Concluyó en Rosario el XIV Congreso de Ciudades Educadoras
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06/06/2016

Junto a representantes de 113 ciudades de 23 países de 4 continentes, la intendenta Mónica Fein destacó la búsqueda de "nuevas reglas de juego" para transformar complejas realidades comunes a las grandes urbes

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Redacción web

La intendenta Mónica Fein presidió el sábado 4 de junio el cierre del XIV Congreso Internacional de Ciudades Educadoras, encuentro que se llevó a cabo en la Franja Joven del río desde el miércoles 1° con la presencia de intendentes, alcaldes, concejales, técnicos de ayuntamiento y representantes de organizaciones de la sociedad civil de múltiples países convocados para debatir e intercambiar experiencias en políticas públicas locales centradas en la convivencia y la igualdad; las jornadas convocaron además a unos 1.800 participantes que pasaron por las distintas instancias del Congreso abiertas a la comunidad, y en su último día incluyeron la difusión de un particular Manifiesto elaborado en forma colectiva por niñas y niños de toda la ciudad, y la entrega de premios a experiencias de gestión destacadas.

Organizado por la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras (AICE), este congreso recibe, cada dos años, a funcionarios y especialistas en un espacio de diálogo e intercambio de prácticas de referencia y reflexión conjunta en sintonía con el lema propuesto por Rosario de acuerdo a lo que constituyen sus políticas públicas: la búsqueda de construir ciudades más justas apostando a la convivencia, a la solidaridad y al respeto a la diversidad, poniendo en valor la igualdad de oportunidades y la integración social como principios que posibiliten esa construcción.

Al clausurar el encuentro la intendenta Mónica Fein valoró que “Ciudades Educadoras fundamentalmente nos debe servir para pensar que cuando algo es indispensable como la convivencia, pero que aparentemente no es posible, tenemos que cambiar en nuestras ciudades las reglas de juego…”. “Cambiar las reglas de juego de un país, de una nación es muy complejo, todos lo sabemos, pero en una ciudad no es tan complejo, es tomar la decisión de hacerlo. Y para que todos jueguen, hay que construir las reglas de juego con la sociedad. Eso significa participar, y eso es tomar decisiones, y eso significa construir con otros”.

“Las Ciudades Educadoras -continuó la intendenta- construyen con otros e intentan cambiar las reglas de juego para lograr la convivencia en cada territorio. En Rosario intentamos todos los días hacer eso, digo intentamos porque la ciudad educadora es también un aprendizaje continuo hacia un objetivo".

Y para poner en ejemplo lo que constituye ese cambio en las reglas de juego, agregó que "cuando estábamos de espaldas al río, con nuestro Plan Estratégico, discutiendo en asamblea con los ciudadanos decidimos ser la ciudad del rio; esa definición ciudadana desde 1998 nos lleva a decir que estos espacios se los hemos ganado en la mirada al río, en el uso público, cambiando alguna regla de juego, porque si hubiésemos dejado solamente la mirada del mercado seguramente aquí habría muchos espacios de compra venta, y otras reglas de juego. Era lo más valioso para la sociedad, que lo urbano sea de uso de lo público. Cambiamos la regla de juego construyendo nuevas centralidades, en diálogo con la universidad, y así llegamos a la descentralización municipal, y hoy tenemos los Centros Municipales de Distrito; construyendo nuevas centralidades. Las nuevas centralidades están donde están los ciudadanos".

"También cambiamos la regla de juego construyendo espacios de discusión, complejos, sobre igualdad de géneros, identidad de género, procesos de participación ciudadana, procesos de participación para llegar al compromiso ambiental, generamos espacios para darle sustentabilidad a la ciudad" continuó Fein y amplió el concepto a la generación de espacios barriales, territorios y Mesas barriales, "donde pudimos discutir nuevas reglas de juego. Porque sabemos que los territorios donde viven la mayoría de nuestros ciudadanos tienen reglas de juego que no incluyen, que segregan y no construyen espacios en común, y si bien podemos mostrar espacios públicos que Rosario ha construido como una fortaleza de lugar de encuentro, también les podemos mostrar que no hay desarrollo posible si no discutimos el espacio común, el espacio de encuentro, el de desarrollo de igualdad".

