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Inflación supermercados: 75,53% anual

11/07/2019

Junio terminó con una inflación del 2,52% en supermercados de la provincia. El rubro más afectado fue "Frutas y verduras", con un 11,57

Autor:
Redacción web

La inflación no detuvo su curso en junio y los precios en supermercados de la provincia crecieron un 2,52 por ciento en relación con el mes anterior. Los que mayor incremento presentaron son “Frutas y verduras” un 11,57 por ciento; “Fiambres”, un 5,61 por ciento, y “Galletitas”, un 4,68 por diferencia de otros meses, no hubo ninguno que tuviera un descenso en su costo al consumidor. La inflación acumulada de los últimos 12 meses llegó al 75,53 por ciento

Según un informe del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz, la canasta básica alimentaria tuvo una suba del 3,07 por ciento respecto al costo del mes anterior. De esta forma un adulto necesitó de 4813 pesos en junio para no ser indigente. En el caso de una familia de cuatro integrantes, esa suma asciende a 14872 para estar por encima de esa línea.

Con el incremento de junio, la inflación acumulada de los últimos 12 meses en los supermercados para la provincia alcanzó el 75,53 por ciento. En tanto que en lo que va del 2019 el incremento ya alcanzó el 26,39 por ciento. Cabe recordar que la inflación prevista por el Gobierno Nacional para todos los rubros de la economía prevía un 23 por ciento en promedio para todo el año.

En el sexto mes del año de 2019 se puede observar una desaceleración en comparación con la variación del mismo período de 2018. En ese sentido es importante señalar que en junio del año pasado hubo un importante salto en el nivel de precios a raíz de la fuerte devaluación de abril y mayo.

En contrapartida la artificial pax cambiaria que atravesamos lleva a que los precios tengan una menor volatilidad, más aún considerando que muchos de los productos de la canasta se encuentran dolarizados. En tanto que las altas tasas de interés son utilizadas para contener el tipo de cambio ya que se incentiva a invertir los pesos en el sistema financiero y no en la compra de divisas. Así se premia la especulación financiera y se destruye la economía productiva, ante el elevado costo de financiamiento para las empresas.