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Verde pero malo: bacterias tóxicas potencialmente mortales en ríos y lagunas

27/03/2019

Un estudio argentino advierte sobre la grave situación en la que se encuentran las lagunas y embalses donde se obtiene agua para consumo humano

 

Playa "Las Palmeras", en la zona del Embalse de Salto Grande.

Un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 122 cuerpos de agua de la Argentina, afectados por floraciones de bacterias potencialmente tóxicas, mostró que la mayoría de estos sistemas acuáticos exceden ampliamente el nivel de alerta establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para aguas de consumo humano y recreación. El trabajo fue publicado en la revista Harmful Algae.

“La floración de cianobacterias potencialmente tóxicas es uno de los grandes problemas en todo el mundo y también en nuestro país, porque afecta la calidad de las aguas”, explicó en ABC Universidad Inés O’Farrell, docente en Exactas UBA e investigadora del Conicet.

“Los datos muestran que el estado ambiental en Argentina es gravísimo, pues el 74,5% de los sistemas acuáticos estudiados llegaron a contar más de 100 mil células por mililitro, lo cual excede ampliamente los niveles de alerta más altos establecidos por la Organización Mundial de la Salud para aguas de consumo humano y recreación”, advirtió.

La investigadora indicó que las áreas que mostraron los niveles más altos de bacterias son, principalmente, los sistemas acuáticos de Chaco y Formosa, el sur de Santa Fe, algunas lagunas bonaerenses, los embalses de la provincia de Córdoba, y el embalse de Salto Grande, en el río Uruguay, Entre Ríos. Las zonas que estuvieron libres de floraciones fueron la Puna y la Patagonia andina.

Lo cierto es que la presencia de cianotoxinas en el agua aumenta considerablemente los costos de potabilización, porque los métodos habituales no logran eliminarlas, y es necesario el empleo de carbón activado y otros compuestos químicos.

Frente a esta situación, O’Farrell recomendó: “Debería haber una educación hacia las empresas potabilizadoras y los que toman decisiones en gestión y manejo de agua, que desconocen la problemática”.

Además, consideró importante la prevención, que implica evitar que la gente ingrese a bañarse cuando las aguas se encuentran invadidas por cianobacterias. En el caso del ganado, “si el productor ve que el agua está verde, que ponga un alambrado y no deje que las vacas vayan a tomar agua”.

“Teniendo en cuenta que las distintas especies cuentan con diversas estrategias de supervivencia, las medidas para asegurar las fuentes de agua potable y los sitios de baño, tanto para humanos como para animales, deberían tener en cuenta las características ecológicas de cada especie”, concluyó la investigadora.