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Impeachment: se profundiza la restauración conservadora en Latinoamérica

14/05/2016

La situación de Brasil abre un abanico de interrogantes acerca del futuro de Brasil y de la región. En ese sentido es importante entender por qué se llegó a esta situación y cómo avanzará el bloque latinoamericano. 

Autor:
Alejandro Arnoletti

Brasil está viviendo horas muy convulsionadas a raíz de la crisis política que afrenta. El inicio del proceso de destitución de Dilma Rousseff no generó sorpresas a raíz de la fuerte pérdida del capital político que supo tener tanto ella como el Partido de los Trabajadores. De ser el “motor de Latinoamérica” y una de las potencias emergentes a nivel mundial, ahora el vecino país vive en la incertidumbre política. Con el gobierno de Michel Temer se abre un nuevo capítulo, que va en sintonía con el giro a la derecha que está tomando la región y principalmente uno de sus principales socios político-económico como lo es Argentina. Un cúmulo de situaciones coyunturales cultivó este presente que deparará indefectiblemente en la salida definitiva de la presidenta, por ahora apartada de forma temporal.

Muy atrás quedó en el tiempo el proceso poderoso iniciado por uno de los principales referentes de la historia política brasileña, como lo es Lula da Silva. Una sucesión importante de logros sociales y económicos en distintos frentes, que permitieron que millones de personas salgan de la situación de pobreza no bastaron para que los conflictos recientes los dejen atrás.

En comunicación con el portal de Radio UNR, el doctor en Relaciones Internacionales, Esteban Actis, analizó: “Desde mitad del año pasado, Brasil viene experimentando una triple crisis. Por un lado el vacío de poder de la presidencia de Dilma Rousseff y su pérdida de popularidad muy rápidamente una vez que ganó la elección; una crisis del sistema político, en la manera de gobernar a través del presidencialismo de coalición y una muy fuerte crisis económica, con una de las recesiones más grandes de Latinoamérica y una caída del PBI de casi el cuatro por ciento”. El también docente en la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la UNR y becario postdoctoral del Conicet agregó una cuarta causa, de carácter moral: “El estallido de los escándalos de corrupción salpicó no sólo al Gobierno sino también a toda la clase política de Brasil”. “Esto ha sido un combo explosivo que se dirigió a un intento de la oposición de no esperar el devenir democrático hasta las futuras elecciones, sino conseguir una salida anticipada de Rousseff. Nadie en Brasil supone que la presidenta vuelva, sino que se va a consumar el ‘impeachment’ y va a ser el vicepresidente Michel Temer el que estará al mando de la Presidencia”, expresó Actis.

El motivo para llevar adelante este proceso fue un presunto “crimen de responsabilidad” cometido por la presidenta, a través de una triangulación fiscal para tapar parte del déficit fiscal. Según explicó Actis, “es una práctica regular que han utilizado todos los presidentes de Brasil y no parece una argumentación válida y sustentable para apartar a un presidente”. Por ese motivo hay una discusión muy fuerte sobre la legitimidad del apartamiento del Rousseff. En ese sentido afirmó: “Lo que se cuestiona acá es que es legal pero la legitimidad ha sido viciada y quedó demostrada con los discursos que se presentaron en la Cámara de Diputados, cuando la mayoría votó con una connotación política muy fuerte de que no sea la presidenta, abocando a múltiples factores pero ninguno sobre la situación de fondo”. Por ese motivo, muchos analistas hablan de un “golpe parlamentario” o “golpe blando”. Dentro de ese grupo se encuentra “Coco” López, periodista con una dilatada trayectoria en cuestiones internacionales y conductor de “Rompiendo los Cocos”, en Radio UNR. En comunicación con este portal dijo: “Lo sucedido en Brasil para mí es un ‘golpe parlamentario’ para separar a una presidenta que tuvo 51 millones de votos y ahora una centena de legisladores decide que no puede seguir en el cargo. Como dijo la propia Dilma, ella pudo cometer errores pero no crímenes”.

