Un eslabón en la cadena violenta de la barra leprosa
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26/07/2016

Los disturbios ocurridos en el estadio de Newell's se dan en el contexto de una lucha de poder entre dos facciones de la barra. El periodista Alejo Diz explica la sucesión que los desencadena

Foto: Marcelo Manera (La Nación)
Autor:
Redacción web

La violencia se hizo presente nuevamente en las canchas rosarinas. En este caso, la pelea por el control de la barrabrava de Newell’s motivó que el inicio del segundo tiempo del clásico ante Rosario Central deba demorarse y que el partido sea parado durante unos minutos en el segundo tiempo. Es un capítulo más de una saga que incluyó dos asesinatos en los últimos dos meses.

El encuentro de ida entre las reservas de los dos principales clubes de la ciudad se dio en el marco de la Copa Santa Fe, organizada por el Gobierno de la Provincia y la Federación Santafesina de Fútbol. Para este partido se dispuso un operativo policial que incluyó 700 policías, la presencia únicamente de público local (a diferencia del resto de los partidos, que contó con dos hinchadas) y una lista de personas con derecho de admisión que no pudo ingresar al estadio. A pesar de ello hubo problemas.

 

 

En el entretiempo del cotejo una de las facciones de la barrabrava decidió quitar una bandera que mostraba la imagen de Matías “El Cuatrero” Franchetti, asesinado el 7 de junio frente al estadio “leproso”. Por ese motivo se inició una disputa en la primera bandeja de la tribuna comúnmente local que incluyó, según testigos, que uno de los hinchas exhibiera un arma, originara corridas y que las personas ajenas al conflicto intenten pasar a la platea. En el segundo tiempo del partido, que demoró cerca de media hora en iniciar, el “trapo” fue colgado nuevamente y un grupo de barras trepó a la cima del alambrado originando que el partido sea parado por unos minutos.

 

Foto: Rosario Plus

 

En comunicación con el programa “Feos, sucios y malos”, Alejo Diz analizó el conflicto en el seno de la barra del parque y disgregó las distintas facciones que intentan quedarse con el poder del paravalanchas. El periodista de Rosario|12 explicó que “las barrasbravas encuentran estabilidad cuando tienen un referente, que tiene ascendencia sobre las 1000 o 2000 personas que moviliza”. Cuando esa estabilidad se rompe, los grupos que aspiran por ese liderazgo luchan “matándose a trompadas dentro de la tribuna, aunque ahora lamentablemente ganaron en violencia y es con armas de fuego que disputan el poder”.

Según explicó Diz hay dos sectores que se disputan la tribuna. Por un lado aparece la facción de Nelson “Chivo” Saravia, cercano a “El cuatrero”. Por el otro se encuentran Leo Fernández y Norberto "Al Pacino" Grillar, allegados a Maximiliano La Rocca. Este último fue asesinado el 27 de junio pasado, mientras conducía su automóvil por Pellegrini al 5300. “’El cuatrero’ era de Tablada y La Rocca, de los Fonavi de Mendoza y Donado. Hay gente de la barra que es representado por cada una y es en esa lucha que aparece el asesinato de los dos”, contó el periodista. La puja se inició una vez que el anterior líder, Diego “Panadero” Ochoa renunció desde la cárcel a liderar al grupo violento. Para entender el presente es necesario retrotraerse al entramado iniciado cuando Ochoa “asumió” en la tribuna.

 

Foto: Arroyo Diario

 

Tras la muerte de Roberto “Pimpi” Camino el 19 de marzo de 2010, el poder lo ostentó Diego “Panadero” Ochoa. Según investiga la Justicia, Ochoa habría sido instigador del crimen del líder de “La hinchada que nunca abandona”, motivo por el cual está procesado y detenido a la espera de una condena. A partir de allí la barra de Newell’s estuvo unida hasta septiembre de ese año. Allí un sector encabezado por Maximiliano “Quemadito” Rodríguez enfrentó a trompadas al “Panadero” pero no pudo destituirlo. Rodríguez fue asesinado en Corrientes y Pellegrini en febrero de 2013 y la Justicia procesó a Ochoa como instigador del hecho, causa que también lo llevó a prisión.

 

 

El principal acuerdo de Ochoa cuando se convierte en jefe de la barra es un pacto que hace con ‘Los Monos’ en 2010, cuando no se los nombraba en ningún lado”, indicó Diz y agregó: “Así establecieron que ‘Los Monos’ no se metían con la barra de Newell’s y ellos con el narcotráfico”. “El acuerdo lo hace luego de que balearan el micro a la vuelta de un partido en Buenos Aires y causara la muerte de Walter Cáceres. Ese ataque fue propiciado por ‘Los Monos’, que tenían la intención de hacerse con la barra. La mayoría de los integrantes de la banda son de Newell’s, salvo algunas excepciones como Claudio ‘El Pájaro’ Cantero, que era de Central. De ahí provenía ‘El quemadito’”, amplió el periodista de Rosario|12.

