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Un mecanismo genético es responsable de controlar la forma de los frutos

19/12/2018

Un estudio internacional explicó la diversificación de los frutos, basándose en experimentos de un investigador del CONICET Rosario

Un equipo internacional de científicos estudió las bases celulares, genéticas y moleculares de la diversidad de la forma del fruto del tomate. Este trabajo se llevó a cabo considerando que los frutos que consumimos diariamente varían en su forma, entre las plantas cultivadas y al interior de ellas. El objetivo es explicar esta diversificación y poder utilizar el conocimiento en el mejoramiento vegetal. La investigación fue publicada recientemente en Nature Communications.

Gustavo Rodríguez es investigador independiente del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Ciencias Agrarias de Rosario (IICAR, CONICET – UNR) y formó parte del equipo liderado por Esther Van der Knaap (Universidad de Georgia) durante sus estudios posdoctorales. Además contribuyó al estudio del mecanismo genético que controla la diversidad morfológica en frutos y otros órganos vegetales en plantas de interés agronómico.

Rodríguez contó: “Se sabe que proteínas de las familias OVATE y TONNEAU1 recruit motifs (TRM) influyen en la determinación de la forma de la parte comestible de distintos cultivos, sin embargo, se desconocía si estas proteínas estaban relacionadas o si compartían funciones similares en otras especies de plantas”. “El trabajo publicado recientemente demuestra que las interacciones entre miembros de dichas familias proteicas regulan los patrones de división celular en los ovarios en desarrollo y alteran la forma final de los frutos”, agregó.

En esta investigación se logró comprobar que las interacciones entre estos tipos de proteínas son necesarias para la relocalización dinámica del complejo proteico en los diferentes compartimentos celulares. Para lograrlo fue necesario identificar los genes y se realizaron estudios de interacción entre las proteínas y estudios de edición génica. “Las investigaciones de este sistema realizadas en otros cultivos como papa, pepino y melón, aportan una valiosa información acerca de los posibles mecanismos de regulación de la variación morfológica en plantas y un marco de referencia que puede aplicarse al crecimiento de estos y otros órganos en todas las especies vegetales”, explicó.

El trabajo publicado se basa en experimentos que Rodríguez comenzó cuando estaba desarrollando los estudios posdoctorales en Estados Unidos y en datos que continuó analizando en Argentina en el último tiempo. “En la actualidad continuamos con la colaboración con el grupo de Esther Van der Knaap en una nueva línea de investigación que tiene como objetivo dilucidar las bases genéticas para otros mecanismos que determinan la forma en frutos de tomate”, contó y agregó: “La doctora Van der Knaap visitó el IICAR en 2016 para brindar seminarios sobre sus líneas de investigación y discutir resultados de proyectos conjuntos y los propios de nuestro grupo de trabajo”.

En este proyecto de colaboración participan también Javier Pereira da Costa, investigador asistente del CONICET, Vladimir Cambiaso y Magalí Giménez, becarios posdoctorales del CONICET, las becarias doctorales del Consejo, Dana Vázquez y Melisa Di Giacomo, Agustina Fortuny, Becaria doctoral ANPCyT y Gisela Green, quien actualmente se encuentra trabajando en el sector privado.