De Rosario a la Bienal de Venecia

15/10/2019

Mariana Tellería charló con La Canción del País y apuntó: “todavía estoy buscando qué significa representar el arte de un país”

Mariana Telleria, la elegida.
Autor:
Redacción web

La 58ª Bienal de Venecia, la más importante cumbre mundial referida al arte contemporáneo, vuelve a tener presencia santafesina. Luego de la última participación local de Adrián Villar Rojas en la 54ª edición en 2011, ahora la encargada de representar al país en el Pabellón de la Argentina es Mariana Telleria quien hace 39 años nació en Rufino, pero se formó como artista en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). La curadora será Florencia Battiti, quien está a cargo del área artística del Parque de la Memoria.

Tellería salió seleccionada a partir de un Concurso Abierto de Anteproyectos que recibió unos setenta envíos evaluados por un jurado compuesto por el director del Museo Nacional de Bellas Artes, Andrés Duprat; la doctora Laura Malosetti Costa de la Academia Nacional Bellas Artes, el artista visual Jorge Macchi y el Consejo Asesor Ad Honorem de la Dirección de Asuntos Culturales, formado por Teresa Anchorena, Eleonora Jaureguiberry, Adriana Rosenberg, Mauro Herlitzka y Esteban Tedesco.

En una entrevista con La Canción del País, la artista señaló: “No me formo en mi cabeza la idea de un arte argentino, creo que hay un problema ahí, los países latinoamericanos a veces cargamos con esa culpa, de tener que estar haciendo cosas que representen al país. Creo que lo mejor que puede llegar a hacer un país es dejar que el artista haga lo que se le cante ¿no?, que es la idea de libertad básicamente”

La obra de Tellería, El nombre de un país, son siete esculturas de cinco metros cada una. Un tronco en la base es el eje desde donde crece en altura la estructura. Camas, puertas de autos, hierros, paragolpes, muebles cortados, chasis, defensas y mucha tela son los materiales usados por la artista.  La curadora del envío Florencia Battiti, crítica y docente de arte argentino y latinoamericano, las definió como "versaltilidad escultórica-instalativa". Sin embargo, Tellería las llamó “monstruos” porque así les dijo durante toda la construcción. Pero aclaró que está bien enmarcar su producción en el Site-specific art.

“Más que pensarlo solamente como siete esculturas, me gusta pensar los espacios como un todo, por eso me gusta más llamarlo como una instalación. No puedo concebir una obra sin su nexo físico con el espacio. Una instalación es básicamente eso, para que algo realmente funcione dentro de un espacio, de alguna manera lo tengo que agarrar, lo tengo que aprehender, no me bastaba solamente con poner esas esculturas ahí. Para mi así se ordenan las cosas en el mundo. Es como la convivencia entre orden y caos, naturaleza y hombre, lo vivo y lo muerto”.

Creo que las expectativas pueden ser una trampa. Yo estaba en la inauguración y había gente que me preguntaba ¿y ahora qué sigue?. Y yo estaba completamente abrumada. Hay una expectativa que tiene que ver con el mercado, con la carrera, con un sistema, que no tiene nada que ver con la evolución personal que es lo que uno tiene que perseguir en definitiva en estas situaciones. Ahora soy una especie de local cerrado por vacaciones, ni siquiera estoy en venta ni alquiler. Creo que no es un momento para convencerse de nada. Yo fui, tenía una misión, la cumplí de alguna manera, estoy completamente satisfecha, hice exactamente lo que quería hacer, la pasamos genial trabajando, y ahora creo que es un tiempo para dejar que todo eso asiente y seguir haciendo”.

 

La entrevista completa aquí.