El golpe institucional a Dilma Rousseff

18/04/2016

La oposición con el PMDB a la cabeza consiguió en la Cámara de Diputados los 342 votos necesarios para iniciar el juicio político contra la primera mandataria de Brasil. Tanto Michel Temer –Vicepresidente de Brasil–  como Eduardo Cunha –Presidente Cámara baja– buscan vertiginosamente la destitución de la presidenta

La destitución a Dilma dio su primer paso
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Autor:
Redacción web

La Cámara de Diputados de Brasil admitió el domingo el proceso de impeachment de la presidenta Dilma Rousseff en una votación que mostró el aislamiento político de la mandataria, quien podría ser apartada del poder provisionalmente el próximo mes si el Senado decide abrir el juicio en su contra.

La votación mostró una gran cantidad de traiciones de última hora al gobierno, con legisladores abandonando al oficialismo minutos antes de expresar su decisión.

Los diputados defendieron la destitución de Rousseff por las razones más diversas: “por mi esposa Paula”, “por mi hija que va a nacer y mi sobrina Helena”, “por mi nieto Gabriel”, "por la tía que me cuidó de pequeño", “por mi familia y mi Estado”, “por Dios”, “por los militares del golpe del 64”, “por los evangélicos”, “por el aniversario de mi ciudad”, “por la defensa del petróleo”, “por los agricultores”, "por el café" e incluso “por los vendedores de seguros de Brasil”.

Sin dudas quien más resonó fue el diputado Jair Bolsonaro quien recordó, en la votación, al Coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, jefe de uno de los centros donde se realizaron torturas.

La oposición consiguió el voto 342, decisivo para llevar el juicio político al Senado,  cerca de las 23, hora de Brasilia, tras más de nueve horas de sesión.

En total, fueron 367 votos a favor del impeachment, 137 contra, siete abstenciones, y dos ausencias.

El Partido de los Trabajadores, con Dilma y Lula a la cabeza,  fracasó en su estrategia de motivar ausencias de legisladores, que se presentaron masivamente a votar. En total participaron 511 diputados de un cuerpo de 513.

La oposición celebró ruidosamente con carteles a favor del juicio político. También manifestantes celebraron en las calles.  Por su parte la presidenta Dilma Rousseff acompañó la votación desde la residencia oficial del Palacio da Alvorada junto a ministros y asesores como Jaques Wagner, Ricardo Berzoini y el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

De los 27 partidos con representación en el Congreso sólo siete se posicionaron a favor de Dilma, acusada de incurrir en maniobras contables, modificar presupuestos mediante decretos y acumular deudas y contratar créditos con la banca pública.

El Gobierno ha calificado el proceso como un “golpe de Estado” y ha asegurado que esos actos, si bien pudieran sugerir alguna “falta” administrativa, no suponen un “delito de responsabilidad”, que es lo que la Constitución contempla para la destitución de un mandatario.

El economista y politólogo Eduardo Crespo, llevó a cabo una reflexión en los micrófonos de Radio Universidad sobre la situación política en Brasil tras la aprobación en la Cámara de Diputados a favor del impeachment, en pos de la destitución de Dilma.

 


¿Qué es el impeachment?

El Impeachment, es un proceso mediante el cual se puede procesar a un funcionario que ocupa un alto cargo público por estar implicado en delitos de carácter político. Por medio de esa figura el parlamento o congreso del país que contempla la figura debe aprobar el procedimiento y luego encargarse del juicio del acusado.

Luego de que el individuo ha sido objeto de un Impeachment tiene que hacer frente a la posibilidad de ser condenado por una votación del órgano legislativo, que ocasionaría su destitución e inhabilitación de inmediato para cumplir con funciones similares.

El caso Dilma

Rousseff está acusada de haber alterado las cuentas fiscales durante la última campaña electoral para maquillar la situación económica del país. Específicamente se la acusa de utilizar dinero de bancos públicos para pagar solventar programas de gobierno y de esta manera disfrazar el déficit fiscal. Práctica realizada por otros mandatarios anteriormente, sin dichas consecuencias.

Desde la oposición se la acusa de incurrir en un "crimen de responsabilidad". Dentro del oficialismo, el Partido de los Trabajadores asegura que todo el proceso de impeachment se trata de un golpe de Estado.

La aprobación del impeachment en Diputados trasladó ahora la responsabilidad de la decisión final al Senado. A diferencia de Diputados donde el "Sí" al proceso requería el respaldo de al menos dos tercios de ese cuerpo, en el Senado la votación es a mayoría simple.

El Senado puede tomarse hasta diez días para someterlo a votación y en caso de aprobarse en la Cámara Alta (por mayoría simple) Dilma podría renunciar, de ese modo evitaría el juicio político. De no hacerlo será suspendida del cargo por 180 días como máximo mientras el Senado lleva adelante el juicio.

Durante la suspensión de Dilma, quien toma el cargo es el vicepresidente Michel Temer, del partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). El PMDB un histórico aliado del PT le soltó la mano a Rousseff.

¿Una vez concluidos los 180 días de suspensión qué sucederá?

El Senado, luego de la investigación, deberá votar si destituye o no a Dilma. Para avanzar en ese sentido requiere de dos tercios de los votos del cuerpo, es decir 54 votos de los 81 miembros que integran la Cámara Alta. El presidente de la Corte Suprema de Brasil, Ricardo Lewandowski, será el encargado de supervisar todo el proceso en el Senado.

En caso de que la destitución no prospera, ya fuese porque la mandataria fue absuelta o el Senado no tomó ninguna decisión en los 180 días posteriores a su eventual separación del cargo, Dilma volvería inmediatamente a la presidencia. En caso contrario, Temer tomará el cargo.


Dilma no es la primera

En 29 de diciembre del año 1992, el para entonces presidente de Brasil,  Fernando Collor de Mello decidió renunciar a siu cargo, luego que el Senado iniciara el procedimiento para su destitución por corrupción.

Collor, marcó la historia, al ser el primer procesado político en América Latina en 1992, que llevó al presidente a dimitir de su cargo, antes que se concretara el Impeachment, el 29 de diciembre del mismo año, dejando a su adjunto Itamar Franco.