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Fútbol S.A.: El fin de los clubes como asociaciones civiles

21/03/2016

Como sucedió durante las décadas 90 y 2000, Mauricio Macri volvió a la carga con la idea de la privatización de los clubes de fútbol y su conversión en Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). A continuación, un informe sobre quiénes impulsan este proyecto, la experiencia de las SAD en el mundo y la legislación de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA)

Mauricio Macri, el gran impulsor de la privatización de los clubes del fútbol argentino.
Autor:
Redacción web

Uno de los grandes temas que abarca la organización jurídico-deportiva  es el de la organización jurídica de los clubes o entidades que compiten en las diferentes disciplinas.

Los distintos debates que se plantean, parten de considerar si el modo más adecuado de regular la tipificación jurídica de los clubes es adoptar el modelo de las sociedades anónimas deportivas (SAD) o sostener el de las asociaciones o entidades civiles sin fines de lucro, concepción que refleja, en cierto modo, el origen de la mayoría de los clubes, al menos en la República Argentina.

En nuestro país, cada tanto, vuelve a surgir la discusión, sobre todo cuando se realizan referencias puntuales al deterioro patrimonial de algunos clubes y sus situaciones ante procesos concursales.

Para el Presidente Mauricio Macri, los socios deberían poder elegir si quieren que sus clubes dejen de ser asociaciones sin fines de lucro para pasar a ser gerenciados por capitales privados.

Por primera vez desde que asumió el cargo de Presidente, Macri se pronunció de manera pública a favor del ingreso de empresas privadas en la administración de los clubes de fútbol para convivir con las asociaciones civiles. En un reportaje concedido a la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP), abogó por que sea "optativo" para los clubes seguir como asociaciones civiles o convertirse en empresas.

"En un mundo donde todos apuntamos a elegir en libertad, que los socios de cada club elijan", anunció Macri, quien argumentó su postura a partir de su experiencia en Boca, su trampolín hacia su ascendente carrera política.

El objetivo de Macri es  terminar con los "dirigentes irresponsables que desfalcan al club, se hacen ricos ellos o son incapaces y no tienen consecuencias". En este sentido, comparó con una figura poco feliz que "a los españoles en la cancha no se los ve torturados" y que "no se los ve obligados por la fuerza" a alentar a sus equipos.

"Hay que aceptar que los modelos evolucionan y habrá que convivir con ello", insistió el Presidente de la Nación en el reportaje con la agencia norteamericana.


Voces a favor y en contra

En la idea de abrirles camino a las sociedades anónimas para que entren en los clubes, algo que ya Macri había impulsado cuando desembarcó en Boca en 1995 pero que chocó con la firme oposición del ex Presidente de AFA Julio Grondona, aparecen nuevos actores.

En el sector a favor de las sociedades anónimas los clubes con mayor influencia en las decisiones del fútbol argentino se encolumnan tras las idea de la llegada de las SAD. La punta de lanza la lleva Daniel Angelici – Presidente de Boca Juniors – quien se erigió como el encargado de desempolvar esa idea de Mauricio Macri. Angelici actualmente es el Secretario General de la AFA, un cargo clave ya que tiene injerencia en el manejo de todas las áreas.

Además del presidente de Boca Juniors, se le suma en esa idea el Presidente de River Plate, Rodolfo D’Onofrio, que lo admitió públicamente.

 #River | @RodolfoDonofrio, en rueda: "Hay que privatizar el fútbol".

Se agrega a ese grupo impulsor Fernando Marín, quien actualmente está a cargo de Fútbol Para Todos, quien durante su estadía como gerenciador de Racing en 2001 manifestó: “El camino hacia las sociedades anónimas es inexorable. Es una alternativa válida en esta era moderna sin que esto signifique que desaparezcan las instituciones sin fines de lucro".

Del lado de los detractores quien se manifestó públicamente fue Raúl Gámez, presidente de Vélez  y uno de los más enérgicos opositores al aporte de los capitales privados al fútbol quien aseguró: "Macri apareció para ganar dinero en el fútbol; es lógico que ahora actúe de esta forma. No busca defender el aspecto social, sino hacer negocios. Me resisto a pensar que es la única salida".

El titular de Lanús y candidato a presidir la AFA, Nicolás Russo, es otro de los máximos detractores de la privatización de los clubes dijo que va “a luchar” para que las SAD no estén en el fútbol argentino”, ya que generan “desigualdad”.

