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La Argentina ante las elecciones presidenciales: ¿qué continuidad? ¿Qué cambio?

03/07/2015

La charla debate se llevó a cabo en la Sede de Gobierno de la UNR, donde disertaron David Narciso (El Ciudadano), Eduardo Rinesi (Doctor en Filosofía) y Mario Wainfeld (Página/12)

Charla debate en el Salón de los Espejos de la sede de la UNR.
Autor:
Nicolás Martínez

La presentación de la charla estuvo a cargo del filósofo y político Juan José Giani, quien introdujo al tema en pos de desentramar el panorama socio-político que se avecina ante la llegada de las elecciones presidenciales.

La incógnita planteada en qué se considera continuidad y qué cambio se vio desarrollada por tres disertantes, quienes desde su ámbito de competencia brindaron un análisis atrayente y, de ese modo, aportaron un halo de claridad a la situación presentada.

Abordado por distintos rubros David Narciso, Eduardo Rinesi y Mario Wainfeld dictaron su presentación y graficaron los posibles panoramas a los que se enfrenta el país en la bifurcación que presenta una posible continuidad o un rotundo cambio.

El periodista del diario El Ciudadano David Narciso enfrentó su disertación desde un plano más terrenal, con una presentación de datos políticos y económicos, correspondiente al estilo que suele manejar.

En el comienzo de su oratoria, Narciso realizó un panorama de las aspiraciones de las diferentes fuerzas políticas que se presentan como candidatos a presidentes, para quedarse con respecto a su opinión quienes tienen reales chances de conseguir el mando presidencial, Mauricio Macri y Daniel Sciolli.

“En principio pareciera estar definido que es el cambio y que es la continuidad”, afirmó Narciso para poner en primera plana qué destino tomaba curso su presentación.

De todos modos, una pausa llamó a la reflexión y fue allí donde el periodista rosarino se auto interrogó: “Dentro de lo que se plantea como continuidad, ¿se presentan cambios también?”.

Planteada la hipótesis de un triunfo de Daniel Sciolli, Narciso se dispuso a describir al candidato del oficialismo. Por ese rumbo, destacó: “A Sciolli no lo veo como Kirchnerista, sino como un aliado estratégico. Sciolli- Zaninni es una alianza estratégica que le conviene tanto al gobernador de Buenos Aires como a Cristina Fernández de Kirchner”.

Dentro de esa alianza que plantea David Narciso, las mayores especulaciones surgen por lo que representa Sciolli a nivel político. De todos modos David recurrió al dato histórico y aseguró: “No tiene nada de novedosa, ya Néstor Kirchner lo realizó en 2005 cuando lo llevó  Sciolli como vice”.

El dato que surgió de la presentación de Davis Narciso se destacó por ser el que mayor incertidumbre siembra, y haca ruido en lo que se llama continuidad y cambio. El periodista manifestó: “Del año 2003 hacia acá, será la primera vez que no haya un Kirchner en el Sillón de Rivadavia, y allí surgen los interrogantes”.

Estas incógnitas Narciso las enmarcó en un ámbito socio-político y por otro lado económico.

De allí resaltó que la impronta personal de Daniel Sciolli es muy distinta a la que representaban Néstor y Cristina, y resaltó: “Tiene otra forma de relacionarse con los sectores de poder”, como planteo por el cambio. De todas maneras a modo de defensa de la continuidad, Narciso aseguró: “No va a serle fácil desarmar cosas que se hicieron en estos años”.

Su última afirmación la fundamentó y de ese modo agregó: “Hay una sociedad argentina que tiene anticuerpos muy fuertes, sobretodo en temas como Derechos Humanos, Asignación Universal por Hijo, Matrimonio igualitario, etc…”.

En lo que respecta al plano económico Narciso no dudo y sostuvo que Sciolli en su gestión provincial tiene un equilibrio fiscal, y busca un estado presente. Lo cual presumió llevará a cabo en caso de ser el próximo presidente argentino.

En cuanto a la alianza estratégica que planteó en el comienzo de su discurso, retomó con que es imposible una conducción bifronte, eso se tiene que resolver y ordenar. Como Néstor lo hizo con Eduardo Duhalde en 2005. ¿Sciolli querrá hacer lo mismo?, para ello Cristina colocó a Carlos Zaninni en una clara toma de recaudos.

En base a dicho planteo, volvió a surgir el hecho de un intento de querer volver a políticas neoliberales, lo cual Narciso afirmó que “no le va  ser fácil, porque no se desprenderá con facilidad del kirchnerismo”, en alusión a la presencia de Zaninni en su posible cargo y al poder de Cristina desde el lugar que le toque.

En el completo de la charla – debate, surgió por primera vez la idea de cambios dentro de lo que se presume continuidad. Allí David Narciso planteó posibles variantes y describió: “Lo que Sciolli puede llegar a llevar a cabo es cambiar condiciones de liderazgo político. Ante los niveles de inflación, de negociación salarial, habrá que ver si se puede sostener con una política que no juegue al filo como lo hace Cristina Kirchner”.

