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El pueblo chileno le dice basta a las jubilaciones privadas
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27/08/2016

Masivas marchas piden al gobierno acabar con las Administradoras de Fondos de Pensión, instauradas por el "pinochetismo". Grandes ganancias empresariales, a costa de los trabajadores. El ejemplo argentino

Foto: La Tercera
Autor:
Alejandro Arnoletti

Multitudinarias manifestaciones se realizaron el pasado domingo en cincuenta ciudades de Chile para pedir el fin de las Administradoras de Fondos de Pensión (AFP). Las marchas lograron reunir a cerca de un millón de personas que esperan una respuesta del Gobierno de Michelle Bachelet, ante una problemática que impera en el país trasandino desde la dictadura de Augusto Pinochet.

El negocio de las AFP tiene ingresos importantes para las empresas, pero con perjuicios para los trabajadores. Según un estudio, las administradoras aumentaron en un 71,4 % sus ganancias durante los primeros diez meses de 2015. La edad de retiro para las mujeres es de 60 años y para los hombres de 65 y luego de su etapa laboral perciben bajas pensiones. Por ese motivo el 81 por ciento de los chilenos está a favor de modificar el sistema imperante y el 72 por ciento se sintió perjudicado por las AFP. A raíz de las características del sistema, los ahorros pueden caer producto a la especulación financiera que los dueños de las administradoras puedan realizar en su beneficio.

El régimen obliga a los trabajadores a aportar el 10 por ciento de sus salarios a las empresas privadas de administración de pensiones durante toda la vida laboral, pero los adultos se jubilan cada vez más pobres. En la actualidad el 90,75 % de los jubilados de Chile recibe pensiones inferiores a 233 dólares, casi la mitad del sueldo mínimo establecido en el país, según un informe publicado por la Fundación Sol. Existe una marcada inequidad respecto a los montos recibidos por hombres y mujeres, siendo ellas claramente perjudicadas.

 

Foto: RadioZero.cl

 

El plan previsional diseñado por José Piñera, ministro del Trabajo y Previsión Social entre 1978 y 1980, sirvió como inspiración para la implementación de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) en Argentina. Desde la aprobación de la Ley 24.241 en 1993 se desdobló el sistema coexistiendo uno de reparto administrado por el Estado y uno de capitalización individual, por las AFJP. La privatización de las jubilaciones se extendió hasta el año 2008 y reflejó situaciones similares a las presentadas en Chile.

 

 

 

Para comprender la problemática que atraviesa al país vecino, el portal de Radio UNR entrevistó a “Coco” López, conductor del programa “Rompiendo los Cocos”.

 

¿Cómo se puede entender la masiva movilización del domingo?

La movilización en Chile contra las AFP debe entenderse como un fracaso del neoliberalismo en América Latina. En 1981 Pinochet y todo el séquito que tenía de Chicago Boys y de economistas que cumplían a rajatabla órdenes de organismos financieros internacionales presentan al pueblo chileno como una solución para el tema de las jubilaciones la Administración del Fondo de Pensión (AFP). Lo que Pinochet hacía era estructurar un negocio para que empresas privadas se queden con el aporte de los trabajadores chilenos. En ese año todavía en Argentina estaba la dictadura militar. La presidenta Michelle Bachelet ha tenido que lidiar con la herencia pinochetista en dos temas fundamentales en los que ha hecho escuela el liberalismo, que es en la educación y en el tema de las pensiones y jubilaciones. En el primer gobierno tuvo que luchar y todavía sigue haciéndolo con el tema de los estudiantes y de los docentes que quieren una educación para todos y que incluso ponen como ejemplo la educación en Argentina. En Chile para estudiar si no tenés los fondos propios tenés que empeñarte y pasás tu vida, es decir, estás hablando de un profesional universitario pagando sus estudios. Ésa es una herencia de la dictadura que Piñera no la tocó porque a su vez era un empresario educativo. La presidenta tiene que afrontar en su segundo mandato también este mismo problema, teniendo una carga adicional porque muchos de los líderes estudiantiles, en reclamo de una mejor educación y gratuita para el pueblo, son hoy legisladores nacionales que impulsan estas medidas y que al mismo tiempo participan en las demostraciones públicas. Y en el caso de la AFP ha pasado algo parecido. Después de las promesas que le han hecho al pueblo sobre los beneficios de la jubilación privada, lo concreto es que hoy más del 90 por ciento de los jubilados en Chile recibe la mitad de lo que es el salario mínimo. Entonces la gente se siente estafada. Se siente estafada porque además de no recibir lo prometido, han visto que las administradoras de los fondos de pensión, que cada vez aumentan más sus previsiones en el año 2015 han aumentado sus beneficios en un 70 por ciento. Esto es una expresión típica del liberalismo porque hay ganancia de los sectores privados que se encargan de las pensiones y el deterioro de lo que reciben los pensionados. Eso explica el hartazgo y la bronca de la gente y la salida a la calle con una consigna que es “No a las AFP”. Acá está en una encrucijada el Gobierno porque lo que está diagramando es una mejora pero dentro del marco de las AFP, o sea, mejorar el sistema pero no eliminarlo. Ya le han anticipado que si no se cumple con ese pedido va a haber un paro nacional el 4 de noviembre. Primero se dijo que en 50 ciudades de Chile habían salido un millón de personas a la calle y que en las alamedas de Santiago de Chile había habido por lo menos 300 mil; si bien después por supuesto la policía baja ese número lo importante es que ha habido movilizaciones y con una consigna única. No he visto que alguien se atribuya la organización de la protesta, la clase política chilena no tiene la suficiente imagen positiva para encabezar por sí sola aunque haya dirigentes que en general tienen buena imagen. La ponen a Bachelet en una posición difícil, en un momento en que su imagen pública según las tradicionales encuestas públicas está disminuida.