"Yo como dirigente voy a luchar para que no estén en el fútbol argentino. Si después los clubes votan otras cosas, nos tendremos que adaptar a lo que viene, pero no lo comparto", enfatizó el directivo que aún no confirmó su candidatura, pero que tendría el consenso de varios colegas.


OTROS CASOS EN EL MUNDO SOBRE SAD

El fracaso español

Macri afirmó que debería conformarse un sistema mixto, en el que convivan clubes como asociaciones sin fines de lucro con sociedades anónimas, como en España. "Debería ser optativo, sería la lógica mayor...No puede ser que tengamos dirigentes irresponsables que van, desfalcan el club, se hacen ricos ellos y no tienen consecuencias, eso no se puede aguantar más", opinó.

En España ello se ha producido desde la sanción de la Ley del Deporte de 1990, complementada con varios Decretos Reales, sobre todo para el fútbol y el básquet profesionales, permitiendo que las entidades que, hasta ese entonces, funcionaban bajo el marco civil, se convirtieran en SAD. La gran mayoría de los clubes adoptó dicho modelo, quedando sólo el Real Madrid, el Barcelona, el Osasuna y el Athletic de Bilbao bajo la "vieja" tipificación.

En España, sólo 4 de los 20 clubes de Primera División no son sociedades anónimas, entre ellos Barcelona y Real Madrid, los clubes más poderosos del mundo deportiva y económicamente. Es decir que la privatización no garantizó el éxito, aunque también hay que aclarar que la legislación los favoreció en materia impositiva y con los años siempre fueron beneficiados por los gobiernos debido a su enorme poderío.

El impulsor de las sociedades anónimas en España fue Felipe González. El argumento fue la falta de trasparencia y la cantidad de aportes públicos que recibían. Lo mismo que dice Macri 25 años después. Pero las sociedades anónimas tampoco fueron la solución: a mediados del año 2015 los 16 clubes privatizados (muchos en manos de jeques árabes, magnates chinos o españoles) de Primera División debían más de 500 millones de euros al fisco. Los de las restantes categorías sumaban otros 150 millones de euros. Otra aclaración: se estima que Barcelona y Real Madrid deben unos 900 millones, aunque con patrimonios muchísimo más grandes.

El modelo español también se repite en ligas importantes como Inglaterra (donde jeques árabes, magnates rusos, chinos y estadounidenses desembolsan año a año cifras disparatadas, en muchos casos más que sospechosas), Francia o Italia, mientras que la Liga de Alemania tiene un verdadero sistema mixto que impide que accionistas privados tengan más del 49% del capital de un club. El resto siempre es de los socios.

Latinoamérica y la llegada de las sociedades anónimas deportivas

En nuestro continente, la dirección señalada en el punto anterior tardó algunos años en llegar y a partir del comienzo del Siglo XXI, distintos países adoptaron la tipificación mercantil para organizar sus clubes deportivos, en especial, de fútbol.

En efecto, en Uruguay se sancionó la ley 17.292 (2001), reglamentada por el Poder Ejecutivo en agosto de ese mismo año. Pueden coexistir las dos figuras en pugna -"Clubes Deportivos Asociaciones Civiles" y "Clubes Deportivos Sociedades Anónimas Deportivas"-, con mecanismos de control y de inscripción registral.

Al respecto, "se establece la prohibición de participar, una misma sociedad anónima deportiva, con más de un equipo en una competición en la misma categoría federativa", intentando ahuyentar sospechas sobre posibles negociados que desnaturalicen los diferentes torneos. El primer club que adoptó esa modalidad es el Boston River S.A.D., que milita en la segunda división del fútbol uruguayo. Los principales clubes del país vecino mantuvieron la estructura civil "clásica".

La Ley de Sociedades Anónimas Deportivas de Chile (No 20.019, año 2005), parece haberse convertido en una suerte de ícono de esta tendencia en Latinoamérica. Su artículo 16 establece que "son sociedades anónimas deportivas profesionales aquellas que tienen por objeto exclusivo organizar, producir, comercializar y participar en actividades deportivas de carácter profesional y en otras relacionadas o derivadas de éstas"; la dirección parece irreversible: el art. 43 determina que las nuevas organizaciones deportivas que se creen con posterioridad a la vigencia de la ley, deben obligatoriamente asumir la forma de S.A.D. Clubes del tenor y la envergadura del Colo-Colo se han transformado en entes de carácter mercantil, conforme dicha normativa.

