El Presidente encabezó en Casa Rosada un encuentro de más de dos horas para avanzar en la ley de Presupuesto y en las reformas tributaria, laboral y previsional. Pese al despliegue político, no hubo anuncios concretos

El presidente Javier Milei recibió este jueves a veinte gobernadores en una extensa reunión en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada, en la primera cumbre convocada tras el triunfo legislativo del 26 de octubre. El encuentro, que se extendió durante más de dos horas, tuvo como eje la búsqueda de acuerdos para avanzar en el texto final del Presupuesto 2026 y en una serie de reformas estructurales que el Ejecutivo pretende enviar al Congreso a partir del recambio parlamentario.
Desde el Gobierno describieron la convocatoria como un gesto de apertura. En la conferencia posterior, el vocero presidencial Manuel Adorni afirmó que “la voluntad del Presidente es trabajar con todos, independientemente de las diferencias partidarias”, y aseguró que el oficialismo buscará avanzar en los compromisos asumidos en el Pacto de Mayo, enfocados en una modernización del sistema tributario, fiscal, laboral y previsional.
El portavoz remarcó que si se concretan esas reformas “el país tendrá una oportunidad histórica de convertirse en un gigante en energía, en minerales, en tecnología, en turismo y en tantos otros rubros”, y sostuvo que cada punto está contemplado “dentro de un Presupuesto 2026 que garantiza el equilibrio fiscal”.
Sin embargo, el despliegue comunicacional contrastó con la ausencia de anuncios concretos. Ni el vocero ni los gobernadores comunicaron avances efectivos en la negociación, lo que alimentó la versión de que la cumbre no alcanzó el nivel de acuerdo que las provincias esperaban. Desde hace meses, los mandatarios reclaman una interlocución política clara, algo que —según admiten en reserva— se ha visto obstaculizado por las tensiones internas del propio Gobierno.
Quiénes participaron y quiénes quedaron afuera
A la cumbre asistieron gobernadores considerados “dialoguistas”, entre ellos Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Martín Llaryora (Córdoba), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Gustavo Valdés (Corrientes), Jorge Macri (CABA), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Hugo Passalacqua (Misiones), Claudio Poggi (San Luis), Ignacio Torres (Chubut), Carlos Sadir (Jujuy) y Alberto Weretilneck (Río Negro).
También asistieron representantes de provincias gobernadas por espacios aliados, como Hebe Casado por Mendoza y Zulema Reina por Neuquén.
En cambio, no fueron convocados los mandatarios del sector más crítico del Presidente: Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego).
Además del Presidente, estuvieron presentes Karina Milei y los ministros Patricia Bullrich, Luis Petri, Federico Sturzenegger, Mariano Cúneo Libarona, Sandra Pettovello, Mario Lugones y Lisandro Catalán.
Según detalló Adorni, el Gobierno planteó a los gobernadores avanzar en una reforma laboral, una reforma tributaria y un nuevo Código Penal. “Para que haya trabajo y buenos salarios, tiene que haber inversión; y para que haya inversión, tiene que haber baja de impuestos”, afirmó el vocero, retomando uno de los ejes del discurso oficial.
El Ejecutivo considera que con el nuevo Congreso —que, en palabras del presidente, será “el más reformista de la historia”— tendrá un escenario más favorable para impulsar leyes que hasta ahora no logró consensuar.
Pese al tono conciliador y al énfasis en la “nueva etapa” post electoral, la reunión dejó la sensación de que los acuerdos aún están lejos. No hubo precisiones respecto a la letra fina del Presupuesto 2026, ni sobre compensaciones fiscales para las provincias ni sobre qué reformas cuentan realmente con apoyo político para avanzar en el Congreso.