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“Un editor es un ignorante, experto en hacer buenas preguntas”
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15/05/2015

Julio Villanueva Chang, fundador y editor de la revista peruana Etiqueta Negra, estuvo en Rosario y dio una charla en el Centro de Formación Profesional Pichincha del Sindicato de Prensa Rosario

Julio Villanueva Chang, llevó a cabo una charla abierta en el Sindicato de prensa de Rosario
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Autor:
Nicolás Martínez

Julio Villanueva fue fundador de la revista Etiqueta Negra y es maestro de la Fundación García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Entre sus antecedentes se encuentra la obtención del premio de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en crónicas; además publicó los libros "Mariposas y murciélagos", una colección de sus primeras historias en el diario El Comercio de Lima; y "De cerca nadie es normal", una antología de sus perfiles.

De origen chino–peruano, Villanueva Chang se sitúa dentro del mundo de la comunicación en un posición provocante. Sin considerarse periodista, no se cataloga y desafía a propios y extraños mediante una manera muy hábil de generar historias. O como él mejor define, “problematizar para generar memoria”.

Bajo el lema “¿Cómo se construye una idea? ¿Cómo los editores y cronistas consiguen historias desde un título y una pregunta hasta su punto final?”, Villanueva Chang describe su actividad de modo de poder entender su modo de trabajo, como también la popularidad alcanzada por la revista peruana.

Punto de partida. Los fundamentos que se entornan alrededor de la atención del lector son claves que el editor de Etiqueta Negra tiene presentes a la hora de buscar un nuevo autor para contar una historia y poder hacer de ella una buena publicación.

“Partimos de un hecho que a casi nadie le va a importar lo que vamos a publicar. Partimos desde la derrota, desde el escepticismo. Y partimos desde el  hecho que nosotros mismos no sabemos cómo leer y no tenemos tiempo para leer lo que nos gusta leer y aprender”, sostiene Chang, quien se plantea como un desafío del día a día poder llamar la atención del lector “buscando desesperadamente verdad y memoria” como un objetivo comunicacional.

Estamos en una época en que nos olvidamos más pronto lo que acabamos de enterarnos, o acabamos de saber ¿Cómo hacemos para que nos presten atención?

Con espíritu interrogatorio de manera constante, el fundador de Etiqueta Negra también ofrece respuestas y verdades. En su postura como editor, Villanueva se expresa con palabras simples y de manera directa y resume su labor en el arte y capacidad de poder “intuir qué cosas va a recordar el lector y que cosas va a olvidar dentro de una historia”.

Para ampliar su tarea diaria, ejemplifica, busca siempre un sostén desde donde asentar de manera bien clara su modo de elaborar nuevos relatos. “En algunos momentos es conveniente trabajar desde la ignorancia absoluta, en otros desde el lado de un experto”, asevera mientras hace alusión al perfil de Lionel Messi publicado en uno de los números de Etiqueta Negra.

Ese perfil llevó un año y medio de realización y el autor pudo concretar una única entrevista con el futbolista. Fue 9 meses después de estar  buscando, y Messi, sólo le concedió 15 minutos.  La realizó Leonardo Faccio, un patagónico que no le gustaba el fútbol y vivía a una cuadra y media del Camp Nou.

Bajo este ejemplo, Villanueva vuelve a encuadrarse, a definirse: “Un editor es un ignorante, experto en hacer buenas preguntas”. Y lo sostiene bajo el relato de su propia experiencia: “Yo siempre soy un ignorante y mi ignorancia representa a la media de la gente del mundo. Mis frases de cabecera son "no se" y "no entiendo"; y la pregunta que siempre hago es ¿De qué se trata la historia? ”

Es justamente esa ignorancia que describe el editor la que lo hace diferenciarse en cada historia que aborda, con la búsqueda incesante de encontrar el detalle. Para ello la única fórmula es la intuición, comenta Villanueva, y afirma: “Lo que yo hago como editor, sobretodo, es intuir qué vas a recordar y qué vas a olvidar. En 10 mil palabras sólo vas a recordar una o dos cosas, nada más”. De ese modo escarba dentro de la historia que se le presenta hasta encontrar aquel dato, una situación, un comportamiento que pueda lograr captar la atención del lector de manera sobresaliente.

En la charla recuerda el cuento “Ahorcamiento”, de George Orwell, para dar entender el modo en que el editor implanta el detalle. En el relato, un hombre que va camino a la horca desvía sus pies para esquivar un charco de agua en el sendero "¿Qué hace que alguien que va a morir en la horca se cuide de no mancharse sus zapatos?", se pregunta.  Desde ese panorama asegura: “El detalle y la mirada son soberanos para mí, yo no puedo organizar la memoria del lector intuyendo qué van a olvidar y qué van a recordar, si no fijo mi atención en el detalle”.

En un momento Julio Villanueva se aparta del periodismo narrativo y acude a principios de la neurociencia para poder afirmar que “los periodistas trabajan con la generalidad” en pos de definir esa cacería a la cual se dispone en busca de destacar su historia.

Desde allí nuevamente plantea interrogantes y afirma: “Nos hace falta ver cómo la gente recuerda las cosas. Ese detalle tiene que ser significativo, revelador, conmovedor en lo posible. Es un trabajo de observación, de acompañamiento en el tiempo, que no surge de una entrevista, en un momento”. En torno a ello resume en que hay una dificultad por entender y conocer a alguien desde la óptica del periodismo “clásico”, y resume: “A la gente le gusta saber los problemas a través de la vida de la gente”.

Nuevamente y a su estilo, Villanueva Chang destaca que hay que saber distinguir entre lo llamativo y lo significativo: “Asegurarse de que aquello que nos llama la atención sirva para explicar una verdad mayor, superar lo meramente anecdótico, buscar lo revelador, seducir, capturar, conmover”, esa es la premisa.

“Uno tiene que organizar las cosas como quiere que una persona mire el acontecimiento. En ese sentido somos manipuladores, hay de los buenos y de los malos”.

La exposición de diferentes historias publicadas en Etiqueta Negra, a los cuales define como “casos modélicos”, le sirven a Julio Villanueva Chang para fundamentar sus conceptos. En ese derrotero, surgen historias como la de Gisele Bündchen, ‘Una chica correcta en ropa interior’, la cual busca romper con los prejuicios instalados sobre el interés intelectual de las modelos, o la del economista Hernando de Soto en la que se indaga sobre la forma en que organiza su economía doméstica mediante un juego de Monopoly ; o el  perfil de García Márquez, en base a los relatos del propio dentista de Gabo, siendo el único modo de poder acercarse a una entrevista con el maravilloso escritor.

A estas notas se le suman en la lista historias que siempre incluyen un interrogante, que refuerzan la idea del artículo, como "¿Por qué correr el maratón de Nueva York con la certeza de ser la última en llegar?", basada en la historia de una mujer que corrió varias maratones, siempre logrando el último lugar y llegando a la meta con un día de retraso, para poder poner en jaque el significado de que es ser último y qué significa perder. O también la que trama acerca del imperio de la Inka Cola, que se  pregunta: ¿Cómo una bebida con color a orina y gusto a chicle pudo vender más que Coca Cola en su propio territorio?

Bajo esa técnica, con conceptos, interrogantes y el desafío constante, Julio Villanueva Chang, rompe con paradigmas establecidos por el periodismo, hace uso de una notable virtud, construye, problematiza,  genera conocimiento y muestra una manera particular de contar historias, de editarlas desde la elección de un título, con foco en un detalle, hasta el punto final, para lograr algo diferente.