El fútbol femenino no se detiene

26/06/2019

La entrenadora del equipo femenino de Newell's, Virginia Salera, fue entrevistada en Falso Vivo sobre este fenómeno que crece día a día 

Autor:
Redacción web

El fútbol femenino logró posicionarse entre los temas más hablados en las últimas semanas a raíz de la realización de la Copa del Mundo de la disciplina. La Selección Argentina volvió a competir después de 12 años y consiguió su mejor participación histórica, a pesar de no superar la fase de grupos. Esta trascendencia es puro mérito de las propias mujeres que lograron ponerlo en el tapete, incluso desplazando por momentos a la Selección en la Copa América.

Fue hace menos de dos años que la Selección Femenina reclamó por la inactividad, porque no les pagaban ni el hospedaje en un hotel cuando debían jugar afuera ni tampoco viáticos. Y un poco más de un año en el que posaron con una mano en una oreja para volver a plantear la misma problemática, exigiendo ser escuchadas. Vanina Correa y Virginia Gómez fueron las representantes rosarinas en el Mundial disputado este año en Francia.

Antes de llegar a esta Copa del Mundo y a raíz del reclamo de la futbolista Macarena Sánchez, la Asociación del Fútbol Argentino decidió semiprofesionalizar la actividad. Lo hace subsidiando a los clubes de la Primera División femenina, con un monto que le permite a las entidades a abonar 8 sueldos profesionales de 15 mil pesos. En función a la capacidad económica, algunos de ellos incluso abonan a más jugadoras. Más allá de eso, 15 mil pesos no deja de ser poco para que sea la única actividad.

Una de las precursoras en Rosario, aunque desde la dirección técnica, es Virginia Salera. La actual entrenadora de Newell’s fue entrevistada en Falso Vivo. Allí contó cómo llegó al lugar que ocupa y realizó una radiografía de la actividad. “Estudié periodismo deportivo y trabajé en medios haciendo móviles y como productora, pero no encontraba el lugar en el que me quería desarrollar. Como hincha de Newell’s soy fan de Marcelo Bielsa y cuando asumió en el Athletic Bilbao subieron unos videos de cómo había analizado el equipo para tomar la dirección técnica. Me encantó, vi la luz y dije tengo que empezar por acá”, recordó.

“Empecé el curso de entrenadora en 2013. Éramos dos chicas junto a sesenta o setenta hombres entre las dos comisiones. Ese año me convocaron desde el club para trabajar en el área de comunicación. Surgió la posibilidad de tomar el fútbol femenino y me tiré al vacío. Después de unos años puedo decir que me salió bien”, indicó. A diferencia de la rama masculina los equipos están conformados por mujeres que trabajan, estudian, son madres y/o hacen otros deportes porque no ven salida con el fútbol. “Terminan de trabajar a las 20 y 20.30 están dispuestas a entrenar. Esto no pasa en el fútbol masculino, donde un chico de 13 o 14 años tiene su vida planificada en torno a él, con sus horarios de entrenamiento o de competencia. Tenemos mucho camino por recorrer”, señaló.

Una de las experiencias más enriquecedoras para el plantel femenino de la “Lepra” fue el encuentro amistoso disputado en el predio de Ezeiza contra la Selección Nacional. “Fue algo que no nos hubiésemos imaginado nunca y pudimos estar ahí. Fuimos las 30 que estábamos en ese momento. Si bien perdimos 12 – 0 fue lo de menos”, reconoció y agregó: “Cuando terminó la jornada estaba acomodando la ropa y una de las jugadoras se acerca para ayudarme. El utilero me pide que dé vuelta las medias porque sino tenía que hacerlo él. Allí la jugadora dice que no tenía problemas de hacerlo, si su trabajo es limpiar casas. Ahí caí de lo que estábamos haciendo ese día por ellas y por el fútbol femenino del club”, subrayó.

La actividad todavía está en pañales y las mujeres todavía no son fielmente contempladas, no solo en cuanto a la posibilidad de ser entrenadoras sino tampoco la actividad. “Por el auge del fútbol femenino atado al movimiento feminista fuimos convocadas por la Asociación de Técnicos en Buenos Aires. Nos dimos cuenta de que éramos más de 100 mujeres recibidas, que al hablar de las condiciones laborales estábamos más o menos en la misma. Dirigir varones es complicado y hacerlo con mujeres no te permite vivir. La Asociación tiene un enorme vacío para la actividad: no habla de licencia por maternindad, no contempla cuestiones específicas de las mujeres y otras necesidades básicas y los beneficios comienzan al momento de dirigir competiciones de AFA”, manifestó. “No se habla del fútbol femenino en la carrera de DT. Salimos capacitadas para dirigir fútbol masculino y también femenino por el hecho de ser mujeres y conocer ese tipo de cuestiones, pero al femenino también lo dirigen hombres”.

El gran sueño de Newell’s en cuanto al fútbol femenino es desarrollar inferiores para entrenar chicas desde edades tempranas. Hace solo un año y medio que se practica la actividad en el club del Parque Independencia y se fue formando con mujeres que llegaron desde los barrios u otros clubes. La otra gran misión es ingresar en el torneo de AFA, ya que en la actualidad solo disputan la Liga Rosarina.