos más fuertes de la nafta súper se presentaron en Santa Fe y Rafaela. La variación promedio en la capital provincial es de un 264,8 por ciento. En tanto, en la “Perla del Oeste”, llega a un 263,1 por ciento. Considerando la variante de mayor octanaje, los más perjudicados fueron Santa Fe y Rosario. La primera de ellas tuvo una suba del 274,7 por ciento, mientras que la segunda, un 271,6 por ciento.

Una consecuencia de este incremento es obviamente una merma en el consumo de este producto. En diciembre de 2018 cayó un 1 por ciento interanual, pero esa situación se profundizó este año. En los primeros 9 meses de 2019 hubo una caída del 6 por ciento interanual, impulsado por la baja de la nafta Premium, en un 21 por ciento.

A nivel internacional el precio del barril de petróleo Brent tuvo desde inicios de 2018 una disminución en su cotización de 66 dólares a 60 dólares. Por tal motivo el aumento promedio del 113 por ciento está dado por la política energética del Poder Ejecutivo de atar el precio en surtidores a la cotización externa junto con la devaluación del peso, que acumula un 222 por ciento en este lapso.

Estos aumentos traen acarreados subas en servicios de transporte y trasladado a los bienes que transportan. De esta forma el CESO concluye que “la política de dolarización del precio en surtidores brinda riesgo cero para las petroleras y es soportado por los usuarios, quienes reciben el impacto de los vaivenes del barril internacional y de las devaluaciones”.