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Científicos argentinos logran atrapar por primera vez un ion frío

28/03/2019

Este logro coloca a la Argentina entre un selecto grupo de menos de 20 países que manejan este tipo de  tecnología

Laboratorio de Iones y Átomos Fríos (LIAF).

El último 7 de febrero, el físico argentino Christian Schmiegelow estaba con sus estudiantes de doctorado, Martín Drechsler y Nicolás Nuñez Barreto, en un nuevo laboratorio del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), cuando vieron que en la pantalla de su computadora empezaba a crecer una señal de fluorescencia.

Si bien pocas cosas parecen tan alejadas del sentimentalismo como un ion o un átomo frío, la emoción y la alegría es más que entendible. Es que se trata de un hito tecnológico de tal magnitud que nunca antes se había conseguido en ningún laboratorio de América Latina. De hecho, este logro coloca a la Argentina entre un selecto grupo de menos de 20 países que manejan este tipo de  tecnología.

La primera víctima fue un átomo de calcio que, tras ser ionizado, cayó en una trampa ubicada en el interior de una cámara de ultra alto vacío que se encuentra sobre una mesa óptica en una de las salas del Laboratorio de Iones y Átomos Fríos (LIAF), en el primer piso del Pabellón 1, en el Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. La trampa es un pequeño dispositivo que genera campos electromagnéticos diseñados para empujar al ion hacia una pequeña región del espacio. La cámara de vacío en la que se ubica la trampa tiene varias ventanas que permiten iluminar el interior con láseres y recolectar la luz emitida por el ion. Los láseres se utilizan tanto para ionizar los átomos como para obligarlos a emitir luz y para enfriarlos.

Con ese equipamiento en marcha un grupo de científicos argentinos planea hacer experimentos manipulando iones y átomos de a uno a la vez, analizar su interacción con la luz, explorar algunos de los aspectos más exóticos de la mecánica cuántica e investigar la posibilidad de utilizarlos para construir relojes más precisos, sensores gravimétricos ultrasensibles y simuladores cuánticos, entre otras tecnologías de avanzada.

 

Juan Pablo Paz, Christian Schmiegelow, Nicolás Nuñez Barreto y Martín Drechsler.

 

El reconocido físico Juan Pablo Paz, profesor de la UBA y científico de Conicet, contó en  ABC Universidad que vienen soñando con este experimento desde la década de 1990. “Estoy muy contento porque ésta ha sido una aventura que tuvo éxito. Nosotros somos conocidos en la comunidad internacional por nuestros trabajos teóricos, que venimos haciendo desde hace tiempo. Pero ahora, sabemos que este laboratorio nos va a poner en la mira del mundo porque pasamos a integrar el mapa de los países con grupos experimentales que hacen  investigación de punta en la física de iones fríos”, aseguró con orgullo.

Además, adelantó: “La inauguración formal del LIAF la vamos a realizar el 18 de julio próximo y van a venir varios físicos de renombre mundial, entre ellos, David Wineland, que recibió el Premio Nobel de Física en 2012 justamente por sus contribuciones para el desarrollo de las técnicas que permiten atrapar y enfriar iones”.