Luego profundizó que "hemos cambiado las reglas de juego porque tenemos un laboratorio público de medicamentos. A muchos le llama la atención, pero ¿porqué no podemos producir medicamentos y entregarlos en forma gratuita?; ¿por qué el mercado nos quiere decir que es una mercancía cuando en Rosario creemos que es un bien social? Eso también es cambiar la regla de juego".

Con todo, la intendenta señaló que "nuestro mayor desafío sigue siendo construir en la diversidad, integrar y convivir en la diversidad. No es sencillo apostar a la convivencia. En estas jornadas queda presente que la ciudad educadora es la que no puede quedarse en la certeza de haber alcanzado un fin determinado".

Y graficó: "Mucho hemos avanzado en materia de igualdad de género, pero los femicidios nos siguen doliendo y son muchos, por eso ayer (por el viernes) estuvimos en la marcha. Hemos integrado a las juventudes en pensar, diseñar la construcción de la ciudad, pero los varones jóvenes siguen siendo la población mas asolada de la violencia urbana; hemos acompañado la creación de emprendimientos productivos de la economía social y hay muchos sectores por fuera de la economía formal".

"Construir la ciudad educadora es entonces un desafío de diálogo y de la toma de decisiones, donde los gobiernos locales tenemos un rol crucial e indelegable que es el de la responsabilidad de sentar en la mesa a todos  los sectores sociales y saber que somos capaces, como lo dicen los niños en su manifiesto, que cambiar las reglas de juego sea posible para todos y todas".

El Manifiesto de los chicos para Ciudades Educadoras

Más de 3.000 chicas y chicos de entre 3 y 11 años aportaron a un Manifiesto que fue entregado en el cierre del Congreso de Ciudades Educadoras. A través de él los niños exponen su mirada sobre Rosario, la convivencia, la solidaridad y el respeto a la diversidad, poniendo en valor la igualdad de oportunidades y la integración social.

El documento se realizó a través de un sostenido trabajo de los Consejos de Niños y fue compartido con la intendenta el sábado 4 de junio en el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC). “Los niños, en el manifiesto que nos dejaron, nos regalaron una serie de ideas para que pudiésemos jugar, y como ellos entre juego y juego, encontrar soluciones diferentes”, destacó la intendenta.

La modalidad de los Consejos fue ideada por el pedagogo italiano Francesco Tonucci, quien la propuso como una forma de lograr que las personas que toman las decisiones en las ciudades escuchen a los chicos que las habitan, representados en los grupos de Consejeros.

En este rumbo, desde principios del mes de mayo se trabajó con los Consejos de Niños en: Centro Cultural El Obrador (Espinillo y Maradona), Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza), Ciudad de los Niños (Vélez Sarsfield 164), Centro Municipal Distrito Noroeste (Av. Provincias Unidas 150 bis), Biblioteca Municipal José M. Estrada (Servando Bayo 799), Centro Municipal Distrito Sudoeste (Av. Francia 4435 bis), Centro Municipal Distrito Norte (Warnes 1917), Casa de la Cultura Arijón (Arijón 84 bis) y Tríptico de la Infancia.

Asimismo, formaron parte de esta red de Consejos de Niños los centros de convivencia de los barrios Rucci, Las Flores, Nuevo Alberdi, Travesía, Las Flores Este, San Francisquito, Acindar, Santa Lucía, Distrito Oeste, La Esperanza, Emaús, Ludueña, Ludueña Norte, Ludueña Sur, Vía Honda, Belgrano, Los Cedros, Bella Vista, Itatí, Mburucuyá, Flammarión, La Lagunita, Tío Rolo, San Cayetano y Ayacucho.

Expresa el documento

"Los chicos y las chicas de Rosario, sabiendo que los grandes van a reunirse para pensar los territorios de convivencia, han juntado sus ideas y sus sueños y les han puesto palabras. Son palabras de chicos, ellos se las regalan. Son palabras levantadas en el aire para que sean libres. Dichas bajito para compartirlas. Escritas por manos amigas para que no desaparezcan...".

"Para pensarlas se juntaron, y hablaron, y jugaron, con el corazón flameando como una bandera; imaginando la manera de contarles cómo ven la convivencia en nuestra ciudad. Esto no es un manifiesto terminado, es la letra de un poema de colores, una lista de cosas por hacer; un regalo para que todos vivamos mejor.

