"Muchos quedaron al margen"

23/07/2019

El consumo de lácteos en la Argentina se derrumbó un 13 por ciento en los primeros meses de 2019 y se esperan más aumentos de precios. ¿Qué pasa con los productores?

Autor:
Alejandro Arnoletti

La Secretaría de Agroindustria de la Nación informó la caída de la venta de lácteos en los primeros meses del año. La pérdida del poder adquisitivo impacta incluso en la compra de productos de la canasta básica alimentario. En el caso de la leche y sus derivados llegó al 13 por ciento promedio en los primeros cinco meses del año. En el caso de las leches fluidas la caída fue del 13 por ciento; las leches en polvo un 11 por ciento; los quesos un 6 por ciento y el resto de los productos lácteos, un 13 por ciento.

Este derrumbe en la adquisición de productos va de la mano con la suba de los mismos en las góndolas. Por ejemplo el litro de leche fresca en sachet se incrementó un 4,9 por ciento en mayo y acumuló un 32,2 por ciento en los primeros cinco meses del 2019. En los últimos 12 meses es del 85,5 por ciento. Para peor está previsto otro incremento en las góndolas, en este caso del 25 por ciento, para estos días.

Pero si uno de los productos que más aumentaron fueron los lácteos, esto no se trasladó a las cifras por los productores. Ellos componen uno de los sectores más castigados en los últimos años y muchos tuvieron que vender vacas o directamente dejar la actividad.

Para conocer el estado actual del rubro, el portal de Radio Universidad charló con el secretario de la Mesa de Productores Lecheros de Santa Fe (Meprolsafe), Marcelo Aimaro.

 

¿Cuál es la situación actual del productor lácteo? 

En este momento ha cambiado un poco porque el productor está percibiendo un precio razonable. Creemos que podríamos cobrar más, pero es razonable. Hoy el productor está cobrando 15,15 pesos por litro en el promedio país más IVA. Esto permite poder desenvolverse, cubrir los costos y tener rentabilidad. El problema es el arrastre de tres años de trabajar a pérdida, por lo tanto está tratando de salir de las deudas que tenía, en la gran mayoría. No hay crédito, es difícil y hay que recuperar lo que se ha perdido.

 

¿Qué cambió para pasar de un signo negativo a uno positivo?

Que no hay leche porque no hay vacas. Todos los funcionarios miraron para el costado y no lo quisieron ver. Hoy en las góndolas hay precios exorbitantes porque no hay leche. Hay un 6 por ciento menos en el primer semestre respecto al año pasado. No es poco porque si se mira en comparación con varios años atrás estamos con 2500 litros menos que hace varios años atrás. Según los datos que tenemos hay un 13 por ciento menos en el consumo.

 

Esto coincide con los datos presentados por Agroindustria

Lamentablemente está ligado al salario de la gente y de lo que valen los lácteos en la góndola. Hoy tenemos precios en dólares de los más caros del mundo y el productor recién ahora está cobrando un precio razonable, por lo que en este tiempo ha habido una redistribución del dinero que no condice con la equidad, con que todos percibamos algo razonable.

 

¿Estamos hablando de una presunta mejora no por políticas sino por oferta y demanda?

Porque no hay política lechera. Eso permitió que ocurra lo que iba a ocurrir: la caída de muchos animales del circuito. Eso no se compensa con un aumento de producción de las vacas, hay muchas menos. Puede estar llegando a sobrar un poco de leche pero llegar a los 12.500 millones de litros que teníamos cuando no llegamos a los 10.000, creo que estamos muy lejos de eso y poder volver a recuperarlo.

 

Si tuviéramos que comparar la producción del 2019, ¿al nivel de qué año estaríamos?

Creo que por el año 2000. Debemos estar lamentablemente en ese nivel. La lechería en esos años ha perdido muchas vacas, productores y es lo que no queremos. No queremos una lechería para pocos y grande, queremos una donde podamos seguir viviendo los que somos el 65 por ciento de los productores del país, los medianos y pequeños.

 

Para colmo ahora se espera un aumento del 25 por ciento en las góndolas...

Lamentablemente se explica en que esto no tiene reglas a cumplir y es libre, donde cada uno hace lo que quiere y que hay una vista gorda de aquellos que tienen la posibilidad de corregir esto: los funcionarios. Como esto es libre y el sector que consume lácteos lo sigue haciendo y pagando esos precios, las industrias y comercios lo siguen aumentando. Pero muchas personas quedan al margen. Hasta ahora había una importación fluida, algo que se ha trabado y eso va a influir. Esperemos que no sea negatimente en los productores. Pero si no se corrige el tema de los impuestos es muy perjudicial a la cadena. ¿Quién se lleva la tajada? ¿Los comerciantes? ¿Las industrias?

 

Ustedes seguro que no

Nosotros no, seguramente.

 

Hay supermercados que directamente publicitan la leche Conaprole, de Uruguay. ¿Cómo lo ve?

Eso es lamentable como productores. Leche del Uruguay, donde se pagaba más caro en dólares que en Argentina y teníamos de allí. Los funcionarios nos dicen que eso es anecdótico, muy pequeño, pero estamos preocupados. Si bien vemos mucha euforia por el acuerdo con la Unión Europea, no sabemos muy bien la letra chica pero competiríamos con una lechería con subsidios; con Estados que son compradores de última instancia, es decir lo que sobra, y que lo pueden volcar a nuestro mercado porque lo hacen para subsidiar a su producción. Produciríamos en desventaja.

 

¿Pero el subsidio no es que era una mala palabra?

Para algunos sí, para otros no. Hay momentos en donde tal vez no es malo porque son políticas de Estado. Tal vez si lo tomáramos como una política de Estado, mantuviéramos a los productores y la producción, podríamos llegar a más hogares de la Argentina que hoy no están tomando leche. Ha decrecido en 1.000 millones de litros el consumo en el país y son datos oficiales. Proteger a los más débiles y más chicos es una política de Estado.