Tras la intervención de la justicia por la negativa de una pareja a inmunizar a su hijo, un fallo judicial reafirma la obligatoriedad del calendario nacional y la primacía del bienestar del menor sobre las creencias personales de los progenitores. “El interés superior del niño prevalece sobre estas opiniones” dijo la abogada especialista en derecho de salud, Agustina Ostoich en “Apuntes y Resumen”.

El caso se originó a partir de la decisión de una pareja de no aplicar las vacunas de la hepatitis B y la BCG a su hijo recién nacido, manifestando su postura ante el personal médico en consultas previas al parto. Según explicó la abogada especialista en derecho de salud, Agustina Ostoich, los argumentos de la familia “no se basaban en cuestiones médicas o religiosas, sino simplemente en un descreimiento de la evidencia científica y motivos personales”, señaló en diálogo con “Apuntes y Resumen” de Radio UNR.
Ante la persistencia de esta negativa, la institución de salud privada, representada por el estudio Casanova Abogados, elevó el reclamo a la justicia para garantizar el cumplimiento del Calendario Nacional de Vacunación.
LA RESOLUCIÓN JUDICIAL destaca que la vacunación es una cuestión de salud pública que se sitúa por encima del interés particular o las creencias individuales.
Ostoich señaló que el Estado interviene porque no existe un poder absoluto de los padres sobre los menores de edad cuando se trata de proteger el interés superior del niño, el cual prevalece sobre cualquier opinión personal. Además, el fallo permite que la vacunación se realice de forma compulsiva en caso de ser necesario, dado que estas dosis específicas deben aplicarse dentro de las primeras horas de vida para prevenir enfermedades graves como la tuberculosis y la hepatitis B crónica.
Finalmente, el conflicto llegó a una resolución favorable cuando la familia, ya en conocimiento de la orden judicial al momento de la internación para el parto, aceptó que se realice la vacunación en el nacimiento. La especialista advirtió sobre “un crecimiento de los movimientos que cuestionan las vacunas en los últimos años, posiblemente influenciados por la desinformación en redes sociales tras la pandemia”.
Por este motivo, enfatizó la importancia de que las familias “se informen a través de fuentes médicas certeras y evacuen todas sus dudas con los profesionales tratantes para evitar llegar a instancias de medidas coactivas”.
Alerta por la caída en las tasas de inmunización en las infancias
En cuanto al calendario nacional de vacunación, Sonia Martorano, médica y diputada provincial por el PJ calificó en diálogo con “Apuntes y Resumen” como “horrible” el hecho de que solo el 47% de los niños en edad de ingreso escolar tengan sus vacunas completas.
“Esta falta de cobertura ha provocado la reaparición de enfermedades que ya no se veían con frecuencia, como el sarampión, la coqueluche y casos graves de tétanos en menores internados”, señaló.
La diputada enfatizó que la vacunación es un “bien superior” que no solo protege al individuo, sino que genera una barrera inmunitaria para toda la sociedad, protegiendo incluso a quienes tienen contraindicada la inmunización por enfermedades oncológicas o inmunodepresión.