“Somos los chicos. Estamos más cerca de la tierra, somos nuevitos en la vida, tenemos las ideas sueltas. Los invitamos a jugar con nuestro manifiesto y a lo mejor jugando y jugando, pueden ver el mundo de otro modo.

“Los chicos y las chicas presentes en este acto, a través de este Manifiesto, proclamamos las ideas que aquí están escritas para que ustedes las hagan volar por los aires y las compartan con el mundo.

De todos los barrios surgieron percepciones distintas sobre la ciudad compartida::

¿Qué es la convivencia?

Convivir es tener amigos. Todos podemos convivir.

Algunos quieren que se una la ciudad y otros no.

Convivir es como un pueblo, todos reunidos en la puerta tomando mate.

Nos gusta jugar en las plazas donde hay pajaritos, que son los novios de las mariposas.

Cuando tenemos miedo queremos que alguien nos abra una puerta.

Cuando uno se siente solo en la ciudad se le ocurre buscar a alguien.

Cuando se duerme, sueña que tiene muchos amigos. A veces cuando soñás, tenés pesadillas.

Convivir es no perder la cabeza, poder vivir en paz, lograr acuerdos.

Convivir es que seamos diferentes pero que no nos peleemos por eso.

Convivencia es Juntos. Todos nosotros. El caos te enseña

La convivencia es multicolor porque está en todos lados y la hacemos entre todos.

La convivencia es brillante y verde porque es la esperanza. También podría ser gris, igual que la vida, porque el gris es la combinación de blanco y negro, una mitad entre lo bueno y lo malo, un balance.

La convivencia suena a aplausos, a pasos, porque es caminar con tus amigos y que se escuche que caminamos. Huele a miel, a flor, a pasto, a limón.

La convivencia es Facebook, es estar en comunidad, aún cuando estás solo.

La convivencia huele a la chocotorta que hace mi mamá.

La convivencia fea, tiene el gusto de la comida que no querés comer.

La convivencia es vecino, cariño, sol. A veces nos enojamos porque no sale el sol.

A veces, la convivencia es estar encerrados.

Cuando hay problemas, la convivencia es estar unidos para hacer mejor las cosas.

Poder caminar solo, te permite encontrarte con otros.

Los adultos se juntan a charlar y a pedirse ayuda. Se tendrían que juntar más para divertirse.

La convivencia es como un collar: cuando se rompe el hilo, todas las pelotitas se desparraman.

Hoy se llevan mal por el fútbol pero siempre hay un motivo para llevarse bien y para llevarse mal.

También se puede convivir de una forma mala. Cuando algo es difícil es que no podemos ponernos de acuerdo.

Sin peleas sería aburrido, lo mismo que si fuéramos todos iguales. Hay que llegar a una decisión común. Pelear es no llegar a un acuerdo.

Las peleas sirven para aprender. Convivís con el otro

La muerte no tiene solución. La guerra sí se puede solucionar: hablando. 

¿Qué es la ciudad?

La ciudad huele al aire libre.

La ciudad ideal es una combinación entre naturaleza y humanos. Mucho natural y mucho artificial.

La ciudad está tan llena de sorpresas como de casas, tiene muchos patios y canchas de fútbol

En la ciudad, cuando me confundo, aprendo.

Sería lindo volar libres por la ciudad, felices. También podríamos volar bajo un ala gigante.

Si pudiera volar me iría a lo de mi abuela, donde viven mis tíos y primos. Yo también soy de allá. Allá hay palomas.

La ciudad se ve distinta depende de dónde se la mire.

La nueva ciudad siempre se va construyendo.

En la ciudad hay que salir un poco de lo cotidiano y hacer parque. Rosario es hacer parque.

En la ciudad lo más lindo de estar con alguien es salir a pasear.

La ciudad hace rascacielos para que se rasque el cielo cuando le pica.

Rosario suena musical como los artistas. Suena Guau guau como los perros. Suena bum bum como los autos.

En Rosario el celeste es el color que más se ve, el celeste del cielo y de las banderas.

Los habitantes de la ciudad soñamos con colores.