 

¿Cómo funciona el sistema?

No sé cuánto pudo haber influido en Chile la decisión argentina de eliminar las AFJP, lo que sí es que el mecanismo era único. Cada vez cobrarte mayores comisiones, cada vez mayores ganancias para las administradoras de los fondos de pensión y cada vez una mayor inseguridad acerca de la cantidad de dinero que vas a recibir el día en que te conviertas en un pensionado o jubilado porque todo eso fluctúa de acuerdo a las inversiones que haya. Vas a recibir el resultado de una timba financiera que hagan los que administran tu plata. Es realmente indignante. Alguien maneja tu dinero, te lo van a devolver con el tiempo pero sin decirte qué cantidad vas a recibir. Te puede salir bien o te puede salir mal. A los que nunca les sale mal son a los que administran tu dinero. Una de las propuestas que tiene Bachelet pero que no va a ser aceptada por los manifestantes es aumentar las cuotas y exigirles a las patronales un cinco por ciento más. En Argentina podemos hablar de la misma manera que cuando se instauró en Chile como ejemplo de las pensiones privadas era el modelo a imitar, para los chilenos puede ser Argentina una experiencia para tener en cuenta que es posible desarmar el negocio y organizar de manera estatal el cobro de las jubilaciones. La explicación de por qué la gente salió a la calle es que se siente estafada. Si recibiera una jubilación de buen nivel, que le permita resolver sus problemas, obviamente que no habría miles de personas en la calle. Pasaron más de 30 años para que la gente pueda constatar que lo que se prometió como la panacea para las jubilaciones era un negocio privado que terminó estafando a sus futuros beneficiarios.

 

Se puede encontrar una relación entre el origen de las AFJP argentinas y el desarrollo AFP chilenas

Las AFJP argentinas buscaban asesoramiento en Chile y los que habían diagramado esa experiencia chilena venían al país a dar cátedra. Está clara la relación entre lo que propuso la Argentina y la experiencia chilena. Lo de Chile es emblemático porque fueron los inventores en 1981 y posiblemente el ejemplo argentino y las dificultades que hoy experimenta Chile en aquellos lugares donde quieran implementar un sistema como este, lo piensen dos veces.

 

¿Vamos nuevamente hacia ese camino?

Después de lo que ocurre en Chile, de 30 años donde el 90 por ciento de la gente percibe menos de la mitad del salario mínimo, acá se intenta volver a las AFJP. Existe el peligro de desfinanciar a la ANSES, que podría dificultar el cumplimiento de los compromisos con los jubilados. A ellos se los ha usado siempre como caballito de batalla. La privatización de YPF era supuestamente para pagarles a los jubilados, lo que significó el neoliberalismo. Hay un dato, el Ministro Frigerio se encarga de asustarnos con que si ellos no hubiesen tomado las medidas que tomaron, Argentina terminaba como Venezuela, y si siguen tomando estas medidas, Argentina va a terminar como diciembre del 2001. No tenemos que mirarnos en el espejo de Venezuela sino en el de la Alianza, donde muchos del PRO fueron socios.