El momento de disertar para el filósofo, politólogo y educador, Eduardo Rinesi, llegó de la mano de un análisis que tocó ámbitos filosóficos y sociológicos para lograr describir lo planteado por la presentación.

La idea de continuidad y de cambio, Rinesi, la basó en la hipótesis de que el candidato continuista (Daniel Sciolli) gane las elecciones y desde allí el planteo derivó en qué cambios se pretenden dentro de la supuesta continuidad.

¿No tenemos nada que agregarle a esta continuidad, nada por cambiar?

¿Va a ser la fuerza gobernante la misma que gobernó durante 12 años la Argentina?

Dentro del entramado que propuso  Eduardo Rinesi la posibilidad de responder los anteriores interrogantes los basó en la respuesta de poder definir ¿Qué es el kirchnerismo? De ese modo, una vez definido se podrá evaluar si la continuidad es o no un cambio.

El filósofo, redobló la apuesta y puso en jaque a la audiencia al nuevamente preguntar: ¿Está bien hacerse esa pregunta?

La respuesta surgió de su misma charla, en la cual aseguró: “Al obligarnos a responder caemos en que el kirchnerismo es un populismo contemporáneo, o un neopupulismo avanzado”, lo cual no lo conformó y tildó a tal definición como “prematura”.

Para conducir su respuesta directo al grano, Rinesi afirmó: “Me gusta pensar el kirchnerismo, como uno de esos movimientos que no tiene una propia definición,  como una mezcla, un conjunto de tradiciones político-culturales, el cual tiene distintas modulaciones, algunas más radicalizadas otras más irrespetuosas y otras más instituidas más amistosas frente a los órdenes dados”.

La respuesta sobre la definición del kirchnerismo, Eduardo Rinesi la definió sobre cuatro culturas políticas:

-Tradición nacional popular, democrática, populista.

- Fuerte presencia de un componente liberal: Revindicó de los 12 años, la fuerte militancia a favor de las libertades espirituales, a menudo amenazadas, obstruidas por poderes que las acechan y las limitan.

- Fuerte componente republicano: la militancia por las cosas públicas, la preocupación por el bien común, por el bienestar general.

- Tradición Jacobina: Entendiendo el jacobinismo como una vocación desplegada desde arriba del aparato del estado de transformar la sociedad en un sentido emancipatorio, de mayores derechos y libertades para los ciudadanos.

Desarrollado el análisis descriptivo y a modo de respuesta de los interrogantes planteados, Rinesi concluyó: “Es muy posible que lo que viene sea de un fuerte compromiso por la tradición nacional popular, quizás en una versión más clásica. Pero es muy posible que es lo que viene sea bastante menos liberal, bastante menos republicano y seguramente mucho menos jacobino”.

La presentación de Mario Wainfeld, se basó en hacer una descripción mucho más terrenal, la cual la comenzó cuando aseguró: "No me parece mal decir que el cambio es una sustitución de gobierno”. En base a lo que se planteó a lo largo de la charla-debate, sobre si dentro de la continuidad también se presentan cambios.

De todos modos, el alto lo realizó al plantear que “se vota por que continúe, sin el principal factor que asegura la continuidad”, en alusión a la imposibilidad de un Kirchner en un cargo de gobierno para las próximas elecciones.

Situado desde un lado negativo, renegó sobre lo que se sugirió como continuidad, y de ese modo exclamó: “Si hablamos de continuidad, ¿queremos en los próximos cuatro años tener un 33% de trabajo informal como el que hay ahora? ¿Queremos pasarnos otros 8 años sin ministro de salud como pasó Cristina Kirchner?”

Una simple mención de ejemplos, para remarcar que dentro de lo que se supone continuidad, se puede reclamar cambios. A lo cual pregonó: “Queremos que continúen algunas cosas y otras que cambien. La necesidad se plantea en pensar en qué debería cambiar para asegurar continuidad”.

Dentro del pensamiento continuista, Wainfeld destacó la capacidad de debate, compromiso y acción que adquirió la población en estos últimos 12 años y ejemplificó con el derrocamiento a Anibal Ibarra luego de la tragedia de Cromañón, continuó con la protesta contra la papelera Botnia y concluyó con la multitudinaria marcha #niunamenos, como algunas representaciones de conciencia social.

“Esto forma parte del tejido social, y de la herencia que vamos a recibir. Esto indica que en Argentina no sólo se revindican los derechos, sino que se defienden con mucha rabia y mucho énfasis”, aseguró a modo de aviso para quien se atreva a querer cambiar aquello que la sociedad adoptó como propio.

El panorama que se presentará, exige un fuerte compromiso, el cual Wainfeld se apropió y desde ese punto alertó: “Para continuar un proceso virtuoso, hay que darse cuenta que es lo que ha pasado, para que mucha de la dinámica virtuosa del proceso kirchnerista se haya frenado en muchos sentidos”.

La idea de cambio y continuidad está claramente planteada. El cambio se apropiará de la escena política, la cuestión se verá entonces disputada entre si esa idea de cambiar será total o estará incluida dentro de un proceso de continuidad, donde las alternativas busquen atacar planos desconocidos y potenciar los logros adquiridos.