Tras su detención en agosto de 2013, Ochoa continuó controlando la barra desde la cárcel. A pesar de ello, “hizo saber en octubre a sus remplazantes de confianza que no estaba dispuesto a seguir al frente de la hinchada, cansado de los problemas por las disputas de sus laderos en el último año y que no podía resolverlo con mensajes de texto o comunicaciones telefónicas”. El entrevistado también señaló que “lo visitaban dos integrantes convocados como interlocutores y luego de la renuncia se pierde el contacto con él, salvo uno que lo visitó en diciembre pero era amigo de la infancia”.

Con la renuncia de Ochoa, se cae el acuerdo que había en la barra y surge la división entre “El Chivo” Saravia, por un lado, y Leo Fernández y “Al Pacino”, por el otro. “’El Panadero’ había cedido al primero su representatividad y Fernández era hombre de confianza porque controlaba el ingreso en la puerta del estadio diciendo quién entraba y quién no”, sostuvo Diz y agregó: “Fernández se abrió de la hinchada antes de la renuncia del ‘Panadero’, tentado con quedarse con ese lugar”.

“Como Saravia fue víctima de muchos ataques, al igual que su hermano, se corrió del protagonismo principal pero siguió dando órdenes. Ser protagonista es ser interlocutor con la dirigencia y la policía”, explicó el periodista. Además mencionó “que allí toman presencia el ‘Cuatrero’ Franchetti y La Rocca”. “Franchetti tenía 18 años en 2010 y era capaz de hacer cualquier cosa para ganarse la simpatía del líder; en cambio La Rocca tenía una amistad con el ‘Panadero’ desde la adolescencia en el barrio y fue tomando espacios cuando Ochoa ganaba las internas propias, en momentos de traición de hombres cercanos. Termina por involucrarse cuando éste renuncia”, describió.

El último partido de Newell’s en condición de local por el Campeonato de Primera División data del 22 de mayo. En la tarde en que “La Lepra” vence 2-1 a Atlético Tucumán, los desenlaces de Franchetti y La Rocca todavía no habían sucedido. Las muertes “ocurren en un período en que no hay partidos, lo que dificultaba encontrar señales de la disputa”, profundizó Diz. “Cuando La Rocca encuentra la libertad ya no había partidos y por lo tanto era difícil hallar señales de ese encono. Con Saravia y el ‘Cuatrero’, La Rocca nunca estuvo al frente de la barra”.

 

 

 

Copa Santa Fe

El Estado dispuso derecho de admisión para un grupo sindicado como barrabrava, por lo que se impidió el ingreso a la cancha. En el debut de Newell’s en el certamen, ante Puerto San Martín, “la mitad de la gente que estaba identificada como barra no va nunca a la cancha”. En tanto que para el partido ante Central “se aplicó con casi todos los referentes de Leo Fernández y algunos de Saravia”. “Están disminuyendo a una facción y dejan más representatividad a la otra”, manifestó Diz. Además explicó: “De los barras de más antigüedad, los que tienen entre 35 y 40 años, ninguno va a la tribuna, sino a la platea. Lo hacen hasta que no se esclarezca quién se queda con la tribuna y así dejan expuestos a los más jóvenes, que tienen el afán de satisfacer a los barras para ganar lugar”. “Si la restricción se amplia y queda el espacio vacío, alguno podrá ocuparlo pero tendrá problemas cuando llegue a su barrió y allí puede formar parte de una crónica policial”, estimó en “Feos, sucios y malos”.

 

Foto: Vía Rosario

 

Futuro

Para Diz, “el futuro se encuentra con estabilidad”. “Aparece una oportunidad para rescatar desde el punto de vista que tuvo la provincia, al intervenir con decisión por el área de Seguridad y política, con la presencia de Pullaro”, dijo y aclaró: “Esto aparece en un momento de debilidad de la barra, pero en algún momento se va a superar”.

Para el 19 de agosto está previsto el inicio del Campeonato y Diz estimó que las banderas de la barra van a estar. “El domingo no estuvieron porque en el cuartito donde la guardan en el club hubo custodia policial. Es improbable que esté ese control en el primer partido porque lo primero que hace la barra es arreglar con los policías cómo ingresan ellos y los trapos”, afirmó. El periodista aseguró que “en el club sabían lo que iba a ocurrir”. “Lo que hace Eduardo Bermúdez es un grito al cielo pidiendo auxilio. El acuerdo es inevitable”, señaló.

Por otra parte, el entrevistado trazó un paralelismo entre las barras de los dos clubes más importantes de la ciudad. En ese sentido contó que “la barra de Rosario Central mueve más gente y más dinero porque tiene un presupuesto que cuadriplica al de Newells”. En contrapartida, “Andrés ‘Pillín’ Bracamonte reparte entre todos lo que ingresa para conservar el statu quo, mientras que en Newell’s se pelean por lo poco que hay y reclaman por lo que tienen que haber”. “Reclaman por plata que sirve para pagarle a la policía, que es la primera que va a cobrar en esa caja”, sentenció y amplió: “Si no se supera esa hipocresía se vuelve a foja cero”. “En tanto y en cuanto no se avance colectivamente con esta política en los dos clubes, no es válido. Van a seguir perseverando y ganando la batalla. Se puede avanzar si lo hacen ambos clubes”, concluyó.