La ley 29.504 (2010) en Perú se enderezó en similar sendero, a pesar de numerosas críticas recibidas por ciertas imprecisiones técnicas de dicha normativa. El Sporting Cristal es uno de los clubes más relevantes y tradicionales que ha operado la mentada conversión.

Similares normas se dictaron, también, en Colombia y Brasil. En el primero de los países citados, clubes como Real Cartagena, Deportes Quindío, Equidad, Huilla y Once Caldas, funcionan como sociedades anónimas deportivas.

La contrariedad argentina

La mayoría de los clubes deportivos que practican fútbol profesional de la Argentina nacieron sobre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Sus orígenes fueron producto del ejercicio del derecho de asociacionismo de entusiastas socios fundadores que se unían por diferentes razones, con una gran actividad de carácter social.

No fue de extrañar, pues, que la tipología jurídica elegida para su organización sea la de las asociaciones civiles sin fines de lucro o, en su caso, las sociedades civiles, alejados, claro está, del "superprofesionalismo" imperante en estos tiempos.

Bajo esta modalidad, los clubes deportivos han desarrollado sus múltiples actividades, emparentadas muchas de ellas con el fútbol profesional, pero sin dejar de lado las actividades sociales, la práctica de deportes amateurs, eventos culturales e, incluso, en algunos casos, la instalación de unidades educativas de diferente nivel en sus propias instalaciones como es el caso de Newell´s,  Lanús, Bánfield, Ríver Plate, Vélez Sársfield, Rácing Club, Independiente, etc.

Sin embargo, esta tendencia va más allá y se convierte en una obligatoriedad de adoptar este modelo de organización jurídica para poder ser entidad afiliada a la AFA y participar, en consecuencia, de sus torneos oficiales.

En efecto, el art. 4.1 del Estatuto de la AFA dispone, expresamente, que son miembros y forman parte de la AFA las instituciones admitidas en su seno como afiliadas, las cuales tienen amplia autonomía económica - financiera, jurídica y funcional, debiendo, para mantenerse como tales, dar cumplimiento expreso a lo establecido en este Estatuto y en los reglamentos, y a las leyes vigentes de aplicación en Asociaciones Civiles.

El art. 5.1. establece  determinadas obligaciones que pesan sobre las entidades afiliadas, refiriéndose expresamente a la "comisión directiva", "las asambleas" y el "órgano fiscalizador", en obvia referencia a los órganos de administración, gobierno y control de las asociaciones civiles.

De allí que, jurídicamente, sea imposible que un club organizado como sociedad anónima sea admitido como entidad afiliada a la Asociación del Fútbol Argentino. De hecho, ésta misma es también una asociación civil sin fines de lucro.


La confrontación de ambos modelos señalados, entidades civiles y sociedades comerciales, como tipologías jurídicas de organización de los clubes deportivos, se encuentra, como puede verse, en continua discusión.

La experiencia europea se traslada  a la legislación latinoamericana, con resultados diversos y, en algunos casos, ciertamente cuestionables.

La Argentina mantiene la estructura de las asociaciones civiles con la cual sus clubes fueron creados hace largas décadas, atravesando, claro está, dificultades, pero, a su vez, cumpliendo en la gran mayoría de los casos con una actividad de carácter social que resulta inconmensurable y que no puede ser medida bajo guarismos economicistas.

Es real que, seguramente, haya tópicos para mejorar, pero lejos está la posibilidad de que privatizar los clubes, sea la solución. En consecuencia no se asegura que las entidades deportivas convertidas a sociedades anónimas estén completamente saneadas, ni tampoco que logren los éxitos deportivos e institucionales que se proponen.

Entretanto, los clubes argentinos cumplen con un sinnúmero de funciones y actividades que van más allá del deporte profesional.  Junto con ellos, millares de entidades barriales cooperan decisivamente en el cumplimiento de la función social y de integración que los clubes deben aportar. Raramente ello se verificaría en una organización de carácter mercantil.

El debate, sin embargo, continuará. Aunque, para brindarlo, es necesario contar con todos los elementos que permitan un análisis integral y alejado de mitos y creencias, que poseen poco rigor técnico y mucho de argumentos rebatibles.

Datos: Informe "Asociaciones civiles y sociedades anónimas deportivas: organización jurídica de los clubes en Argentina y Latinoamérica", por Pablo Barbieri (Abogado, escritor, Especializado en derecho y gestion deportiva).