Transformadores verdes, de acá

29/07/2019

La UNL desarrolló un aceite refrigerante vegetal con mejores prestaciones que el derivado del petróleo. Ya lo usa la EPE

Es un fluido único en el país.
Autor:
Redacción web

Un equipo de investigadores de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y el Conicet, junto a la empresa Aceite Especiales Santa Fe (ACESFE), desarrollaron un proceso de producción de aceite dieléctrico. El objetivo fundamental  de este desarrollo es reemplazar los fluidos dieléctricos en uso actualmente, que son derivados del petróleo y conllevan muchos problemas de toxicidad y riesgo de inflamación y, fundamentalmente, por tratarse de una fuente que no es renovable, por un aceite vegetal a base de soja.

Esta invención fue convalidada en 2018 por el Instituto Nacional de Propiedad Industrial y es propiedad de la UNL en conjunto con  Alejandro José Pérez Bigot y Luis Oscar Schujman de la empresa ACESFE. Los investigadores de la UNL que trabajaron en esta tecnología son Juan Carlos Yori, Carlos Román Vera y Gerardo Carlos Torre de la FIQ-UNL y Conicet.

En julio de este año, se logró ingresar a la etapa comercial, con la adquisición de 200 litros de aceite dieléctrico por parte de la empresa Palmieri Hnos.

 

 

Según explicó Juan Carlos Yori  en ABC Universidad: “Este desarrollo es un fluido dieléctrico de uso en transformadores que hemos desarrollado en la UNL, el mismo utiliza una fuente renovable que es el aceite de soja, al que se somete a una serie de procesos químicos que le confieren las propiedades necesarias para funcionar dentro de un transformador”.

En cuanto a las ventajas frente a otros aceites similares, que actualmente se comercializan, Yori sostuvo que “además de tratarse de una fuente biodegradable (no tiene un efecto adverso hacia el medio ambiente), no tiene toxicidad, ya que estamos hablando de un aceite refinado que es el mismo que utilizamos para preparar nuestros alimentos. También, frente a los fluidos derivados del petróleo es mucho más seguro porque tiene un punto de inflamabilidad mucho más alto, lo cual lo vuelve más seguro”.

“Es un doble orgullo, primero porque estamos a la altura de solucionar problemas que hoy está demandando la industria y, segundo, porque no tenemos que recurrir a importar tecnología, sino que podemos producirla en el país”, aseguró el investigador.

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