En su análisis, López extiende la problemática brasileña a un contexto latinoamericano que de a poco vuelve al orden impulsado por Washington. “Uno puede prejuzgar que es un cambio geopolítico muy importante en América Latina y en especial en el Cono Sur. Hay una ofensiva neocolonial en la región, avalada por las elecciones en Argentina y este ‘golpe parlamentario’ en Brasil y algunos lo ven como algo normal. No puede ser despegado de una ofensiva que nunca cesó porque el ALCA fue una derrota pero nunca se rindieron los sectores que impulsaban ese gran mercado latinoamericano y la sumisión al recado del Consenso de Washington y al neoliberalismo”. En ese sentido, citó los casos previos ocurridos en Honduras y Paraguay. En el primero de los casos “dieron un golpe tradicional, sacaron en calzoncillos al Presidente Zelaya y lo llevaron a una base militar”; mientras que en Paraguay “inventaron una matanza que nunca se aclaró bien de dónde vinieron los balazos, quiénes eran los responsables y separaron a Lugo”.

Pensando en el futuro, uno de los indicios de las políticas que adoptará Temer está dado por las primeras designaciones de su equipo de trabajo, conformado por personas que y estuvieron alguna vez en cargos importantes. El ministro de Hacienda es ahora Henrique Meirelles, presidente del Banco Central de Lula durante ocho años, aunque para el periodista de Radio UNR “una cosa es estar bajo la dirección de Lula y otra ser ministro de Hacienda con la conducción política de Temer”. El canciller de esta gestión es José Serra, un hombre de Fernando Henrique Cardoso y derrotado por el líder del PT en su primera victoria electoral. Al respecto, López explicó: “Lo veíamos como un líder de la Teoría de la Dependencia y ahora como un dirigente neoliberal. O sea que las relaciones internacionales de Brasil van a tener un cambio sustancial y un giro de 180 grados con lo que estábamos habituados y siempre se había calificado a su diplomacia como un ejemplo de continuidad”. En la misma sintonía, Esteban Actis afirmó: “Políticamente Brasil va a girar de forma brusca hacia una restauración conservadora, por lo que muchas de las políticas sociales y públicas que estaba llevando adelante el PT y mantenía a pesar de la crisis van a ser barridas y va a volver a esta visión clasista, racista y elitista. Es decir, una visión tradicional del país donde una elite económica y política ha gobernado”.

Si bien la Organización de Estados Americanos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Parlasur se solidarizaron con Dilma Rousseff, la duda está abierta sobre el sentido que tomarán los bloques regionales. López se preguntó: “Uno debería verlo como un momento muy especial en América Latina, que abre muchas incógnitas, en un escenario nada fácil para nosotros y en especial lo que pueda ocurrir en Brasil es muy decisivo”. Entre los motivos adujo: “No sólo es nuestro vecino y socio comercial sino también en un futuro Macri y Temer pueden tomar otro rumbo frente a la integración latinoamericana, a la CELAC y UNASUR”. En tanto, Actis estimó: “El Mercosur va a virar hacia una aproximación hacia el Pacífico, con una mayor sintonía con Estados Unidos y tratar de cerrar el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea”. A su vez agregó: “Va a haber un reacomodamiento regional muy marcado hacia una heterogeneidad mucho más cercana al liberalismo económico y el conservadurismo político, con algunos países que quedarán como en minoría como Venezuela, Bolivia y Ecuador. La mayoría parecería que va a ser una restauración de la derecha en América Latina”.

En la sucesión de interrogantes que se abren para el futuro, uno de los puntos a saber es qué posición tomarán los grupos sociales que apoyaron el modelo implantado por el Partido de los Trabajadores y aliados, como los “Sin Techo” o los “Sin Tierra”. ¿Se mantendrán como espectadores pasivos o entablarán disputas políticas en la calle? Por otra parte resta saber si Michel Temer podrá consolidar una estabilidad política y económica, considerando que forma parte de un partido sin una afinidad política clara, que no ha tenido un carisma muy fuerte y que muchos aliados, como Eduardo Cunha, están salpicados de hechos de corrupción. Por último, la preocupación de que esta situación se vuelva una regularidad cuando algún presidente de la región sufra un período de inestabilidad, sea del arco político que sea. En su charla con el portal de Radio UNR, Coco López citó a Tom Jobim cuando afirmó que “Brasil no es para principiantes” y el contexto no es fácil de desentrañar. Cerrando con palabras de Esteban Actis y a modo de conclusión, lo sucedido con Dilma Rousseff “es un retroceso de la democracia en Brasil y la región y un antecedente muy peligroso para América Latina”